Los discursos de odio campan a sus anchas en Baleares, amplificados por las redes sociales que normalizan las agresiones verbales y físicas contra el diferente. En los últimos diez años se han multiplicado por dos los delitos xenófobos y racistas en las Islas.
Así se desprende de los datos recogidos en el Portal Estadístico de Criminalidad del Ministerio de Interior. En 2024, último año del que hay estadísticas, se registraron 29 delitos de odio en Baleares, 26 por racismo y xenofobia, uno por antigitanismo, uno por antisemitismo y uno por islamofobia y los expertos avisan de que las estadísticas oficiales de la criminalidad solo muestran la punta del iceberg.
En la mayoría de casos las víctimas están en una situación de especial vulnerabilidad lo que provoca, igual que ocurre con la violencia de género y otros tipos de violencias, que solo un porcentaje mínimo acaba denunciando los hechos.
Según el Informe de Monitorización del Discurso de Odio en Redes Sociales 2024 la hostilidad hacia los migrantes persiste más allá de acontecimientos concretos. Ese año se notificaron en España 2.870 contenidos de odio y las plataformas digitales retiraron solo un 35 % de los mensajes reportados.
Los ataques más frecuentes son los que relacionan la inseguridad ciudadana con la inmigración (un 34 % del total de casos) y lo hacen deshumanizando o degradando gravemente a las personas a las que van dirigidos (un 39 % de los casos) o bien incitando a la violencia (un 29 % de los casos).
Se registran picos de actividad coincidiendo con catástrofes naturales, eventos deportivos o traslados de personas migrantes. El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia advierte no obstante de que más allá de esos picos «una proporción significativa de los mensajes hostiles persisten al margen de cualquier suceso concreto». «Esta continuidad pone en evidencia una base sólida de racismo, xenofobia, islamofobia, antigitanismo y antisemitismo que encuentra en las redes sociales un espacio para su reproducción y normalización».
Crisis como la de la DANA de Valencia, el tráfico accidente de tren de Adamuz o las recientes inundaciones en Andalucía se instrumentalizan para alimentar los discursos de odio y criminalizar a las personas migrantes o de origen extranjero. No todas las víctimas son personas anónimas especialmente vulnerables. El 4 % de los contenidos insultantes y violentos dirigidos al colectivo monitorizados en 2024 en las redes sociales tenían a futbolistas de origen extranjero como diana.
Es una realidad que lejos de contenerse no deja de crecer. ¿Contra quién se dirigen los discursos de odio en Baleares? Ernesto Baletto sociólogo al frente del Servicio de Asistencia y Orientación a Víctimas de Discriminación Racial o Étnica de la Cruz Roja nos habla de un drama que afecta en mayor o menor medida a cientos de personas migrantes en las Islas pero que acaba pasando factura a la sociedad balear en su conjunto. «Produce un daño importante, un trauma y un caos emocional en las víctimas, pero también rompe la cohesión social de toda la sociedad», avisa.
Ernesto Baletto explica que las personas de origen o ascendencia extranjera que más frecuentemente sufren agresiones verbales o físicas por su raza u origen en Baleares son las personas magrebíes, las musulmanas, las personas que proceden del África subsahariana y las latinoamericanas. También son víctimas de discursos de odio buena parte de sus descendientes, aun estando perfectamente arraigados, y los españoles de etnia gitana.
Dentro de todos los colectivos de víctimas hay personas especialmente vulnerables como las mujeres con familias monoparentales empleadas como trabajadoras domésticas, especialmente las internas, lo que favorece su aislamiento del mundo exterior, por lo que muchas optan por no denunciar.
También aumentan las secuelas emocionales y mentales de las agresiones verbales y físicas que sufren porque no disponen de una red de apoyo familiar, social o laboral.
En una sociedad cada vez más polarizada aún queda espacio para la esperanza. A medida que se normalizan el racismo y la xenofobia y suben las estadísticas de los delitos de odio, surgen posturas valientes que trabajan para frenar la dinámica y favorecer la reconciliación poniendo el foco no en el origen de las personas sino en su aportación a la sociedad.
Inca será el primer municipio de Baleares en contar con un Plan de Convivencia Intercultural. La iniciativa es una apuesta del Ajuntament por reconocer la aportación positiva de la diversidad cultural y desarrollar acciones para favorecer la convivencia.
Maria Antònia Pons es la responsable del área de Servicios Sociales del Consistorio. «Pusimos en marcha la iniciativa en el último trimestre del año pasado. Está centrada no en las personas inmigrantes sino en abordar las consecuencias sociales que tiene la multiculturalidad para todos y todas. En la fase de estudio previo han participado trabajadores y profesionales del entorno sociocomunitario y personas claves de otros ámbitos que son buenas conocedoras del municipio. Además se ha realizado una encuentra de participación ciudadana que nos permite conocer la percepción de nuestros vecinos. Con todo ese trabajo previo ahora estamos terminando el documento que recogerá las situaciones percibidas y propondrá las medidas a tener en cuenta», relata.
Explica que las encuestas «miden el grado de discriminación, siempre trabajando desde una perspectiva positiva, preguntamos por ejemplo si convives con tus vecinos, si entre ellos hay personas de otras culturas o si crees que la administración trata a todos por igual y nos estamos encontrando opiniones de todo tipo, tanto de población autóctona como migrante».
Sorprende que calen los discursos de odio racistas o xenófobos con carácter generalista que reproduce buena parte de la ciudadanía, pero que cuando les preguntas a esas mismas personas por personas migrantes concretas esos prejuicios desaparecen. «Pusimos en marcha el plan porque somos conscientes de la problemática de los discursos de odio, que ya no es de Inca sino de todo el país, sobre todo porque desde muchos medios y redes sociales se presenta al migrante como un delicuente y la paz social se ve alterada cuando llega un chico nuevo. Calan discursos como que los migrantes viven de las ayudas, cuando son parte importante de nuestro tejido comercial. La misma persona que compra esa idea racista, va a comprar al colmado de un inmigrante de su barrio con total normalidad», concluye.
... tiene razón en la mayor, que se la compro... PERO también hay que ser honestos, y estar al quite de una posible consecuencia que ya he podido observar en otras latitudes en los que el problema del racismo es mucho mayor, y es que algunas víctimas se victimizan, usando eso en su propio beneficio, "la mejor defensa un buen ataque" dicen... cuando alguien esgrime que eres racista, independientemente que lo seas o no, se ganan de manera automática la simpatía del entorno, ganando un punto, y algunos se aprovechan HACIÉNDOSE LAS VÍCTIMAS en ocasiones sin serlo, para controlar la situación y ganar el asalto por puntos...