Después de casi 18 años de obras y 47 millones de euros invertidos, Eivissa cuenta con el primer Parador de Turismo de las Illes Balears, el número 99 de la red de establecimientos hoteleros públicos en España. El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, fue el encargado de inaugurar las instalaciones en un acto institucional celebrado el pasado 23 de febrero en el que ha destacado que el Parador de Eivissa-Dalt Vila se convertirá en una «referencia pública de calidad y de respeto por la cultura, el patrimonio y la sostenibilidad».
El Parador de Eivissa, con una categoría de cuatro estrellas superior, está ubicado en Dalt Vila, el punto más alto de la capital ibicenca junto a la Catedral, y recibirá a sus primeros clientes a partir del 10 de marzo. La presidenta de Paradores, Raquel Sánchez, ha apuntado que el establecimiento estará «prácticamente al completo» durante sus dos primeros meses de actividad, por lo que confía en que tenga una temporada «muy positiva».
PROYECTO.
El Castillo y la Almudaina de Eivissa, recintos puramente militares hasta principios de los años 70. Después, tras la cesión al Ajuntament de Eivissa, fue la sede de estudios de Formación Profesional y ya hubo un primer intento para que se convirtiera en Parador. Fue en 1989, de la mano del alcalde socialista Enrique Mayans, pero no fructificó. Después, el alcalde Enrique Fajarnés (PP) barajó la posibilidad de abrir un Museo del Mar o la sede de la UIB, pero la falta de financiación daba al traste con todas las ideas. Con la concesión a Eivissa en 1999 del título de ciudad Patrimonio de la Humanidad se reactivó la idea de construir un Parador. «El Ayuntamiento insistió mucho en que Balears era la única comunidad autónoma que no tenía parador y entonces se empezó a considerar», recuerda la exalcaldesa Lurdes Costa.
El también exalcalde Xico Tarrés, quien asegura que el de Eivissa «será el mejor parador de España», recuerda que fue el ministro Joan Clos quien aceptó la propuesta del Ajuntament de Eivissa porque «vio que aquello podía ser un parador único». Además, el respaldo del entonces presidente del Govern, Francesc Antich, y del entonces secretario de Estado de Turismo Joan Mesquida, fue también fundamental. En mayo de 2004, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio aprueba la construcción de un Parador Nacional de Eivissa y en el mes de octubre el pleno del Ajuntament de Eivissa acuerda la cesión del Castillo a Turespaña, cuyas obras empezaron en 2008. En marzo de 2009 se llevó a cabo la colocación de la primera piedra.
ESPACIOS.
El Parador de Eivissa consta de una superficie construida de más 8.500 metros cuadrados distribuidos en cinco edificaciones: Casa del Gobernador, Poulet Sur, Poulet Norte, Cuarteles de Mediodía y el gimnasio, entre las que se distribuyen las diferentes estancias del Parador. Dispone de 66 habitaciones —41 de clientes: 11 dobles estándar, 23 dobles superior y 7 junior suite— con vistas al Mediterráneo, al puerto, al baluarte, a la plaza de armas del Castillo o a la Catedral de Eivissa. Las 25 habitaciones restantes están reservadas para trabajadores del Parador. «Aquí se renuncia a parte del negocio para la sostenibilidad social del modelo turístico», señala el ministro Hereu. «Que se hayan tenido que reservar 25 habitaciones para los trabajadores es un reflejo también de lo que pasa en Eivissa y, desafortunadamente, en otros muchos lugares. Como empresa pública que somos, tenemos que dar respuesta y que los trabajadores puedan trabajar y tener también unas condiciones dignas de residencia», explicó Raquel Sánchez.
Entre sus instalaciones destacan una zona wellness con tres espacios de zona de aguas, sauna y cabinas para tratamientos que se comunica con la piscina exterior y el solárium, desde donde se contemplan el puerto y la ciudad. En cuanto a espacios gastronómicos, el Parador de Eivissa cuenta con un restaurante, situado en el Salón Almudaina, y el salón de desayunos, ubicado en el Salón Sa Talaia. También cuenta con salones polivalentes para albergar reuniones de empresas y eventos sociales con una capacidad de hasta 300 personas, mientras que el patio de armas protegido con una arquitectura textil ligera y dotado de un pequeño auditorio con vistas al puerto y al campanario de la Catedral permite la celebración de eventos sociales y culturales en un entorno privilegiado.
El establecimiento cuenta también con un aparcamiento subterráneo con 40 plazas distribuidas en dos plantas, con un ingenioso sistema de recepción previa del cliente con vistas a Formentera y aparcacoches, que ha constituido una portentosa obra de ingeniería civil. Está formado por un túnel de 37 metros de longitud que salvaguarda la muralla renacentista de Dalt Vila y un pozo de comunicaciones de 28 metros de altura que permite salvar el desnivel mediante la utilización de ascensores que mejora la accesibilidad entre la parte baja y alta de la ciudad.
