«Es lógico que les corrijan pero no que les peguen», cuenta un allegado de un joven preso que se encuentra en estos momentos interno en la Prisión de Palma. A él se unen otras voces de familiares y amigos de los reclusos de entre 18 y 22 años que cumplen condena en el centro penitenciario. Según su testimonio, en el módulo de los reos más jóvenes, se producen algunos episodios de maltrato físico y psicológico contra ellos.
Los testimonios apuntan a un sólo funcionario y quieren dejar claro que no es algo que ocurra con todos los trabajadores: «Hay mucha gente buena y amable que hace su labor correctamente, de forma seria», expresan desde dentro. Aunque con los cambios de turno, cuando el funcionario de prisiones al que señalan está de guardia, «tiemblan», dicen.
Tras varios episodios, los jóvenes decidieron organizar una protesta a la hora de comer y se sucedió una especie de motín en el centro penitenciario palmesano. «Hubo represalias. Sucedió durante los días de frío en los que se vivieron temperaturas tan bajas. Los dejaron todo el día en el patio, en el exterior y sin cena. Eso es como taparles la boca. Es muy frustrante para ellos», afirman allegados al unísono.
Los jóvenes no quieren hablar de estos episodios y tratan de evitar el tema durante las llamadas o las visitas a sus familiares por miedo a agravar la situación en vez de mejorarla. «Hablan a cuentagotas. Y muchos ni siquiera tienen a quien reclamar. Algunos no tienen familia y lo sufren y nadie hace nada. Tienen miedo. Lo han comunicado a sus tutores, al personal que tienen de apoyo psicológico o de Serveis Socials pero nada cambia», explican los testimonios.
Durante la última semana, y tras salir a la luz un caso de corrupción que implicaba a al menos dos funcionarios de la prisión palmesana, los afectados aseguran que «ha estado tranquilo, pero va a días. Si no hay problemas no se mete con ellos pero aunque cometan fallos, pegarles no es su trabajo».
El valiente testimonio de algunos allegados de los presos tiene como objetivo llegar a la dirección de la cárcel: «Que solucionen lo de este trabajador. No creemos que la dirección esté al tanto y puede que los funcionarios se cubran entre ellos. Es de justicia escuchar también su versión, no sólo castigarles. ¿No se preguntan por qué se produjo la revuelta? Ya hay castigos de aislamiento y demás para corregir pero no para maltratar. Sólo pedimos a los encargados del funcionamiento de la institución que observen un poco más lo que ocurre. Hay cosas que pasan fuera de cámaras y los jóvenes están atados de pies y manos. No tienen voz ahí dentro», finalizan.
TotsarreglaPues procura no tener que acabar tú ahí. Ya me entiendes.