Fue el encargado de abrir las jornadas El futuro de la vivienda. Nuevas soluciones en Balears, organizadas por la Conselleria de Vivienda, Territorio y Movilidad esta misma semana. Sergio Nasarre, catedrático de Derecho Civil, es contundente en sus afirmaciones: apuesta por derogar la Ley de la Vivienda para que los propietarios pongan sus propiedades en el mercado.
¿Cómo hemos llegado a este punto?
—No ha sido por casualidad. Es el resultado de políticas de viviendas tomadas desde 2007. Antes de la crisis financiera, con el boom inmobiliario, era posible ahorrar una entrada y comprarte una vivienda pequeña de segunda mano. Desde 2007 es difícil acceder a una hipoteca y hubo una multitud de desahucios entre 2009 y 2011. Las directivas europeas dificultan el acceso al crédito a las familias, es decir, se prohíbe comprar a los pobres, a las clases medias y bajas. Otros han comprado por ellos. Muchos de loa que están comprando son fondos extranjeros o ricos que comprar su quinta vivienda.
¿Qué pasa entonces con las clases trabajadoras?
—Las familias han quedado fuera de juego. Hay un daño colateral: invita, o más bien obliga a las familias al alquiler forzado. Comenzó en 2007 pero sobre todo a partir de 2016. Hay una crisis de mercado de alquiler desmedidas. En España, desde 2009 hasta 2012 siempre ha sido más caro alquilar que comprar. Ahora no pueden ni lo uno ni lo otro. Hay ayudas para cooperativas, pero solo hay 22 en España y muy pocas funcionan con dinero privado. Lo hacen con suelo regalado, un chollo injusto.
¿Las medidas públicas no ayudan?
—Se ha sumado el cambio de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), que ha forzado la máquina. Obliga a alquilar y hay futuras expropiaciones porque creen que los propietarios son especuladores. En Terrasa, donde se puso en marcha en 2013, los resultados son catastróficos. Han tenido que devolver el dinero de las multas. Fuerzan a alargar los contratos, protegen a los okupas y las familias se encuentran en un laberinto sin salida.
¿Qué opina de la medida de declarar zonas tensionadas?
—Otra de las opciones es el control de renta. A Coruña y Santiago se han sumado a esta medida, pero allí están muy preocupados. Barcelona se declaró zona tensionada en 2024 y los resultados han sido muy malos. Pasa siempre que se interviene un mercado, ya sea del pan o de la vivienda. En Bruselas, por ejemplo, se ha dado el deterioro del stock inmobiliario, no se arreglan los edificios. En Barcelona el mercado está bloqueado y la reducción de la oferta es descomunal.
Si no hay alquiler, igual la única opción es comprar vivienda.
—Se ha producido un aumento de las compraventas pero el 27 por ciento se hacen sin hipoteca. De éstos, el 11 por ciento son personas jurídicas (fondos) mientras que el otro 12 por ciento son extranjeros. En Balears este último porcentaje es mucho más alto, llega al 31 por ciento. Los únicos que pueden comprar vivienda son los que la están acaparando. El presidente Pedro Sánchez propone prohibir la compra de segunda vivienda, pero es una medida que se puede recurrir. Además, con la limitación de precios de alquiler se alza el precio del metro cuadrado: es decir, se alquilan viviendas más pequeñas, lo que supone una precarización. Y ademas, los pisos más modestos pueden subir al tope de 800 euros.
¿Una solución sería la prohibición de comprar a extranjeros como ocurre en otros países de la UE?
—Malta lo hizo bien al negociar su entrada en la Unión Europa y España podría renegociar sus condiciones. En la Unión Europea se está empezando a hablar de los problemas de la insularidad, pero igual alemanes y holandeses votan en contra. No quieren morir en Alemania, quieren morir en España, en Mallorca en concreto. Allí o en Suecia se apuntan de jóvenes a la lista del alquiler social que consiguen con cuarenta años. Entonces tienen 15 o 20 años para ahorrar y comprar aquí una vivienda.
¿La política de vivienda pública de los países del norte impulsa la compra de vivienda extranjera aquí?
—La política de alquiler de allí afecta a Balears porque compran aquí. Allí hay un mercado muy amplio, donde el 55 por ciento de los alemanes alquilan, les piden un 40 por ciento del valor total para comprar. Así que ahorran gracias al alquiler asequible de allí y se compran un piso aquí. ¿Qué hacemos con los expatriados? ¿El mundo es de todos o no? Podrían acusarnos de racismo.
¿Airbnb aumenta en los precios?
—A nivel internacional, el impacto del alquiler turístico en los precios es bajísimo. Hay trabajos que han analizado su impacto en Barcelona o Nueva York y advierte que el incremento de un 1 por ciento del uso turístico incrementa las rentas un 0,0098 por ciento.
Pero afecta en la oferta: una cuarta parte de las viviendas del municipio de Pollença se dedican al alquiler turístico. Y si no hay oferta de vivienda, los precios suben.
—Si a los propietarios les das a elegir entre alquiler tradicional o turístico, se quedan con la última opción. Hay que buscar un equilibrio entre arrendadores y arrendatarios. Pero si creas más inseguridad jurídica, más controles, los propietarios huyen del mercado residencial al turístico y se van al alquiler turístico, al temporal o al de habitaciones. Incluso al mercado negro. Es la condición humana.
¿Cómo solucionamos el problema de la vivienda en Baleares?
—Hay que derogar la Ley de Vivienda porque se han generado muchas incertidumbres. Es un error dar dinero gratis para comprar a los jóvenes, se inflaciona el precio y los jóvenes tienen que esforzarse en ahorrar. En Barcelona, además, empieza a haber ejecuciones hipotecarias. Y necesitamos liberar suelo para construir.
Esto es un cuento más de la izquierda ??. Sánchez es el culpable de esto, pues ha dejado entrar a todo el mundo ,sin control, la población se ha incrementado en 10 millones o más...* mas los ricos de todo el mundo que vienen a comprar para venir un mes de vacacines ???*. y no han previsto que esa gente tiene que vivir en algún sitio??.ahora hay escased de viviendas y por eso suben los precios. Luego le hechas la culpa a los ciudadanos que tienen alguna propiedad.???. Nos engañan como quieren.???