Iñaki Urdangarin continúa con su carrusel de entrevistas en la hoja de ruta de la promoción de 'Todo lo vivido', el libro en el que comparte sus vivencias y confesiones tras largos años de proceso judicial, su ruptura matrimonial con la Infanta Cristina y su salida de la Familia Real. Una polémica muy vinculada a Mallorca, donde ambos perdieron el título de duques de Palma por decisión de su cuñado, Felipe VI, y comenzó el 'caso Nóos', detonante del giro radical en su vida, más cuando desvelaba que fue una sugerencia del rey emérito, Juan Carlos I, la que le llevó a cambiar la tendencia de trabajar con la empresa privada para hacerlo con administraciones públicas como la balear, aunque fue la Copa América de Valencia la que descorchó este recorrido.
Se muestra molesto Urdangarin en la entrevista concedida a La Sexta, en concreto al programa 'Lo de Évole', dirigido y presentado por Jordi Évole, con el que fuera presidente del Govern Balear, Jaume Matas, comparando su situación penal y su devenir en el caso con la del que fuera inquilino del Consolat de Mar. Afirma el que fuera jugador internacional de balonmano y medallista olímpico que su realidad acabó siendo más complicada que la de otros de los implicados, refiriéndose indirectamente a Matas. «A él no le fue bien, pero a mí me salió peor», aseguraba el exyerno de Juan Carlos I, condenado en su día a 5 años y 10 meses de prisión por el Tribunal Supremo, tras el fallo inicial de la Audiencia Provincial de Baleares (6 años y 3 meses), en lo que consideraba una sentencia «desproporcionada». Fue señalado en su día por malversación de fondos públicos, prevaricación, fraude a la administración, tráfico de influencias y dos delitos fiscales, ingresando en prisión en 2018 y, después de cumplir parte de la pena y acceder a beneficios penitenciarios, gozó de permisos y beneficios hasta cumplir la condena.
«Puedo estar en desacuerdo con la sentencia porque es desproporcionada, pero evidentemente asumo mis errores. ¿Que mis errores eran suficientes como para ir a prisión? No», admitía abiertamente Urdangarin en 'Lo de Évole'. Sobre las palabras de Matas y su estrategia de defensa en el juicio del 'caso Nóos', apuntando que «al yerno del Rey no se le puede rechazar ningún proyecto», a Iñaki Urdangarin se le vio visiblemente incómodo y molesto.
«No sé con qué sombrero me está viendo el político al que le estoy explicando los proyectos. Yo no iba como 'yerno del rey', sino como presidente del Instituto Nóos. Iba con el rol de 'aquí traemos unas ideas y queremos trabajar para tu Comunidad'», prosigue, remarcando que jamás quiso ni intentó estafar a nadie con la organización de eventos o foros deportivos en las islas y en otros lugares, sino plantear sus proyectos, recibidos de otra manera por esos políticos por la relevancia de su posición familiar. «Si me ven otro sombrero, no puedo cambiar nada. Nunca ha existido voluntad de delinquir», resaltaba.
Imagen dolorosa
La retirada del título de duque de Palma, junto a su exesposa, Cristina de Borbón, «me dio pena», confesaba, en referencia a la mediática imagen de la retirada de las placas en la Rambla de la capital mallorquina. «Me dio pena, pero era una decisión que tomaron -en referencia a Felipe VI, su excuñado-; pero cuando dos presidentes diferentes del Barça mantienen la camiseta colgada a pesar de toda la presión que hay, para mí es un sentimiento de muchísimo orgullo. Estas personas han sabido decidir por qué la mantienen», añadía en referencia al reconocimiento brindado en su día por el club azulgrana por su larga trayectoria en el club azulgrana y en su sección de balonmano.
«¿Lo hemos hecho mal y se nos ha quitado? Son decisiones de otras personas. Estos títulos no los hemos solicitado, se nos han dado. Son gestos que no ayudan, pero entiendo que a lo mejor debían tomar esas decisiones para la institución», comentaba Urdangarin, quien fue autocrítico por las acciones que le acabaron llevando a prisión. «La ambición, el intentar más... Tomé decisiones que no me hacía falta y que, ahora mismo, no tomaría», se sinceraba. «Me siento culpable de no haber podido defender todo lo que quería decir y no haberle podido darle la vuelta a las acusaciones», relataba durante la entrevista, en la que mostró una versión muy personal de lo sucedido y sus consecuencias.
«Me sentí muy mal de abandonar a mis hijos y de estar 1000 días sin ellos. Me siento mal de que los errores que haya cometido no creo que se deban de traducir en la sentencia que tuve. Siempre hubo la voluntad de colaborar, aclarar, de ponernos a disposición de la justicia, de reparar el daño causado si administrativamente se había hecho algo mal», concluía Iñaki Urdangarin.
Sinnombreclaro, claro… esa distorsión cognitiva abierta al adoctrinamiento infantiloide de los medios sectarios, con ataque a la carrera judicial incluido, nos suena a tod@s.