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PERSPECTIVAS

El turismo balear vaticina un 2026 moderado tras la euforia pospandemia

El sector considera que se ha tocado techo en verano, por lo que pone el foco en la temporada media

Turistas en el aeropuerto de Son Sant Joan | Foto: M. À. Cañellas

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El turismo balear entra en 2026 con un guion que ya se intuye desde los datos de 2025: el crecimiento deja de medirse tanto en «más llegadas» como en «más contribución». La fotografía de la demanda y del negocio hotelero apunta a un ejercicio de estabilización en volumen acompañado de mejora del ingreso unitario, con la desestacionalización consolidándose como una tendencia estructural y no coyuntural. Coinciden en este diagnóstico tanto la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) como la Conselleria de Turisme y la Secretaría de Estado de Turismo, y lo respaldan los indicadores oficiales de gasto, ocupación y conectividad aérea.

La base de comparación es elevada. El Ibestat sitúa a Baleares entre las comunidades líderes en recepción de turistas: 18,7 millones llegados hasta noviembre, con lo que igualó la cifra del ejercicio anterior a falta de contabilizar diciembre. En paralelo, el diagnóstico sectorial para 2026 habla abiertamente de «vuelta a la normalidad» tras los crecimientos excepcionales de la fase de recuperación postpandemia, el conocido ‘efecto champán’: una salida inicial explosiva seguida de una pérdida progresiva de presión.

Donde el termómetro sube con mayor claridad es en el valor económico generado. Los 18,7 millones de turistas llegados a Baleares hasta noviembre dejaron un gasto asociado de más de 23.000 millones de euros, cifra que supera el gasto total de 2024. En un contexto de moderación de flujos, el sector subraya que «el gasto crece casi el triple que las llegadas», una relación que refuerza la estrategia de competir por valor. Los hoteleros ponen en valor más de 3.000 millones de euros invertidos en la última década en modernización y reposicionamiento de la planta, una apuesta que empieza a reflejarse en tarifas más sólidas y mayor capacidad de absorción de costes.

La lectura para 2026 es clara y compartida: con una capacidad prácticamente agotada en los picos estivales, el margen de crecimiento ya no está en sumar turistas en julio y agosto, sino en afinar precios, alargar el calendario y mejorar la mezcla de mercados. El verano, en términos de volumen, ha tocado techo.

Los datos de ocupación del INE confirman esta percepción. En junio de 2025, Baleares registró el mayor grado de ocupación por plazas de España, con un 82,2 %, superando el 84 % en zonas como Palma-Calvià y rozando el lleno técnico en enclaves como Muro, con un 90,8 %. Con estos niveles, el sector asume que el recorrido en temporada alta es limitado y que el verdadero reto está en sostener la rentabilidad sin tensionar aún más el territorio ni los servicios.

En precios, el foco se desplaza de manera evidente hacia la temporada media. Desde la patronal hotelera estatal (CEHAT) se apunta a una demanda internacional «razonablemente estable» entre diciembre y mayo, lo que permitirá seguir ajustando al alza las tarifas fuera del verano. No se trata, aseguran, de subidas abruptas, sino de incrementos selectivos apoyados en una mayor ocupación en meses tradicionalmente débiles. En la práctica, 2026 se perfila como un ejercicio en el que el crecimiento de ingresos se apoyará más en abril, mayo, octubre y noviembre que en el mes de agosto.

La gran palanca que explica este nuevo equilibrio es el calendario. La FEHM pone cifras concretas a una tendencia que ya no es solo discursiva: en febrero de 2026 estará operativa cerca del 40 % de la planta hotelera de Mallorca; en marzo, el 70 %, y uno de cada cinco hoteles permanecerá abierto todo el año. Estos datos consolidan un cambio de modelo que reduce la dependencia del verano y redistribuye la actividad económica.

Este proceso empuja a Baleares a competir en segmentos menos estacionales, desde el deportivo, al cultural, gastronómico o MICE, y a captar perfiles de demanda con mayor elasticidad temporal. El resultado es una temporada media cada vez más robusta, capaz de absorber parte del crecimiento que ya no cabe en los meses punta y de ofrecer mayor estabilidad laboral y empresarial.

Conectividad aérea

En un destino eminentemente aéreo, la conectividad sigue siendo una variable crítica. El sector observa con inquietud que Baleares sea una de las pocas comunidades que ha perdido capacidad aérea este invierno: un 1,5 % menos de asientos para la temporada 2025-2026, frente a un crecimiento medio nacional del 4,7 %. Esta reducción limita el potencial de la temporada baja y pone presión sobre la estrategia de desestacionalización.

No obstante, se consolida la estrategia de las aerolíneas de operar menos rotaciones pero con aviones más llenos, como respuesta al encarecimiento del combustible y de los costes operativos. En diciembre, las operaciones en Mallorca cayeron un 3,5 %, mientras que la oferta de asientos creció un 1 %, una señal de mayor eficiencia, pero también de mayor dependencia de la rentabilidad por vuelo.

En este contexto, algunos movimientos empresariales apuntalan el escenario de 2026. Jet2, por ejemplo, prevé reforzar su operativa con Menorca con un incremento cercano al 10 % de asientos, una señal de confianza selectiva en determinados destinos y mercados.

Eso sí, volar será más caro. A partir de marzo, Aena prevé elevar las tarifas aeroportuarias un 6,44 %, lo que supondrá 67 céntimos más por pasajero, hasta los 11,02 euros. Un ajuste moderado, pero que se suma a un entorno de precios al alza en toda la cadena turística.

8 comentarios

Juan Estarellas Guasp Juan Estarellas Guasp | Hace un mes

El turismo es lo.que nos da de comer pero es necesario una regulación bien hecha .El exceso de turismo a parte de turistas lleva consigo aumento de inmigrantes lo cual hace que haya sobresaturación en todas las áreas.

Miris on miris, tot són guiris Miris on miris, tot són guiris | Hace un mes

MallorquinsDesgraciadament.. o fa de no veure-ho. Representa l'especulació i els pocs que guanyen amb la gentrificacio

user Llampuga falaguera | Hace un mes

Passarem faaaaaaam !!! SOS Turismeeeeeeeeeeeee

user Mallorquins | Hace un mes

Miris on miris, tot són guirisNa prohens encara no ho veu.

Angelrecaído Angelrecaído | Hace un mes

Hem fet tope! Hora de canvis. El turisme com a monocultiu és extremadament arriscat, si els alemanys tenen recessió, els 450.000 treballadors turístics de balears (6 de cada 7 de fora) de què viuran?

Pepe Pepe | Hace un mes

Moderado?? En serio?? Estos se piensan que somos todos tan tontos para creernos semejante disparate??

user Batuambelmon | Hace un mes

Solo piensan en conseguir que el resto de meses sean como Julio y Agosto. a esto le llaman" turismo sostenible"

Miris on miris, tot són guiris Miris on miris, tot són guiris | Hace un mes

Hem de reduir turisme ja, ho sap tothom

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