En el último año el consumo de tabaco y vapers dentro de los centros escolares de Baleares ha crecido exponencialmente con 92 intervenciones de los Policías Tutores en el curso 2024-2025 frente a las 48 registradas en el curso anterior. Reportan casos de niños de 10 años que vapean. El psiquiatra Pablo Tobajas advierte del riesgo que representan estos dispositivos para la salud mental y física de niños y adolescentes.
¿El vapeo en niños aumenta el riesgo de adicción a otras sustancias tóxicas como el cannabis?
—El problema es que muchas personas creen que el vapeo tiene menos efectos perjudiciales que el hecho de fumar tabaco, pero estamos viendo, sobre todo en población infantil y adolescente que esa creencia es un error. Los vapers llevan nicotina que crea un proceso de adicción. También llevan compuestos orgánicos volátiles y saborizantes y otras sustancias que con el calentamiento del líquido pueden ser causantes de cánceres futuros. No son tan inocuos como puede parecer y la población percibe incluso que son de ayuda para dejar de fumar. Es un dispositivo con un diseño chulo, atractivo y de fácil acceso, creo que más económico que el tabaco y eso es una trampa.
¿Engancha a los menores?
—La nicotina crea dependencia y presenta riesgos sobreañadidos más allá de la adicción y lo hace en población en pleno desarrollo a nivel cerebral. Cuestiones como la capacidad de aprendizaje, el estado de ánimo y los impulsos se ven afectados por los componentes químicos y la nicotina.
Es un riesgo en sí mismo pero, ¿un niño que vapea corre el peligro de ir un paso más allá hacia el consumo de tóxicos ilegales?
—El hecho de fumar o vapear te aproxima más a consumir otras sustancias, básicamente el alcohol y sabemos que abusar del alcohol potencia más el consumo de cigarrillos y otras sustancias toxicas. Es la pescadilla que se muerde la cola. Aparte de vapear por moda, cuando les preguntas a los niños por qué lo hacen suelen decir que es porque están estresados, ansiosos o deprimidos. Utilizan el vapeo como vía de escape del estrés sin ver que caen en un ciclo de dependencia a la nicotina que a la vez genera más estrés. Crea un perjuicio sobre el desarrollo de estos cerebros que puede generar problemas de aprendizaje, en el estado de ánimo, alteraciones en el control del impulso, ansiedad, depresión y ser la puerta de entrada al consumo de alcohol y de otras sustancias.
Lo que usted describe es lo contrario a la relajación…
—Es caer en una dependencia en la que crees que vapear va a mejorar tu malestar emocional y buscas la sensación de estar con tus amigos y una vía de escape, pero entras en un ciclo de dependencia que genera malestar psicológico y provoca abstinencia. Sabemos que la nicotina lo hace, pero si además acabas mezclando con marihuana y alcohol… Este último actúa como gatillo del consumo de otras sustancias. Como nada me sacia busco cocaína y a veces quetamina o metanfetaminas. Un artilugio que aparentemente es inocuo puede abrir una puerta trampa al consumo de otras sustancias.
Advierte de las consecuencias que puede tener el vapeo en el cerebro de lo niños. ¿Es una cuestión de química?
—Lo que más me preocupa son esos cerebros en pleno desarrollo mermados por este consumo. Es química pura. El vaper es una batería que calienta un líquido que suele llevar la sustancia adictiva nicotina que habitualmente está en los cigarrillos convencionales. Para la combustión en algunos casos tiene los llamados productos COPs que son compuestos orgánicos volátiles que generan daños a nivel hepático, renal y en el sistema nervioso y neurológico. Los diacetilo derivados que se emplean como saborizantes se relacionan también con problemas de tipo bronquial. El formaldehido puede ser canceroso.
¿Qué podemos hacer para frenar lo que se ha convertido en un hábito?
—Hay que animar a los chavales a que hagan ejercicio físico, a que pasen tiempo con los amiguetes y descansen de redes sociales que también les estresan. Hay que conocer, aprender y enseñar técnicas de relajación y si realmente esos chavales están tan estresados y ansiosos y no son capaces de dejarlo hay que acudir a un profesional de la salud mental para intentar dejar esta adición.
Se están reportando casos de niños con diez años...
—Precisamente por esa visión equivocada de que es inocuo, de que no pasa nada, de que al final es como vapor de agua. Pero se están haciendo estudios y revisiones sobre el uso de los cigarros electrónicos en adolescentes y lo que muestran es una fuerte asociación con el inicio del tabaquismo y no al revés, también con el inicio del alcohol, la marihuana. Se detectan problemas psicológicos asociados a la ansiedad y a la depresión que se pueden traducir en comportamientos de riesgo de la población joven que es ansiosa y controla menos sus conductas. Eso les puede llevar a problemas mayores. No hay que minusvalorar la relación entre el vapeo y los problemas psicológicos entre los jóvenes.
¿Están llegando ya a las consultas de psiquiatría?
—A nivel de psiquiatría llegan poco, seguramente porque no hay una conciencia social (ni de los vapeadores ni de los padres que saben que sus hijos vapean) de que tendrá una trascendencia tan negativa como fumar. Llevan una venda en los ojos y no son conscientes de que les puede llevar a otro tipo de consumos y a un fuerte malestar psicológico.
NauCom vaig dir fa poc, El menors ja tenen prohibit vapejar, i evidentment tambe beure vi. El problema no es prohibir, el problema es fer cumplir aqueixes prohibicions ja que s'autoritat (in)competent pasa de tot