Uno de cada cinco niños y uno de cada dos adultos diagnosticados de leucemia en España no supera la enfermedad. Cada año se realizan en nuestro país más de 3.000 trasplantes de células madre procedentes de donantes de médula ósea, pero también de sangre de cordón umbilical.
Las células madre extraídas del cordón umbilical fueron una auténtica revolución médica en los años noventa cuando encontrar un donante compatible de médula ósea era casi una quimera por la falta de un registro de donantes de este tipo en España y el bajo número de donaciones.
La sangre del cordón umbilical abrió entonces una oportunidad de cura para muchos de los pacientes que sufrían leucemias y otras enfermedades hematológicas graves y hubo quien vio en ello una oportunidad de negocio.
Se crearon no solo los primeros bancos de sangre de cordón umbilical públicos, sino también un nutrido número de bancos privados bajo la promesa de que conservar el cordón umbilical de tu propio hijo puede salvarle la vida si en el futuro desarrolla una de esas dolencias.
Tras 30 años de experiencia en el campo, existe consenso en la comunidad científica sobre el hecho de que donar a un banco público es la mejor inversión de futuro, no solo para los desconocidos, sino también para nuestros propios vástagos.
Si hace 30 años corrió como la espuma el mensaje de autosalvación, hoy no lo hace al mismo ritmo el de la salvación colectiva. Las donaciones públicas han caído en picado mientras millones de familias en todo el mundo, ajenas a las nuevas evidencias que ofrece la ciencia siguen pagando, también en Baleares, entre 1.500 y 3.000 euros a los bancos privados para conservar el cordón umbilical de sus recién nacidos. A esta cifra hay que sumarle una cuota anual de mantenimiento de 100 euros o más. Hay aseguradoras que ofrecen descuentos a su cartera de clientes.
La normativa vigente en España (RD1301/2006) exige que los bancos privados incluyan sus muestras en el registro público y den acceso a su material para usarlo en otros pacientes que así lo requieran por indicación terapéutica. Eso ha provocado que la mayoría de esos bancos envíen la sangre procesada del cordón al extranjero con el objetivo de sortear este mandato nacional. Es su forma de garantizar a la familia que les contrata el acceso a las muestras y el almacenamiento exclusivo durante el tiempo de vigencia del contrato.
El programa balear de donación de sangre de cordón umbilical está coordinado por el Banco de Tejidos de la Fundació Balear de Sang i Teixits de les Illes Balears (FBSTIB) y las maternidades hospitalarias.
En cada centro la responsabilidad del programa recae en un coordinador obstétrico y una coordinadora de matronas. Las maternidades autorizadas para recoger la sangre de cordón umbilical en las Islas son: Hospital Son Espases, Hospital Son Llàtzer, Hospital Can Misses, Hospital de Manacor, Hospital de Inca y Hospital Mateu Orfila, aunque la donación voluntaria (que puede utilizar cualquier receptor) solo se realiza en el Hospital de Can Mises de Ibiza y en el Mateu Orfila. Los hospitales públicos de Mallorca en este momento solo recogen donaciones dirigidas, entendiendo como tales las que están destinadas a algún familiar directo enfermo en el momento del alumbramiento que así lo requiera.
Jeremías Jhosue Adry Nieves, un paciente de 10 años del Hospital Son Llàtzer que padece una grave enfermedad hematológica, anemia drepanocítica, ha sido el último receptor de este tipo de donación. Sus padres, siguiendo recomendaciones médicas, optaron por planificar un embarazo in vitro para trasplantar las células madre del cordón umbilical del hermano. La extracción se fraguó en 2023, pero no ha sido hasta el pasado mes de noviembre cuando Jeremías ha sido trasfundido con las células del cordón de Ezequiel, que ya tiene dos años cumplidos.
El trasplante se ha realizado en el Hospital Vall d’Hebron en Barcelona donde la familia aún aguarda el alta hospitalaria para volver a Mallorca. «Nos ha cambiado la vida a todos», dice su madre Deisi Flores.
El último trasplante de una donación altruista de cordón umbilical realizada en Baleares se ha utilizado en un paciente de Brasil.
«La posición oficial de la Organización Nacional de Trasplantes y de todas las sociedades científicas es que la más válida es la donación a un banco público porque tiene la garantía de que solo se conservarán las unidades que sean eficaces, con un número adecuado de células madre en óptimas condiciones. Eso garantiza que cuando alguien necesite un trasplante el vial esté bien. En un banco público no interesa guardar lo que no funciona, porque no se cobra por ello», explica Javier Calvo, director de la FBSTIB.
El experto se pregunta ¿qué sentido tiene guardar para un banco privado que no conserve con el mismo rigor y criterios? «No tiene mucho, porque te lo venden como que a tu hijo le guardan las células madre por si en el futuro hacen falta, pero su principal utilidad es para enfermedades de tipo leucémico que se curan con trasplante de médula o de células madre y estas no solo están en el cordón umbilical. Ahora sabemos además que muchas de esas enfermedades tienen un origen genético y que la mutación estaría por tanto también en las células guardadas del cordón lo que hace que todavía tenga menos sentido. De hecho esa sería una causa de descarte en un banco público, para evitar el riesgo de que un paciente trasplantado desarrolle una enfermedad vinculada a esa mutación», relata.
¿Conservar la sangre del cordón para el propio uso de cara al futuro tiene por tanto alguna utilidad? «No hay muchas aplicaciones donde tenga sentido guardar esas células, solo en caso de hermanos idénticos, pero las probabilidades son pocas. Te hacen un chantaje emocional diciéndote que aproveches para guardarlo como si fuera una única oportunidad en la vida, pero las células madre se pueden extraer incluso en la edad adulta. No solo están en el cordón umbilical o en la médula ósea, las encontramos hasta en la grasa que nos sobra y son útiles para muchas aplicaciones», sentencia el doctor.
