Su imponente estampa y silueta forman parte del paisaje de Palma, por su estratégica ubicación y la singularidad de un complejo arquitectónico que marca las diferencias en plenas Avingudes. Un año especial para Banca March, que cumple un siglo de actividad desde su fundación, a cargo de Juan March Ordinas en 1926, lo es también para su oficina principal, la sede emblemática que la ciudadanía asocia a la entidad financiera de referencia en banca privada, patrimonial y en asesoramiento a empresas a escala estatal e internacional.
Ubicado en la Avinguda Alexandre Rosselló, formando una manzana que abarca tramos de las calles Lluís Martí, Nuredduna o Frederic Mistral,, cuenta con once plantas -dos de ellas de aparcamientos- rematadas por un ático que acoge equipamientos técnicos. Su diseño corrió a cargo del arquitecto Felipe Lafita, siendo dirigida la obra y los trabajos de construcción por el también arquitecto Rafael Llabrés. Se inauguró el 1 de marzo de 1976, cuando Banca March alcanzaba medio siglo de recorrido y ya se había consolidado dentro de su segmento de mercado.
Su diseño se concibió de forma inclusiva dentro del escenario urbano de Palma, con una fachada blanca, encajando dentro del paisaje mediterráneo por su luminosidad y a la par ofrecer una mínima absorción de los rayos solares. Se levantó el complejo -en la parte posterior hay otro bloque residencial- en forma de manzana abierta separada por espacios abiertos como jardines, donde se ubicó años atrás la escultura de Eduardo Chillida 'Lugar de encuentros', cedida por Banca March al Ajuntament de Palma en 1999 y hoy localizada en la Rambla, cerca del Teatre Principal y el acceso al aparcamiento de la Plaça Major.
Se levantó el edificio de la Banca March sobre dos núcleos verticales que articulan la movilidad, mostrando sus principales cambios en la inserción de las imágenes corporativas de la entidad bancaria a los largo de estas cinco décadas, además del mobiliario y la decoración interior, dentro de una serie de procesos de reforma y mejora que fueron más incisivas con el cambio de siglo, o más recientemente, a finales de 2020, cuando se llevó a cabo una profunda remodelación de la oficina principal de Alexandre Rosselló, en unos trabajos que afectaron a unos 1.600 metros cuadrados divididos en dos de las plantas del edificio, creando además espacios para los clientes de Banca Privada.
El proyecto original refiere las ventanas rehundidas en la fachada por un margen de 75 centímetros, adecuándose al soleamiento mediterráneo, con lo que se consigue una fachada compartimentada y horadada que funciona como pantalla acústica, a la par que retira de la calle el elemento vibrante (vidrio), con lo que se obtiene un aislamiento acústico natural, combinando las funciones de parasol y pantalla acústica.
Con todo, supone un edificio que marca las diferencias, por su revolucionaria concepción arquitectónica desde sus orígenes y por su papel relevante dentro del urbanismo de la ciudad, donde es punto de paso y referencia para los ciudadanos, pero también para los turistas que quedan maravillados por la espectacularidad de la construcción.
El IGENIERO DE CAMINOS ,DON MARIANO LOPEZ PLAZA ,Y EL APAREJADOR ALFREDO PARDO LAFITA ,FUERON LOS QUE ARTIFICES DE LA CONSTRUCION DE LA OBRA ,LA EMPRESA COPISA ,CONTRUCTORA PIRINAICA S. A UN EDIFICIO MUY SINGULAR TODAS LAS PLANTAS SE HICIERON EN EL SOTANO.