PATRIMONIO.
Uno de los grandes hitos del proyecto ha sido la incorporación de un ambicioso plan para la museización de nueve catas arqueológicas en un centro de interpretación integrado en el propio Parador, que se podrá abrir al público a finales de este mismo año ubicado en la planta baja del establecimiento. En este espacio se han recuperado por completo las ruinas de un templo romano, levantado sobre un antiguo santuario fenicio, que hoy pueden contemplarse a través de superficies acristaladas. Parte de estas catas han sido restauradas para permitir su visita tanto a clientes como al público general. De esta forma, este nuevo espacio contribuye a devolver este enclave histórico a la ciudadanía y, especialmente, a los vecinos de Eivissa, tras décadas sin acceso al recinto, convirtiendo el Parador en un activo estratégico para el impulso cultural y la diversificación del turismo. A través de infografías, cartelería y proyecciones audiovisuales, se explicarán los restos más importantes hallados durante las excavaciones.
A este atractivo cultural se suma una cuidada propuesta artística que incluye pintura, escultura, fotografía, instalación y cerámica, con obras de artistas consagrados y contemporáneos. El programa, inspirado en la luz, el mar y la tradición cultural de Eivissa, transforma el edificio histórico en una auténtica galería viva en diálogo con su entorno. Paradores refuerza su apuesta por el arte contemporáneo con el desarrollo de un ambicioso proyecto comisariado en el Parador de Eivissa, una iniciativa que convierte el establecimiento en un nuevo referente cultural de la isla.
Bajo la premisa «Ibiza se siente, se celebra y se recuerda», la propuesta reúne a creadores consolidados y artistas emergentes, tomando como referencia el paraíso visual del mar. El Mediterráneo se convierte así en hilo conductor: mar como paisaje, como memoria, como vía histórica de intercambio cultural y como espacio de celebración. El Parador incorpora obras de nueva adquisición en distintas disciplinas y estilos —pintura, fotografía, grabado, escultura, instalación y artesanía— configurando una colección plural que dialoga con el entorno natural y cultural del Mare Nostrum.
Las obras ofrecen una visión actual del mar, explorando su riqueza cromática y variedad expresiva; evocan el crisol de civilizaciones —fenicios, cartagineses y otras culturas— que han dejado su huella en la isla, y reflejan también la dimensión cultural y simbólica de Eivissa como destino internacional. Estas nuevas incorporaciones convivirán con piezas históricas ya presentes en la colección de Paradores, como mobiliario clásico, generando un diálogo entre patrimonio y contemporaneidad.
Entre los artistas representados se encuentran Juan Uslé, Nico Munuera, Nuria Mora, Samuel Salcedo, Pablo Genovés y David Magán, entre otros. Con esta iniciativa, el Parador de Eivissa abre sus puertas como un espacio donde convergen arte, patrimonio y cultura, ampliando y enriqueciendo la propuesta cultural de la ciudad y consolidándose como un nuevo punto de encuentro para viajeros y amantes del arte de todo el mundo.
HISTORIA.
La imagen actual del conjunto responde en gran medida a las transformaciones realizadas en el siglo XVI bajo el reinado de Felipe II, cuando se construyeron las murallas renacentistas diseñadas por los arquitectos italianos Giovanni Battista Calvi y Jacobo Fratín, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Posteriormente, el recinto continuó ampliándose con nuevas edificaciones militares, entre ellas el edificio de las Bóvedas y los bajos del cuartel de Simón Poulet, del siglo XVI; los cuarteles proyectados por este ingeniero militar en 1729; y diversas casernas y fortificaciones levantadas durante el siglo XX. El conjunto mantuvo su carácter militar hasta la década de 1970, momento en el que comenzó un progresivo proceso de abandono y deterioro.
El primer paso hacia la recuperación del recinto se produjo en 1993, cuando los arquitectos Elías Torres y Juan Martínez Lapeña adaptaron la Casa de la Ciudad como sala polivalente y espacio expositivo, incorporando una nueva escalera de acceso al Patio de Armas desde la Plaza de la Catedral. Durante los trabajos para convertir el recinto en Parador de Turismo aparecieron importantes restos arqueológicos que obligaron a modificar el diseño inicial y a paralizar temporalmente las obras en 2012 para garantizar la conservación del patrimonio y adaptar el proyecto a las directrices de la Comisión Insular de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Patrimonio Histórico (Ciotupha). Tres años más tarde, en 2015, Turespaña convocó un nuevo concurso para culminar el proyecto. La propuesta ganadora, desarrollada por los arquitectos Ramón Andrada, Ignacio Lliso y Julián Manzano-Monís, planteó una solución que integraba arquitectura contemporánea, estructuras históricas y restos arqueológicos. Gracias a esta intervención, el Castillo y la Almudaina recuperan su uso público y cultural, convirtiéndose en un nuevo referente patrimonial, turístico y social para la ciudad.
