La Fiscalía reclama una condena de dos años y seis meses de cárcel para una mujer por falsificar la firma de su exmarido para primero, conseguir que le implantaran los embriones que habían dejado congelados en una clínica y después para atribuirle la paternidad del bebé que tuvo.
La pareja se había casado en 2015 y convivieron hasta el año 2021. Mientras se producía la ruptura, estaban separados, pero antes de la disolución legal del matrimonio, la mujer acudió a una clínica de fertilidad de Barcelona. Allí firmó una serie de documentos suplantando a su exmarido. Eran en los que él daba su autorización para que se descongelaran unos embriones y le fueran transferidos. De esta manera, según relata la calificación de la Fiscalía, la mujer consiguió quedarse embarazada y dio luz a un bebé. Con material genético donado, por lo que el hombre no era el padre biológico.
Después del parto, continúa la fiscal, la madre acudió al registro civil. Como aún no se había formalizado el divorcio inscribió a su exmarido como padre del bebé. Más tarde aportó este certificado y los documentos en los que había falsificado la firma en el juzgado en el que se tramitaba su divorcio y en el que el padre forzoso intentaba hacer valer que nunca había consentido con el uso de esos embriones y que no reconocía la paternidad. Sin embargo, en base a esos documentos, el juzgado acordó, entre otras medidas imponer una pensión de alimentos a favor de la menor de 500 euros que tenía que pagar el padre que nunca había consentido ese tratamiento de reproducción asistida.
La Fiscalía acusa a la mujer de delitos de falsedad en documento privado y de estafa procesal. Junto a la condena penal, la Fiscalía pide la devolución de la pensión de alimentos que haya pagado el padre y la anulación de todos los documentos. Eso incluye declarar que la víctima no es el progenitor de la menor y por la falta de consentimiento y por la falsedad en la firma y, por lo tanto, revocar todas las medidas impuestas durante el divorcio. El juicio se celebra la próxima semana en la Audiencia.
La misma mujer ya fue condenada a finales del año pasado por acoso a su exmarido. En aquella ocasión por colocar cámaras de vigilancia en su casa, le denunciaba de forma constante en los juzgados y porque llegó a abordar el barco en el que descansaba con su nueva pareja.
Que esta mujer sea la maldad personificada, no lo pongo en duda pero, parte de lo ocurrido tiene culpa la clìnica de fertilidad. ¿Còmo se puede admitir un consentimiento firmado sin la presencia fìsica de ambos interesados y un documento acreditativo de su identidad? Me parece inadmisible y m!s en este caso que juegan con la vida de un inocente.