El turismo en Europa cerró 2025 con un crecimiento moderado pero sostenido, según el informe European Tourism: Trends & Prospects, elaborado para la European Travel Commission, una asociación sin fines lucrativos que agrupa a las organizaciones nacionales de turismo de Europa para promocionar el continente como destino. Y en esa fotografía continental, Balears ocupa un lugar central: siguen entre los destinos más demandados, especialmente por el mercado británico, pero también se ha convertido en ejemplo recurrente de los efectos de la saturación, el calor extremo y el desgaste social ante la presión turística.
El documento confirma que la demanda se mantiene fuerte pese a la inflación y al encarecimiento generalizado del viaje. Europa registra un aumento del 3 % en llegadas internacionales y del 2,7 % en pernoctaciones respecto al año anterior. En ese contexto, España y, dentro de ella, Baleares continúan entre los destinos estrella del verano mediterráneo. Para los británicos, primer mercado emisor de las islas, el archipiélago sigue siendo «un valor seguro»
Sin embargo, este éxito turístico convive con señales de tensión. El informe señala que las protestas contra la masificación se extendieron este verano en Mallorca, además de Barcelona, Madrid y las Islas Canarias, reflejando un malestar creciente por los efectos del modelo turístico en la vivienda, la movilidad y el día a día de los residentes.
El estudio apunta también un factor que Baleares ya siente con intensidad: las olas de calor y el clima extremo condicionan cada vez más la experiencia turística. El verano de 2025 fue particularmente duro en amplias zonas del Mediterráneo, con episodios de más de 40 grados en España. Estas condiciones han empezado a empujar a una parte de los viajeros a buscar destinos más frescos o a desplazar sus vacaciones a meses menos calurosos.
Ese cambio de hábitos presenta, según el documento, una oportunidad para territorios como Baleares, donde la presión en julio y agosto es máxima. El informe destaca que el 28 % de los turistas europeos planea viajar fuera de temporada alta en los próximos dos años, principalmente para evitar aglomeraciones. Un movimiento que encaja con los esfuerzos del sector balear por extender la temporada y captar perfiles más sostenibles.
Las redes sociales siguen siendo un termómetro nítido del estado del turismo. En 2025, Europa descendió al cuarto puesto mundial en percepción online positiva, lastrada por tres grandes temas: calor extremo, saturación y tensiones con la población local. En el caso de Baleares, el informe menciona específicamente las protestas surgidas en Mallorca, vinculadas a la saturación en determinados puntos y al impacto de la actividad turística en los servicios y la convivencia. Las conversaciones negativas convivieron con otras muy positivas, centradas en la belleza natural, el patrimonio cultural europeo y experiencias más pausadas. Ese contraste, muy visible también en el archipiélago, refleja la necesidad de gestionar mejor volúmenes y expectativas.
El informe dedica especial atención al mercado británico, para el que España continúa como destino líder. En concreto, destaca que Baleares vuelve a situarse entre los principales receptores de turistas del Reino Unido. No obstante, el estudio advierte de cambios incipientes: parte de los británicos empieza a evitar destinos «demasiado calurosos» o con «sensación de saturación», y explora alternativas en el norte de Europa. Una tendencia que ya preocupa a sectores hoteleros mediterráneos y que obligará a Balears a reforzar su posicionamiento fuera de la temporada alta, según el documento.
Un modelo tensionado que mira a 2026
Si 2025 ha sido el año de constatar estas tensiones, 2026 se perfila como el año de las decisiones: diversificar mercados, impulsar la desestacionalización, mejorar la convivencia y reforzar un modelo que permita seguir siendo líderes sin comprometer la calidad de vida de los residentes ni la propia experiencia de los visitantes.
En un momento en que medio mundo mira al Mediterráneo para viajar y al archipiélago balear como uno de sus iconos, el informe deja claro que el reto ya no es atraer más turistas, sino gestionar mejor el turismo que llega.
Al final, el calentamiento global va a solucionar la masificación en Baleares. Los turistas no son tontos: nadie paga vacaciones para acabar asándose como un pollo al ast.