El proyecto europeo HealthyW8 reúne a 23 centros de investigación de 9 países. Su objetivo es que ciudadanos voluntarios en la iniciativa pierdan su sobrepeso o que, si tienen un peso normal, lo mantengan.
La Comisión Europea aprobó el proyecto en 2023, con la denominación oficial de Potenciación de hábitos de vida saludables a través de carteras de intervención personalizadas para prevenir y controlar la obesidad en etapas vulnerables de la vida».
Baleares participa en la iniciativa como socio destacado. El proyecto está liderado por el Instituto de Salud de Luxemburgo con un presupuesto total de 10 millones de euros, de los que cerca de 600.000 corresponden a su desarrollo en las Islas.
Actualmente, más del 30 % de los ciudadanos de la Unión Europea se encuentran en etapas y situaciones vulnerables y corren un mayor riesgo de pasar del peso saludable al sobrepeso y, más allá, a la obesidad, a pesar de que se han propuesto muchas intervenciones para hacer frente a esta problemática. La mayoría de las intervenciones no se adaptan al contexto personal y suelen ser prácticas que no consiguen implicar y motivar al paciente.
El objetivo de HealthyW8 es avanzar en la prevención de la obesidad en Europa mediante tecnología digital y considerando el contexto personal, el medio ambiente, las preferencias dietéticas, el nivel de condición física y las emociones.
Baleares participa en el proyecto a través del Grup de Recerca en Nutrició Comunitària i Estrés Oxidatiu, que está presente en la UIB, el Institut d’Investigacions Sanitàries de les Illes Balears (Idisba) y el CIBEROBN, del Instituto Carlos III.
El director del grupo de investigación, Josep Tur (catedrático de Fisiología en la UIB), explica que «HealthyW8 remite a los participantes una aplicación de teléfono móvil que expone una serie de recomendaciones en dieta, actividad física y hábitos de vida saludable, siempre según las características de las personas implicadas. A partir de aquí, se da un intercambio de opiniones con un asesor virtual. Al participante también se le aporta un reloj inteligente que recoge con datos las actividades del voluntario que interesan al desarrollo del proyecto. La aplicación hace un seguimiento de la actividad del voluntario y es capaz de interactuar emocionalmente con éste y animarle si detecta un desinterés o una dejadez en el seguimiento de las recomendaciones. No rechazamos a las personas perfectamente saludables, pues su evolución también es útil para los objetivos del proyecto, del mismo modo que éste puede ser útil al voluntario en un buen estado físico precisamente para mantenerlo».
Llegados aquí, Tur señala que «todo lo explicado corresponde a lo realizado desde el inicio del proyecto, hace aproximadamente dos años. A partir de ahora, durante el próximo año, haremos un seguimiento más presencial, con citas a los voluntarios para medir peso, talla, grasa, masa muscular y masa ósea. También tomaremos muestras de fluidos: sangre, orina, saliva y heces. Se trata de obtener parámetros como si se tratase de una analítica clínica. De este modo entraremos en una fase de predicción del estado físico del voluntario y de sus factores de riesgo, y podremos determinar si mejora o empeora. Todas estas citas presenciales tendrán lugar en la UIB, donde se han preparado laboratorios para las consultas en la más estricta intimidad».
En Baleares, el proyecto se aplica en un total de 330 personas, divididas en tres grupos de edad con 110 participantes en cada uno: de 7 a 12 años, de 18 a 35 y mayores de 65. Evidentemente, en el grupo de 7 a 12 años, la interacción del proyecto se realiza con las familias. El director del grupo indica que «ya hemos detectado que no todos los voluntarios cumplen con los requisitos, pero el seguimiento del programa es ampliamente mayoritario. El porcentaje de fidelidad al proyecto oscila entre el 80 y el 85 %. En total, el proyecto tiene una duración de cinco años, con una finalización prevista en 2028».