Su recomendación es clara «no tiene sentido el esfuerzo económico de hacer algo que, incluso en el caso de que se hiciera bien la selección y conservación, tiene muy poca o ninguna utilidad, porque además si hay intereses económicos los tramposos te dirán que toda las células recogidas están bien, aunque sepan que no se van a utilizar nunca, porque ellos las cobran igual se usen o no».
«Cuando me consulta alguien siempre le digo que no invierta en un banco privado y que guarde ese dinero para su nieto o su sobrino, al que quiere hacer el regalo, para invertir en su carrera, en la universidad», concluye.
¿Por qué caen las donaciones altruistas en todo el mundo? ¿Es solo por la competencia de los bancos privados? En el año 2019 los hospitales de Son Llàtzer y Son Espases recogieron 19 donaciones anuales cada uno y el de Can Misses en Ibiza 60, pero a partir del 2020 los centros de Mallorca dejaron de recogerlas.
«Hay nuevas teorías sobre el pinzamiento del cordón umbilical que han hecho que caigan las cifras. Antes en pocos segundos se ponía la pinza y quedaba un remanente de sangre en la placenta pero vieron que en algunos casos de niños con anemia o bajo peso, que con el pinzamiento precoz no recibían un extra de sangre y eso les perjudicaba. Las comadronas decidieron no hacer nunca un pinzamiento precoz y hacer en su lugar un pinzamiento tardío, cuando se detiene el latido del cordón. Eso hace que el remanente de sangre sea mínimo y muchas veces no se puedan conseguir las unidades», explica el doctor.
La nueva metodología ha frenado las donaciones de sangre de cordón umbilical en Mallorca pero no en Ibiza. Eso se explica porque no existe unanimidad entre los especialistas en partos. Can Misses sigue recogiendo anualmente unas 60 donaciones de sangre de cordón umbilical, el 89,5 % de las que se hacen en el conjunto de los hospitales públicos de Baleares.
«Allí hay un equipo muy comprometido. Lo que se ha ido viendo es que no se puede hacer el pinzamiento precoz, pero a los 60 segundos el recién nacido ya tiene sangre suficiente y el remanente basta para recolectar una unidad válida», dice el director del banco público balear.
¿Es posible hacer donaciones altruistas en la red de clínicas privadas de las Islas? «No se pueden hacer donaciones altruistas en los hospitales privados de Baleares porque para hacerlo previamente hay que firmar un convenio con el FBSTIB. Tenemos suscrito un convenio con el IBSalut para los hospitales públicos, pero en cambio con las clínicas solo tenemos conveniada la donación de otros tejidos, no del cordón umbilical porque que no han querido hacerlo», lamenta Javier Calvo.
Las donaciones altruistas obtenidas en los hospitales públicos de Baleares se remiten de lunes a viernes al Banco de cordón umbilical de Barcelona para su procesamiento, conservación y distribución. Las donaciones dirigidas se recogen los 365 días del año. El banco de cordón de las Islas forma parte del consorcio supracomunitario CONCORDIA que recoge también donaciones de toda Cataluña, Andorra, Aragón, Navarra, Cantabria y Extremadura.
El equipo del FBSTIB intenta ahora retomar la recogida de donaciones altruistas también en los hospitales públicos de Mallorca. «Se está estudiando la posibilidad de hacerlo en el caso de cesáreas y también hay otro estudio que explora la recogida de la sangre una vez se ha producido el alumbramiento, colgando la placenta en un lugar elevado para que por gravedad se vacíe y haya un mejor rendimiento. Evitaría los problemas que se asocian al pinzamiento», dice el director del banco de las Islas.
Lo cierto es que la caída del número de donaciones altruistas ha coincidido en el tiempo con el aumento de las posibilidades de trasplantar células madre de médula ósea. «Antes tenía que ser cien por cien compatible, ahora sabemos que basta con que la mitad de las moléculas, de las que tenemos dos copias del padre y de la madre, sea viable en muchos casos. Encontrar una compatibilidad de un 50 % con un familiar es mucho más fácil y por eso no se recurre tanto a los registros. El uso ha disminuido bastante. Ahora se utiliza entre un 20 y un 30 % de lo que se usaba antes», explica el especialista.
Aunque el uso más conocido de la sangre de cordón umbilical está asociado al tratamiento de la leucemia, se aplica también para otras enfermedades congénitas o adquiridas de la médula ósea como algunos tipos de anemias. Aparte de la extracción de células madre para almacenar ahora también se aprovechan otros componentes sanguíneos como los hematíes o la hemoglobina fetal que es diferente a la de los adultos. «En anemias en neonatos sabemos que va mejor transfundirles con hematíes de origen fetal», explica Javier Calvo.
En Baleares hay dos ensayos científicos en marcha que utilizan el tejido del cordón para crear un sistema de obtención de células madre mesenquimales que tienen propiedades regenerativas e inmunodepresoras y que se usan para hacer medicamentos de terapias avanzadas. La idea es emplearlas para tratar las lesiones de quemadura en el ojo, por ejemplo por salpicaduras de lejía, y para tratar lesiones óseas de fracturas que no curan bien.
Bravo.... Luego nuestros hijos nacen con un déficit de vitamina K por no recibir dicha vitamina y nutrientes de su propio cordón umbilical. Posteriormente ellos se encargan de inyectarla como modo de salvación. Asi pueden vender el cordon y las vacunas. Hay que pensar que la sangre que sale del cordón umbilical al nacer es la mejor vacuna que existe para nuestros bebes. Ellos se lo quieren quedar para venderla y luego vendernos las vacunas para sanar todos los problemas que conlleva eso. VIVA LA SANIDAD