Julio Cano Antón (Madrid, 1975) asumió la jefatura de la Fiscalía de Baleares en plena conmoción del ‘caso Cursach’ y la condena al fiscal Miguel Ángel Subirán por parte del TSJIB. «La Fiscalía mira adelante», decía entonces. Ahora se marcha a Madrid cuando la conmoción es la de la condena a Álvaro García Ortiz por parte del Tribunal Supremo, «una herida profunda», según ha dicho la nueva fiscal general, Teresa Peramato, que pone a Cano al frente del órgano encargado de pensar, hacer informes y unificar criterios. No deja de ser algo que Cano lleva años haciendo en la Fiscalía de Balears, incluso antes de ser teniente fiscal o fiscal superior. Cano ha sido el artífice de recursos e informes y el encargado de juicios complicados: de Kabul a la ‘operación Nancy’. También ha colaborado en algunas materias con Madrid, como en la respuesta de la Fiscalía a la ley del ‘Solo sí es sí’. Como fiscal superior ha sido más normal verle en juzgados o en la Audiencia, haciendo juicios que encontrársele en actos oficiales.
Cano se incorporó al a Fiscalía de Balears en 2004. La mayor parte de su carrera la desarrolló en la lucha contra las drogas. De ahí tiene una conexión especialmente buena con Guardia Civil y Policía Nacional. Confianza a base de trabajar codo a codo en decenas de operativos. Hace poco, un mando policial descartaba cualquier problema en un operativo: «Lo ha mirado todo Julio». Esa misma seguridad se la encuentran las defensas que saben que, en caso de disputa, será ordenada aunque algunos tengan la sospecha de que los jueces tienden a dar la razón a Cano, que algo de razón tiene pero justificado.
En el año 2020 se convirtió en teniente fiscal de Balears y tres años después se hizo con la jefatura tras veinte años de mandato de Bartomeu Barceló. Hubo un sobresalto: una sentencia del Supremo que anulaba el nombramiento, por el recurso de otro fiscal y que hizo que tuviera que volver a ser nombrado otra vez un año después. Ambas designaciones resultaron naturales a la mayoría de los fiscales de Balears. En estos dos años y medio al frente de la Fiscalía, Cano ha estado encima del día a día, de cada detalle. Son tiempos de mudanza en la Fiscalía de Balears en la que, en los últimos años se han acelerado las jubilaciones y la llegada de nuevos fiscales.
Casi lo único que choca de su nombramiento es que se vaya a un órgano de análisis pero porque cuesta verle mucho tiempo alejado de los estrados sin hacer juicios. Se suma a un equipo que tendrá una misión complicada, la de coser la Fiscalía y marcar su autonomía en tiempos de crispación en los que los tribunales marcan el paso político. Peramato por el momento ha sido un cargo respetado por su prestigio. Cuesta pensar que no ocurra igual con Cano.
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