En la sesión inaugural del nuevo curso académico de la Reial Acadèmia de Medicina de les Illes Balears, el doctor Joan M. Benejam Gual, de la Clínica Juaneda, abrirá la primera sesión del año con una conferencia titulada Cáncer de próstata 2026: Algunas certezas, muchas incógnitas. La cita tendrá lugar mañana a las 17.30 horas en la sala de actos de la Conselleria de Salut y sede de la Academia.
En relación con el título de la conferencia, ¿Cuáles son las principales certezas y las grandes incógnitas del cáncer de próstata?
—El cáncer de próstata es, en el hombre, el equivalente al cáncer de mama en la mujer. De hecho, la incidencia y la mortalidad de ambos tumores en España son muy similares. Cada año se diagnostican aproximadamente 37.000 casos de cáncer de mama y unos 35.000 de cáncer de próstata. En cuanto a mortalidad, ambos provocan entre 5.000 y 6.000 muertes anuales. Son los tumores más frecuentes en cada sexo y condicionan una mortalidad muy parecida.
¿Qué similitudes comparten?
—Algunos factores de riesgo y también ciertas mutaciones genéticas. Sin embargo, el cáncer de mama ha recibido históricamente más atención mediática y sanitaria que el cáncer de próstata. Una diferencia importante es que el cáncer de mama suele aparecer a edades más tempranas, mientras que el de próstata se da en edades más avanzadas.
¿Cuál es la magnitud del problema en Balears?
—En Balears se diagnostican más de 1.000 nuevos casos de cáncer de próstata cada año y alrededor de 200 pacientes fallecen por esta causa. Es, con diferencia, el tumor más frecuente en el hombre y el tercero que causa más mortalidad. Además, no hay que olvidar que muchos pacientes sobreviven al diagnóstico. En España hay más de 250.000 hombres que han padecido o padecen un cáncer de próstata, lo que también supone un impacto económico importante.
Y, ¿Cuáles son los retos para diagnosticar este cáncer?
—Identificar mejor qué pacientes van a responder a cada tratamiento. También necesitamos mejorar el diagnóstico precoz, definiendo claramente cómo deben hacerse las campañas de cribado poblacional.
La Unión Europea ya ha indicado que estas campañas deben realizarse, pero aún no se han implantado de forma generalizada porque hay que definir bien los beneficios y los riesgos. Lo que sí sabemos es que cuando se abandona el diagnóstico precoz, los tumores se detectan en fases más avanzadas.
¿Es posible prevenir el cáncer de próstata?
—No podemos hacer prevención primaria, porque no hay factores de riesgo modificables. Los principales factores de riesgo son la edad y la predisposición familiar, y eso no se puede cambiar. Por eso es tan importante la detección precoz y la información a la población.
¿La edad es el principal factor de riesgo?
—Sin duda. A partir de los 70 años, uno de cada ocho hombres tiene cáncer de próstata, aunque no siempre será clínicamente relevante. La edad es el factor de riesgo más importante.
¿Qué papel juegan los marcadores en el diagnóstico?
—Tenemos un marcador extraordinario, que es el PSA, pero le falta especificidad a la hora de diagnosticar. Por eso necesitamos nuevos marcadores que mejoren o sustituyan al PSA y permitan diagnósticos más precisos. También debemos mejorar y definir mejor el uso de las pruebas de imagen, como la resonancia magnética, estableciendo cuándo debe realizarse y cuándo no.
¿Qué es exactamente el PSA y para qué sirve?
—El PSA es una analítica de sangre y es, probablemente, el mejor marcador tumoral que tenemos hoy en día. Antes de su existencia, casi siempre se llegaba tarde al diagnóstico. Desde su introducción en los años 80, el diagnóstico precoz ha mejorado enormemente y las posibilidades de curación son mucho mayores. Gracias al PSA, el cáncer de próstata ha sido uno de los tumores cuya supervivencia más ha mejorado. El problema es el mal uso o el abuso de esta prueba, ya que es muy sensible, pero poco específica.
¿Todos los cánceres de próstata evolucionan igual?
—No. Ese es uno de los grandes retos. Hay cánceres de próstata que son silentes e insignificantes, que no van a afectar a la calidad de vida ni a la supervivencia del paciente. Por eso es fundamental clasificar bien a los pacientes por grupos de riesgo y personalizar el tratamiento. En algunos casos no se realiza un tratamiento activo, sino que se opta por la vigilancia. No todos los pacientes necesitan cirugía o radioterapia.
¿Qué mensaje de concienciación transmite a la población?
— Desde la Academia queremos divulgar la importancia del cáncer de próstata como problema de salud pública. Hay que avanzar hacia un diagnóstico precoz racional y basado en la evidencia científica. También es muy importante que los hombres sean conscientes de la necesidad de realizar revisiones a partir de los 50 años. Con una simple analítica podemos estratificar el riesgo y cambiar la historia natural de la enfermedad. El paciente debe estar informado y ser protagonista de su propio cuidado.
Y con una cita al año arreglado!! benditas listas de espera! En mi historia clínica me pone que la lista de espera para urología es de 140 días, y cada vez que lo miro sube, y la de oftalmología casi 400! Y sube y sube…