David Triay El Cromas, uno de los influencers más importantes y relevantes del momento, con millones de seguidores en todo el planeta, ha sido el invitado en la última entrega de Roca Project, el pódcast del comunicador y locutor Carlos Roca. Un encuentro entre menorquines, con su componente histórico por eso, que ha pulverizado la red, tanto por el interés generado como por lo sustancial del mismo.
No en vano, la entrevista, que por momentos se asemejó a una charla entre un par de amigos –en el sentido más rico del término–, legó pasajes cumbre, en línea al perfil de ‘antihéroe’, de tipo talentoso no exento de problemas y capaz de abrirse al mundo sin ambages, cuál Paul Newman interpretando alguno de sus icónicos papeles de los 60’, que el jovencísimo influyente creador de contenido se ha ido labrando desde que con 14 años –ahora cuenta 17– hiciera incursión en ese escenario.
Con certeza que la capacidad de seducción de la que Roca acostumbra a hacer gala, y que ampara su hipnótica voz, contribuyó a lograr una entrevista de máximos como a la que referimos.
Admiración
Roca reconoció a su interlocutor –y este a la inversa– la admiración que le profesa por su capacidad para romper moldes y por ejemplo narrar en la red los graves problemas de salud que ha padecido a causa de un prolapso rectal (cuando parte o toda la pared del recto sobresale a través del ano). «Antes admirábamos la perfección, ahora la vulnerabilidad, admites un problema que otras generaciones habrían vivido en silencio, la gente premia la autenticidad», le comentó el entrevistador, en alusión asimismo a una intervención que el pasado noviembre de 2025 consiguió 20 millones de visionados. «No me daba corte, nadie es perfecto y no me preocupó lo que dijeran», atajó El Cromas por su parte.
De hecho, el influencer se mostró convencido durante el pódcast, que se prolongó más de hora y media, de que el secreto de un éxito que sus profesores, «a excepción del de plástica», vaticinaban efímero, precisamente radica en su sinceridad, en la desnudez de alma que expone cuando otros, por contra, glosan «inexistentes vidas perfectas».
«Mucha gente se dirige a mí para decirme que ellos también tienen problemas, creo que gracias a eso muchos se sueltan», abundó El Cromas, quien en un tono más íntimo evocó los duros momentos derivados de su dolencia, que entre otras causas convirtió un gesto tan natural como defecar en algo infernal. «Cuando estaba en cama, con dolor, no me quería morir, pero tampoco quería vivir».
Luego de que ambos hicieran alarde de su condición de menorquines, la entrevista dio paso a otro momento cumbre, también por desagradable y sobrecogedor. El Cromas evocó episodios de su infancia en que vivió y sufrió in situ la violencia de género a que su padre biológico, que no considera su progenitor, sometía a su madre.
Una situación que lamentablemente se dilató años. Hasta que un día el cobarde agresor, tras «sacar a mi madre a hostias de la ducha, fue encarcelado, después de ser denunciado». «Me llevaron a casa de mis abuelos, tendría 6 años, pero me daba cuenta de que algo pasaba, luego mi madre, que es mi heroína, tuvo anorexia... y un año después conoció al hombre que considero mi padre».
Tras contar tal historia «por primera vez», El Cromas dijo sentirse, por lo liberado, «como si hubiera escalado y bajado el Everest».
Otros aspectos íntimos, como la estima que siente por sus abuelos, protagonistas espontáneos en muchos de sus vídeos, el amor, la muerte –El Cromas dijo nunca haber tenido pareja, tal vez por ser introvertido y un poco «autista», y no creer que haya nada más allá de la vida, aunque no descartó que «nos reencarnamos en animales»–, o que el día de mañana, cuando falte, «desearía ser recordado como una buena persona», completaron un maravilloso pódcast entre dos menorquines que, en virtud a su trabajo y mérito, han traspasado fronteras.