Un tribunal de Berlín ha decidido estos días una batalla judicial entre dos magnates de aquel país, uno de los cuales es una de las fortunas más importantes, por la venta de una mansión de más de 20 millones de euros en Mallorca. El litigio que se ha visto en la capital alemana tenía por objeto un contrato de opción de compra sobre un lujoso inmueble situado en una exclusiva urbanización de Calvià, firmado en Madrid y sometido expresamente a derecho español.
La cuantía del procedimiento coincidía con el propio valor de transmisión del inmueble, fijado en 20 millones de euros. Comprador y vendedor eran residentes en Alemania y el inmueble, aunque de elevado valor, tenía la consideración de segunda residencia de carácter vacacional.
Lo llamativo del asunto era el hecho de que ambas partes hubieran pactado expresamente la competencia de los tribunales de Berlín para resolver cualquier controversia derivada del contrato que se pudiera producir.
Ambos litigantes estaban asistidos por abogados alemanes y todo apunta a que optaron por mantener el pleito bajo su control directo, evitando la intervención de un despacho extranjero y el consiguiente riesgo de perder la dirección efectiva del asunto o al propio cliente.
Inicialmente, el comprador firmó un contrato de arras y abonó un millón de euros, para atar la transacción. La venta se había fijado en 16 millones de euros, pero el mercado mallorquín comenzó a enloquecer y el propietario llegó a la conclusión de que podía venderlo por mucho más.
Así las cosas, le devolvió el doble de la cantidad de arras y retomó el control de la mansión, que puso de nuevo a la venta por 20 millones de euros. El primer comprador se sintió estafado y fue entonces cuando recurrió a los tribunales de Berlín para recuperar la lujosa propiedad.
Llegados a este punto, el juez alemán que decide sobre el caso ha llamado a declarar esta semana, como experto perito, al letrado mallorquín Pedro Munar, especializado en temas inmobiliarios. Su intervención se centró en explicar la lógica interna del derecho civil español y se orientó específicamente a aquellos aspectos del derecho sustantivo español con relevancia directa en fases de revisión, un ámbito en el que la correcta lectura de la jurisprudencia del Tribunal Supremo resulta determinante.
El núcleo del debate giró en torno a los contratos de arras, figura habitual en nuestro tráfico inmobiliario y prácticamente desconocida en el sistema alemán.
En el proceso ha quedado claro que para los juristas alemanes resulta difícil comprender cómo en Mallorca se compran y venden inmuebles mediante contratos privados, cómo pueden cederse posiciones contractuales sin acceso inmediato al registro o cómo ciertos fenómenos, como la okupación, tan habitual últimamente, pueden llegar a producir efectos jurídicos.
Tras escuchar a las partes, el juez ha dado la razón al propietario de la mansión, atendiendo el testimonio del perito de Palma. Como dato anecdótico, el exponer el perito que el Código Civil español reconoce plena eficacia al consentimiento verbal y que, en términos estrictamente jurídicos, darse la mano puede perfeccionar un contrato, el juez alemán, con una mezcla de sorpresa y humor, comentó que «si eso funcionaba realmente así, los abogados españoles deben de tener mucho trabajo».
«Todo ello choca frontalmente con una cultura jurídica mucho más escrita, formal y preventiva, como es la alemana», apuntaron por su parte otros de los peritos alemanes que han declarado estos días ante el tribunal.
EguzkiloreVaren venir alemanys, espanyols, britànics, marroquins, colombians... i poc a poc hem quadruplicat població. No tots els mallorquins hem venut, te sona el feudalisme? i la política de'n Fraga? és molt fàcil criticar als mallorquins, no siguis simplista per molt còmode que sigui