El Plan sectorial de Residuos Peligrosos de las Islas Baleares preveía la retirada de todos el amianto presente en los edificios públicos del Govern antes de acabar 2026. Aunque su uso está prohibido por ley para la construcción en toda España desde el año 2002, el material, cuya inhalación puede causar cáncer y afecciones pulmonares graves o mortales, sigue muy presente en las Islas.
Con el objetivo de avanzar en su retirada a principios de 2025 el Govern sacó a concurso público la elaboración de un censo completo de edificios públicos y privados que contienen amianto. El proyecto ha sido adjudicado a Telespacio, empresa que emplea la inteligencia artificial y la geolocalización para identificar las construcciones que la contienen. Los ayuntamientos y propietarios con edificaciones en el censo podrán acceder a ayudas económicas para quitarlo.
Miguel Mejías conoce bien, muy a su pesar, el coste que el contacto directo y continuado con el amianto tiene para la salud de las personas. Hace ahora dos años y medio su padre Miguel Mejías Hurtado, falleció víctima de un mesotelioma maligno de pleura, un tipo de cáncer extremadamente raro si se compara con otros, pero extremadamente frecuente en personas expuestas al amianto.
La familia, que nunca llegó a denunciar en los juzgados su «enfermedad laboral» alza la voz para que otros trabajadores no tengan que sufrir su mismo calvario. Su lucha comienza a dar los primeros frutos, pero Miguel Mejías hijo advierte de que los avances anunciados no son por sí solos suficientes y llegan con retraso.
«El censo y las ayudas para la retirada del amianto son algo muy positivo e importante que se tenía que hacer, aunque para muchos ya llegue tarde. Hace tiempo que se tenía que retirar el amianto de todos los edificios públicos y sabemos que no se ha hecho en su totalidad. Sigue estando, por ejemplo en la ITV del Polígono de Son Castelló», lamenta.
«Aunque es un proceso lento es importante que se estén dando pasos. Si bien es cierto que es positivo que los particulares y ayuntamientos puedan a acceder a ayudas para su retirada, es importante saber que también queda pendiente la realización de un trabajo de inspección laboral efectiva que evite casos de empresas de construcción que siguen poniendo en riesgo la salud de sus trabajadores. En estos ambientes la inspección laboral ni está ni se la espera», reflexiona.
Cuando se produce un fallecimiento por enfermedad laboral existe un plazo legal máximo de un mes para denunciar. La familia Mejías lo dejó expirar. No busca una compensación económica sino aumentar la concienciación para que el drama no se perpetúe.
«El amianto es habitual en los tejados de uralita que están presentes sobre todo en el entorno rural. Se ocultan en la clandestinidad porque es caro llamar a una empresa privada especializada en descontaminación y los trabajadores de la construcción se exponen a un riesgo enorme sin ser del todo conscientes porque el tiempo de latencia tras la exposición es largo», dice el hijo.
Un estudio de la Universidad de Granada afirma que seguirá habiendo muertes causadas por la exposición al amianto al menos hasta el año 2040 en España. Este tipo de cáncer puede tardar en aparecer entre 20 y 50 años desde el periodo de exposición, lo que provoca que una parte de los afectados no vean clara la relación causa efecto.
El Hospital Vall d’Ebron es el centro médico de referencia para el cáncer de pleura en Cataluña. Allí es donde fue tratado Miguel Mejías tras recibir el diagnóstico en el Hospital de Manacor. Consiguió entrar en un ensayo clínico, pero lamentablemente acabó perdiendo la vida. «Se hacía en el Vall d'Ebron porque en Cataluña hay muchas fábricas de amianto y por lo tanto muchos afectados. Le acompañábamos cada semana», recuerda su hijo.
perrymasonHola. No dudo, ni he puesto en duda en mi escrito que usted lo sepa. Usted sabe perfectamente cuales son los riesgos laborales oficialmente reconocidos en relación con los asbestos, todos ellos, o si lo prefiere los amiantos. Son varios tipos, pero usted ya lo sabe. Cada cual que actúe como considere. Yo personalmente no bebo agua de mi cisterna, dado que una de las bajantes integradas en la obra es de fibrocemento. Como no circula por ella agua calcárea de forma contínua, si no agua de lluvia de forma intermitente, prefiero no arriesgarme a la ingesta de fibras. La ingestión no se ha demostrado como vía de riesgo, pero así evito la ocasión de que alguna fibra entre y se quede. De otra parte, cuando me tuvieron que someter a revisión medica completa por contacto con asbestos durante 25 años, el equipo médico buscó en pulmones y abdomen. Sí abdomen. Nos informaron de que, a pesar que la norma especificaba solamente placas de tórax, por la experiencia propia del equipo medico se incluía el abdomen en la evaluación. Por cierto, no he trabajado jamás con fibrocemento. He compartido espacio con cemento refractario (fraguado), y protecciones de muy alta temperatura. Las tuberías de Mallorca, forradas de bicarbonato cálcico, no son un problema, ni las de plomo seguramente. Un saludo.