Una encuesta realizada entre casi 100.000 adolescentes españoles por parte de UNICEF España con la intención de medir el impacto de las tecnologías en la salud y la convivencia, vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de los menores y los desafíos más relevantes a los que nos enfrentamos como sociedad.
La edad media a que los niños accede a su primer smartphone se sitúa en los 11,8 años. Más de la mitad del alumnado de primaria (51,6 %) dispone ya de un móvil propio y el porcentaje se dispara en la ESO hasta alcanzar el 92,8 %. Uno de cada cuatro menores admite haber recibido mensajes de carácter erótico o sexual.
Aunque varias comunidades autónomas, entre ellas Baleares, han restringido el uso de los móviles en las aulas, el 44,3 % de los encuestados reconoce que aún lleva el móvil a su centro educativo a diario (un 2,7 % en primaria y un 53,6 % en la ESO). Es más, uno de cada tres refiere que suele mirarlo durante las clases.
Sobre el papel los alumnos que cursan Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y enseñanzas en Artes Plásticas y Diseño solo pueden utilizar el teléfono móvil en los centros educativos de las Islas en momentos puntuales previstos «expresamente» y con finalidades pedagógicas. En la educación Infantil y Primaria estos dispositivos están prohibidos durante toda la jornada escolar, también durante el recreo y actividades complementarias. Así lo estipulan las directrices de la Conselleria d’Educació, un documento de obligado cumplimiento que garantizanexcepciones por razones médicas, entre otras.
¿Podemos saber cuál es el grado de cumplimiento de la medida? «En Conselleria hay un feedback muy positivo sobre la prohibición de móviles porque han disminuido los conflictos por este motivo en los centros, pero aún no se tienen datos exactos, se está trabajando en ello», afirma Educació.
Aunque los colegios e institutos deben aplicar sanciones a los alumnos que incumplan la norma no existe una base única de datos que permita saber cuántas se han impuesto en lo que va de curso en Baleares y mucho menos si se aprecia una mejora o empeoramiento de la medida con el paso de los meses. «Conselleria no tiene un registro de sanciones, cada centro tiene su propio registro», indica el Govern.
Los policías tutores, que están a pie de calle y en los centros en contacto permanente con profesores y alumnado son de la opinión de que «la medida está funcionando y es acertada, aunque eso no ha reducido los conflictos con agresiones y denuncias de acoso». «Los institutos han ganado en tranquilidad, sobre todo los profesores y se vuelve a ver a niños jugando en el patio en las escuelas», dice el coordinador del servicio Policía Tutor en Baleares, Rafel Covas.
Los policías tutores de Baleares, que fueron pioneros en su campo en toda España, llevan años advirtiendo de los riesgos del acceso temprano y abuso de los dispositivos móviles entre los jóvenes que algunos expertos relacionan de forma directa con el incremento de los delitos de abusos y agresiones sexuales con menores implicados, entre otras conductas disrruptivas.
El sexting activo y pasivo (envío y recepción de mensajes, imágenes o videos de carácter sexual a través de medios digitales), la aceptación de propuestas de desconocidos y la sextorsión son algunas de las cuestiones que más preocupan.
El 1,8 % de los menores de 16 años tiene cuenta en la plataforma de suscripción en línea Onlyfans que permite a los creadores de contenido compartir fotos, videos y transmisiones en vivo directamente con sus seguidores a cambio de dinero. Los suscriptores pagan una tarifa mensual para acceder al contenido exclusivo, y los creadores pueden generar ingresos adicionales a través de ‘propinas’ o contenido de pago por mensaje. La mayoría del material que se comparte es de contenido sexual.
Según el informe de Unicef, el 8,6 % de los menores de edad encuestados afirma que conoce a alguien en su entorno que ha ganado dinero dentro de la plataforma y el 2,1 % reconoce que tiene o ha tenido cuenta en ella.
Buenos días. Recuerdo que empecé a comunicarme telematicamente por correo electrónico, después por Messenger, muy útil por tratarse de mensajería instantánea que mejoraba los SMS. Después vino WhatsApp, sobre Bada, Android o no existía o daba los primeros pasos. Por aquel entonces WhatsApp era mensajería instantánea, no podía calificarse como red social; hoy sí. Estuve en Faceboock, medio año, allá por 2005. Me dí de baja y pedí limpieza de datos residuales. Hay o había un enlace específico para este cometido, advierte de la irreversibilidad de la acción. Lo hice porque en medio año comprendí que una red social es dos cosas, algo social y, una red. Las redes, todas, desde siempre enredan, atrapan, capturan. Alguna red es admisible, incluso útil, internet, una intranet, la red eléctica. Así que decidí hacer uso solo de aquellas que me benficien, pagando, claro. Todo lo demás parece una cosa y es otra, sobre todo a beneficio del mundo comercial. A mí no me disgusta gusta el mundo comercial, pero quiero saber siempre cual es mi rol. Quiero ser cliente, no producto; y quiero que el otro sepa que lo sé. Redes... Prefiero otras cosas. Para socializar no hacen falta, nunca hicieron falta en la historia de la humanidad. Un saludo.