Antoni Riera, director técnico de la Fundación Impulsa, cree que Balears debe prepararse para un escenario económico de creciente inestabilidad ante la política comercial de Trump.
¿Cómo valora las medidas arancelarias de Trump y su posible impacto en la economía balear?
La política comercial de Trump parte de una lógica profundamente neomercantilista y obsoleta: ve el comercio como un juego en el que exportar es bueno e importar es malo. Esta visión no solo ignora las dinámicas del comercio global del siglo XXI, basado en cadenas de valor interdependientes, servicios y digitalización, sino que además genera incertidumbre, distorsiona flujos económicos y socava el multilateralismo comercial. Aunque Balears no está en el epicentro del conflicto, no somos inmunes a la inestabilidad global.
¿Cree que estas medidas afectarán directamente a las empresas de las Islas?
Directamente, el impacto será limitado, pues tan solo el 0,8 % del valor de nuestra cesta exportadora depende de las ventas a Estados Unidos. Pero en un sistema económico globalmente interconectado, los efectos indirectos pueden ser más dañinos que los directos.
¿Podría haber un impacto indirecto en Baleares si Europa responde con medidas arancelarias similares?
Sin duda. Por ejemplo, si se encarecen componentes industriales o productos agroalimentarios europeos afectados por las contramedidas aplicadas, Balears podría sufrir aumentos de costes.
¿Cómo afectará a las empresas baleares una posible subida de precios en ciertos productos debido a la dependencia de Europa?
Una subida de precios por aranceles afectará tanto a las empresas como a las familias. El 66,5 % de las compras exteriores de bienes industriales y agroalimentarios de Balears proceden de países de la UE-27. Si estos productos se encarecen por represalias arancelarias o por disrupciones logísticas, los márgenes empresariales se reducirán y el poder adquisitivo de los hogares se verá mermado, en un contexto ya marcado por la inflación y el alto coste de vida.
En caso de una reestructuración de rutas comerciales globales, ¿Qué sectores de Baleares podrían verse más afectados?
La restructuración de rutas comerciales que, seguramente, llevará aparejada esta nueva situación es, precisamente, la salida que, gracias a la globalización, permitirá minimizar su impacto negativo. La búsqueda de socios comerciales alternativos al norteamericano será muy relevante, especialmente, en los sectores productores de leche y productos de peletería.
¿Las pymes de Baleares están preparadas para afrontar estos cambios?
Nadie está preparado para una estrategia comercial incoherente. Las justificaciones para los aranceles de Trump han ido desde la seguridad nacional hasta la política exterior y los déficits bilaterales.
¿Las políticas de Trump pueden influir en la llegada de turistas estadounidenses a Balears?
Pueden influir de forma indirecta. Las guerras comerciales afectan al tipo de cambio, a la inflación y al crecimiento. Si el dólar se deprecia o si los viajes se encarecen, puede frenarse el crecimiento del turismo norteamericano que, aunque minoritario, pues el año pasado aportó el 2% de la afluencia internacional en temporada alta, asume un gasto turístico superior a la media. Además, el efecto sobre las expectativas de una administración impredecible siempre juega en contra del turismo internacional.
«Habrá que buscar socios alternativos a EEUU, sobre todo en leche y peletería»
En el peor de los escenarios, ¿Qué medidas deberían tomar las empresas de las Islas para minimizar el impacto negativo?
Diversificación, anticipación y cooperación. Diversificar mercados y proveedores, invertir en eficiencia energética y tecnológica, apostar por productos de mayor valor añadido y por el talento local. Y, sobre todo, trabajar en red. La incertidumbre no se combate en solitario: se afronta mejorando nuestra capacidad colectiva de adaptación.
Estas políticas podrían generar inflación en Europa. ¿Cómo afectaría esto al consumo y a la inversión en Baleares?
Algunos organismos estiman que el impacto inflacionario en las principales regiones comerciales podría superar las cinco décimas. De ser así, esto podría frenar las bajadas de tipos previstas para este ejercicio, con efectos sobre la reducción esperada de los costes de financiación y su efecto positivo sobre la inversión privada.
¿Algún sector de la economía balear podría beneficiarse de estas tensiones comerciales?
La evidencia histórica demuestra que en las guerras comerciales no hay ganadores. Pensar que localmente puede haber sectores beneficiados sigue la lógica de Trump.
¿Qué mensaje daría a los empresarios de Baleares ante este panorama de incertidumbre global?
Que no es el momento de replegarse, sino de repensarse. La política comercial de Trump no solo es económicamente inconsistente, sino peligrosa para el orden económico global. Baleares, como región abierta y periférica, debe prepararse para un escenario de creciente inestabilidad. La mejor estrategia es la adaptación inteligente, la inversión en capital humano, la apuesta por la sostenibilidad y la conexión con redes de cooperación europea. No podemos cambiar las reglas del juego, pero sí mejorar nuestras capacidades para jugar mejor.
BURNEClar clar,per aso hi ha cola per entrar a un pais decadent....espavila