El mercado internacional de los metales preciosos ha alcanzado un hito sin precedentes, con el oro superando por primera vez en su historia la barrera de los 5.000 dólares la onza. Este nivel marca uno de los repuntes más espectaculares de las últimas dos décadas y ya se refleja de manera inmediata en el dinámico mercado de compraventa de Baleares.
Este escenario bursátil ha provocado una notable reactivación del mercado local en una doble dirección. Por un lado, las cotizaciones récord han movilizado a numerosos particulares que han decidido materializar beneficios mediante la venta de joyas. «Estamos pagando cifras inéditas. Ahora mismo llegamos a 90 euros el gramo en oro de 18 quilates y hasta 125 euros el gramo en oro de 24 quilates», detalla Josep Palacios, propietario de Compro Oro Plaza Progreso en Palma.
Por otro lado, la persistente incertidumbre económica ha disparado la demanda de oro de inversión. «No solo hay ventas; registramos un fuerte interés de ahorradores y empresas que buscan adquirir oro físico (lingotes y monedas) para blindar su patrimonio ante la volatilidad de los mercados financieros», explica Palacios, destacando la función del metal como refugio seguro.
La tendencia alcista no se limita exclusivamente al metal amarillo. La plata también ha experimentado un ascenso significativo, situándose en el entorno de los 100 dólares por onza. Este comportamiento se ve impulsado tanto por su rol de valor refugio como por su alta demanda industrial, lo que refuerza el protagonismo de los metales preciosos en el actual ciclo económico y amplía el foco inversor.
Palacios subraya la excepcionalidad del momento: «La sensación es que ya no hay techo. El oro se ha convertido de nuevo en el gran refugio mundial y ahora mismo puede pasar cualquier cosa», afirma, en referencia a un mercado marcado por la alta volatilidad y la imprevisibilidad.
Detrás de esta escalada de precios confluyen varios factores determinantes. Un papel destacado lo juega el nuevo escenario abierto tras la llegada de la Administración Trump. Sus primeras decisiones en política comercial, sumadas a un discurso de confrontación arancelaria, han incrementado la incertidumbre financiera, provocando una fuerte rotación de capital hacia la seguridad del metal físico.
A esto se suma la debilidad del dólar estadounidense y las compras masivas realizadas por los bancos centrales, que son señales inequívocas de una demanda estructural sólida y sostenida para el oro a nivel global.
«Cuando coinciden bancos centrales comprando y una incertidumbre global tan fuerte, el mensaje es claro: estamos ante una oportunidad estratégica tanto para quien necesita vender al mejor precio como para quien busca inversión segura», sentencia Palacios, enfatizando el doble beneficio de la coyuntura actual.
Finalmente, desde Compro Oro Plaza Progreso insisten en la importancia de operar siempre bajo criterios de transparencia, una tasación profesional rigurosa y un seguimiento constante del mercado en tiempo real, garantizando así la confianza y seguridad en todas las transacciones.
Cuidado. No confundir una onza troy con una onza común.