Proteger la anguila europea y su alevín (la angula) o dejar que la naturaleza siga su curso. El dilema sobre qué hacer para evitar la extinción de esta especie que forma parte de la gastronomía tradicional mallorquina desde tiempos inmemoriales llegó este martes por segunda vez al Comité de Flora y Fauna, a propuesta de la asociación de chefs Euro-Toques España que preside la mallorquina Maca de Castro.
La entidad promueve desde 2020 la campaña ‘Angula no gracias’. Con el aval de científicos internacionales y asociaciones conservacionistas apuesta por declararla en peligro de extinción y prohibir su pesca en toda España, argumentando que la medida favorecería su recuperación. De Castro no solo predica la necesidad de conservar la biodiversidad sino que la practica, modificando sus propias recetas. Durante la Festa de Sant Antoni 2026 sus espinagades tenían raya como ingrediente principal.
En las Islas la pesca de la anguila está prohibida totalmente desde hace tres años. Mucho antes se dejaron de dar licencias profesionales y en 2023 se prohibió también la pesca artesanal a plomada. Ese es precisamente uno de los argumentos que ha esgrimido la Conselleria d’Agricultura i Pesca del Govern, para votar en contra de su protección en el Comité de Flora y Fauna. «Se trata de un debate que no tiene impacto directo en nuestra comunidad autónoma», sentencia.
¿Es esta una afirmación cierta? La anguila europea que vive en la Albufera de Mallorca tiene la misma procedencia que los ejemplares que se siguen pescando en comunidades autónomas como Murcia, Valencia y Cataluña. Llega a aguas españolas desde el Mar de los Saganzos, el único lugar del mundo donde se reproduce y realiza sus puestas esta especie. Está situado en el océano Atlántico, entre América del Norte y el Caribe.
Allí nacen las larvas que emprenden un viaje arrastradas por las corrientes marinas que dura entre 200 y 300 días hasta alcanzar las costas mediterráneas. Entran en la Albufera de Mallorca en forma de angulas y permanecen en este destino hasta alcanzar la plenitud adulta (pueden vivir hasta 30 años). Una vez completado su ciclo de crecimiento emprenden el viaje de vuelta al Mar de los Saganzos donde se reproducen y realizan una única puesta antes de morir.
Eso explica por qué la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la declaró como especie catalogada en peligro crítico. El declive de la población comenzó a mediados del siglo XX, no solo por la presión de la pesca, sino también por las alteraciones producidas en los cauces de ríos y albuferas. La pérdida de la calidad del agua, junto con la construcción de diques y presas dificulta que remonten desde el mar, tierra adentro.
Ese declive es el que llevó a Baleares a prohibir completamente su pesca hace tres años. Si no lo hace también el resto del territorio nacional cada vez habrá menos ejemplares que puedan crecer y partir desde los ríos, lagunas y albuferas de España (también desde Baleares) con rumbo al Atlántico Norte para reproducirse y desovar. Cuantos menos larvas nazcan, más se reducirá la llegada de angulas al Mediterráneo, también a la Albufera de Mallorca.
Baleares no ha sido la única comunidad autónoma de España que anunció que votaría en contra de declarar la anguila especie en peligro de extinción dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. También lo hicieron Galicia, Asturias, Cantabria, Cataluña, Murcia y Valencia y no es la primera vez que se manifiestan en este sentido. Otras regiones como Navarra, La Rioja, Extremadura, Aragón, Castilla León, Madrid, Castilla la Mancha, el País Vasco y Andalucía (donde ya está prohibida su explotación) anunciaron su abstención.
Autonomías como Baleares argumentan su postura en la «poca afectación» de la medida en su territorio y exigen actuaciones complementarias como la protección y recuperación de los hábitats naturales. Otras aducen el impacto que la prohibición total de la pesca tendría para las familias que la practican.
Los científicos avalan la complementariedad de ambas medidas. «La prohibición de su pesca es la recomendación desde hace años del organismo científico de referencia, el ICES, pero también recomienda reducir a cero, a la vez, cualquier mortalidad de origen antropogénico», explica el doctor Eduardo Vila, jefe del Área de Pesquerías del IEO-CSIC.
El Gobierno central elevó la misma medida a votación en el Comité de Flora y Fauna en noviembre de 2024 al constatar que la especie se encuentra «fuera de los límites biológicos de seguridad y mantiene una tendencia regresiva desde las décadas de 1970 y 1980». Como entonces, ahora no ha habido consenso suficiente. En lo único que todos los territorios han estado de acuerdo es en crear un grupo de trabajo para abordar un plan estratégico.
Al tratarse de una especie que se pesca exclusivamente en aguas interiores y continentales (competencia de los gobiernos autonómicos) el Gobierno central requiere de una mayoría suficiente en el seno del comité para conseguir una protección efectiva.
¿De dónde proceden las anguilas y angulas que se venden en las pescaderías en Baleares? El 80 % de la anguila salvaje que se pesca en el Mediterráneo está en el Mar Menor de Murcia. Así lo ha confirmado a Ultima Hora Carlos Sala, secretario de la cofradía local de San Pedro de Pinatar (Murcia) donde solo se permite la pesca dos meses y medio al año hasta un máximo de 25 toneladas de capturas. Venden sus capturas a distribuidores sin saber su destino final.
La Albufera de Valencia, a gran distancia, es otra de las zonas de captura. Del total de 4.000 kilos pescados en 2025 solo se exportaron 60 kilos a Mallorca, según Amparo Aleixandre, secretaria de la Cofradía de Pescadores que opera allí.
En Cataluña hay actualmente 150 licencias para la pesca de la anguila salvaje de la anguila y País Vasco ha suspendido temporalmente sus capturas por primera vez esta temporada tras confirmar que la población actual en su territorio es apenas el 7 % de la que había en los años 60 y 70.
Además de la anguila salvaje pescada en la Península, las pescaderías de Baleares también importan ejemplares criados en piscifactoría en el delta del Ebro. Domingo Ferrer es el propietario de una de las instalaciones de engorde. Las exportaciones a Baleares son de unas 4 toneladas, siempre por las fiestas de Sant Antoni.
Ferrer reivindica la aportación de su sector a la conservación de la anguila, dado que en cautividad la especie tiene un mayor porcentaje de supervivencia que en el medio natural. La declaración de la especie en peligro de extinción también acabaría con su actividad porque los alevines de la factoría son capturados en estado salvaje para su traslado y engorde.
Tanto los pescadores como la acuicultura reclaman al Gobierno central que adopte medidas para mejorar los hábitats de la especie en estado salvaje y evite «criminalizar» a la pesca.