VALORACIONES.
Para el alcalde de Eivissa, Rafa Triguero, el Parador «es un escaparate vivo de lo que ha sido nuestra ciudad. En el transcurso de las obras han aparecido restos de las culturas y civilizaciones que han construido y habitado Eivissa a lo largo de la historia, desde los púnicos hasta el Renacimiento pasando por los romanos y los árabes. Es un recordatorio tangible: Eivissa no es solo presente, es pasado y orgullosos de ello, será futuro». Triguero reivindicó que Eivissa «es mucho más que sol, playa y ocio, nuestra ciudad es patrimonio, es historia, es cultura, es gastronomía y Dalt Vila, nuestros barrios históricos y el resto de la ciudad, deben ser el centro neurálgico de toda esa actividad» y señaló que «este lugar tiene que ser un punto de encuentro para Eivissa y sus vecinos. Un lugar que los residentes sintamos nuestro».
Vicent Marí, presidente del Consell d’Eivissa, apuntó durante la inauguración del nuevo Parador de Eivissa-Dalt Vila que este proyecto es «un símbolo singular profundamente ligado al respeto y a la conservación de nuestra historia como pueblo». En este sentido, Marí remarcó que el Castillo «no es solo un hotel sino una pieza clave de la memoria colectiva de Eivissa», en el que conviven vestigios fenicios, púnicos, romanos y medievales que hoy se integran en un proyecto que conjuga conservación y proyección de futuro. El presidente ibicenco también destacó que el nuevo parador «representa una oportunidad estratégica para continuar avanzando hacia un modelo turístico que priorice valor por encima de volumen».
Vicent Marí también quiso señalar el hecho de que una parte de los trabajadores estén alojados en el mismo establecimiento, lo que evidencia «una problemática real que no se tiene que ignorar». El presidente insular dijo que este era un ejemplo que debería servir a otras administraciones que también tienen profesionales de servicios esenciales estatales en Eivissa. «Si queremos calidad en el turismo, necesitamos estabilidad en los servicios públicos», afirmó Vicent Marí. «El Parador de Eivissa ya es una realidad. Con esta apertura damos un paso más en los principios que mueven a nuestra empresa y que reflejan el modelo de turismo que queremos para España: desestacionalización, descentralización y diversificación», destacó Raquel Sánchez.
Para la presidenta de Paradores, la apertura del Parador de Eivissa supone el culmen de un largo y complejo proceso de rehabilitación, con una intervención donde se ha respetado escrupulosamente el valor histórico y arquitectónico del conjunto, adaptándolo a los estándares de calidad, sostenibilidad y accesibilidad propios de la red de la hotelera pública. «Este Parador es, ante todo, el resultado de un gran proyecto colectivo. Un camino que ha exigido años de trabajo, esfuerzo y compromiso por parte de muchas personas e instituciones, y que hoy termina en este magnífico edificio que abre sus puertas al futuro para acoger a nuestros clientes y amigos». El ministro Hereu añadió que el nuevo Parador de Eivissa nace con una «clara vocación de sostenibilidad y de desestacionalización, contribuyendo a diversificar el modelo turístico de la isla más allá de los meses de verano».
OFERTA.
Paradores de España ha lanzado una oferta para que los residentes de Balears puedan alojarse en su nuevo establecimiento de Eivissa a unos precios más ventajosos. En concreto, podrán acogerse a un descuento del 20% sobre los precios oficiales del Parador de Eivissa. «La idea es que el cliente del Parador de Eivissa sea un mix de clientes extranjeros, porque Eivissa tiene una proyección internacional indiscutible, pero también, y como es nuestro ADN, que los clientes nacionales, sobre todo los de la Isla puedan disfrutar de esta promoción del 20% de descuento y puedan disfrutar de un elemento arquitectónico patrimonial que es suyo y que, por tanto, lo vivan y lo sientan», apuntó la presidenta de Paradores, Raquel Sánchez. El Parador de Eivissa-Dalt Vila organizará dos jornadas de puertas abiertas los días 7 y 8 de marzo para que los ibicencos puedan conocer el nuevo establecimiento antes de la llegada de los primeros clientes. La iniciativa, organizada por Paradores, se llevará a cabo en horario de las 10 a las 14 horas, e incluirá visitas guiadas en grupos y atendiendo al orden de llegada a las puertas del Parador, sin necesidad de inscripción previa.