Miércoles 18 de febrero a las 10:30 h. en la sede de UGT Illes Balears. Patronal y sindicatos ya tienen la fecha apuntada en rojo en sus agendas para la constitución de la mesa de negociación del nuevo convenio colectivo del sector del comercio, el segundo más importante del archipiélago porque afecta al trabajo estable de unas 70.000 personas y 12.000 empresas. El convenio, en vigor desde 2019 y prorrogado en 2023, vence el próximo 31 de marzo.
UGT Illes Balears, que cuenta con la mayoría de los 15 delegados sindicales de la mesa de negociación que completan CCOO y USO, dio el pistoletazo de salida al proceso tras formalizar el pasado 2 de enero de 2026 la denuncia del acuerdo actualmente vigente ante la autoridad laboral competente.
Entre las principales reivindicaciones que el sindicato llevará a la mesa destaca una subida salarial del 17 % repartida en cuatro años, una medida que el sindicato considera imprescindible para recuperar poder adquisitivo tras el impacto de la inflación y el encarecimiento del coste de la vida en Baleares. La central sindical propondrá también como alternativa un aumento del 15 % en tres años.
Otras demandas clave son la reducción de la jornada laboral semanal de 40 a 35 horas y una mejora del plus por trabajar domingos y festivos, jornadas cada vez más habituales en el comercio, especialmente en zonas turísticas y grandes superficies. Además, el sindicato propondrá incluir en el nuevo convenio un plus de insularidad que ya se está aplicando en algunas empresas de alimentación, según el secretario general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo, José García Relucio.
Desde UGT subrayan que el nuevo acuerdo colectivo debe actualizar y mejorar las condiciones económicas y sociales de las personas empleadas en el sector. García Relucio prevé una negociación «más dura» que las anteriores: «llevamos siete años con el mismo convenio y, además de los salarios, hay muchas cosas que mejorar, desde los salarios a los permisos retribuidos o las medidas de igualdad y conciliación, entre otras».
Relucio, que lideró la representación, también mayoritaria, de UGT en el convenio de hostelería, asegura ser consciente de la diferencia entre dicho sector y el comercio. Aún así, cree que las patronales pueden asumir las peticiones del sindicato: «Sabemos que algunas empresas lo pasan mal, pero en general les va bien, sobre todo en alimentación y textil. Muchos trabajadores del sector tienen dificultadews para llegar a final de mes y toca repartir. Además, somos partidarios de que el convenio incluya singularidades para las micro y pequeñas empresas.
Críticas de Afedeco
Por su parte, la Federación de Asociaciones Empresariales de Comercio de Balears (Afedeco), mayoritaria entre los 15 delegados de la patronal, rechaza al planteamiento inicial de UGT y considera que sus condiciones no se ajustan a la situación económica real del comercio minorista.
Desde la patronal advierten de un impacto «inasumible» para buena parte del sector y critican que se pretenda avanzar hacia un convenio con parámetros similares a los del ámbito hotelero, lo que, a su juicio, distorsiona la realidad del pequeño y mediano comercio, según su presidenta Joana Manresa.
Aunque el volumen global de negocio del sector comercial se mantiene, la patronal subraya que una parte significativa de esta facturación se concentra en la venta ‘online’ de grandes plataformas internacionales como Amazon, Shein o Temu, así como en los grandes centros comerciales situados en la periferia y en las grandes superficies. «Precisamente estos operadores, junto con el comercio turístico, quedan al margen del convenio que se pretende negociar», señala Manresa, lo que deja en una posición especialmente vulnerable al comercio tradicional de proximidad.
La federación alerta de que el preacuerdo plantea una subida salarial acumulada del 17% en tres años, en un contexto en el que el IPC se sitúa entre el 2% y el 3%. A ello se añade una reducción de la jornada laboral de cinco horas anuales, lo que, según sus cálculos, supondría un incremento adicional de costes del 12,5% anual. En conjunto, Afedeco estima que el impacto económico para las empresas podría alcanzar un 37,5% en tres años y elevarse hasta un 54,5%, una cifra que califica de «absolutamente inasumible» para muchas pymes del sector.
La patronal también lamenta que en el planteamiento inicial no se tengan en cuenta otros factores que inciden directamente en la organización del trabajo y en los costes empresariales, como la ampliación de los domingos y festivos de apertura comercial o el elevado absentismo laboral, aspectos que afectan con especial intensidad al pequeño y mediano comercio.
Pese a estas críticas, Afedeco subraya que se trata, por ahora, de valoraciones preliminares y reitera su voluntad de acudir a la mesa de negociación con «buena fe negociadora» y con el objetivo de alcanzar un acuerdo equilibrado con la representación de los trabajadores.
Hasta que se constituya la mesa negociadora el próximo 18 de febrero, la representación empresarial del sector, que completan Pimeco y los representantes de Menorca, Eivissa y Formentera, se reunirá para definir su propia plataforma negociadora, con la intención de defender un convenio «que tenga en cuenta la diversidad del comercio balear y la situación económica real de los establecimientos de proximidad».
Los convenios se los lleva el viento y ya podéis estar por seguro que el año que viene el PP será presa de vox y se tumbaran derechos y leyes ganadas estos años.