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Música y letra (y algún bis)

Baleares es una comunidad sin himno pero la presidenta recitó parte de La Balanguera durante una ceremonia que se alargó un poco y no escatimó críticas, algunas recurriendo a elipsis

| Palma |

Spoiler: fue una gala entre amigos que incluyó mensajes políticos, unos que ya se habían oído antes y otros con cierta elipsis. Pero, posiblemente, nadie salió de la ceremonia de entrega de la Medalla d’Or de la Comunitat y de los 15 Premis Ramon Llull , con más convencimiento de la realidad autonómica que lo que entró. Igual influye en que Balears es una comunidad sin himno. Y eso que música hubo.

La música la pusieron el pianista Marcos Mezquida, los Blavets de Lluc, actriz y cantante Carolina Cerezuela –que puso su voz a Cridaré el teu nom, de Jaime Anglada, canción que ya había sonado en la toma de posesión y en otro acto más privado de la presidenta Marga Prohens y que ayer le entregó la máxima distinción autonómica en una secuencia de gran afectividad y emoción– y el grupo menorquín Pél de Gall, que cerró con Terra i Sal la parte del acto que se celebró en sa Llonja y que se alargó algo más de lo que debe alargarse un producto pensado para retransmitirse por televisión (de hecho la retransmitió IB3, la tele autonómica) y casi si se consigue. La presidenta no cantó pero leyó parte de la letra de algunas piezas. De La Balanguera (que «acabó siendo himno de Mallorca», recordó) y de Palma, también de Anglada, «un cantautor de canciones que se han convertido en himnos». La presidenta ‘saló’ todos los artículos contenidos en su discurso en catalán.

Y hubo bises. Este año, como el anterior y el anterior al anterior, hubo mensajes al Gobierno estatal. Si en 2024, aseguró Prohens que «no toleraremos intentos de centralismo jacobino» y en 2024. que «no aceptaremos migajas de los otros», ayer afirmó que «nos toca levantar la voz contra una propuesta de financiación que nos continúa castigando» y que, además, «ha sido negociada con los de siempre». Lo pudieron escuchar, aunque evitaron cualquier comentario –incluso gestos que identificaban aprobación o desaprobación- el delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez, y las dos secretarias de Estado –Aina Calvo y Rosario Sánchez– de origen balear. Fue en ese punto de crítica al Gobierno, sobre todo cuando la presidenta proclamó «Por aquí no pasaremos». Es posible que alguien se revolviera en su asiento recordando otro lema parecido aunque en las antípodas de la propuesta que representa la presidenta, el «No pasarán».

Desde que arrancó esta comunidad autónoma –y este año se han cumplido 43– se debate sobre si Baleares existe o no. La presidenta animó a seguir intentándolo –según se informó desde su equipo, Prohens vestía de Cortana (mallorquina), sus zapatos eran de Pons Quintana (menorquín), sus pendientes de Elisa Pomar (Eivissa) y llevaba un brazalete de Damià Mulet, de Campos– y recuperó la primera parte de un lema del Pacte, Quatre Illes, aunque sustituyendo la referencia a «un país, cap frontera» por el de «una manera de ser». Y de ahí fue construyendo, con lo que «dicen que somos», lo que debería ser Baleares. Primero, Baleares. Y también la vivienda para quienes viven aquí. La presidenta se refirió a cómo se ha duplicado la población pero fue más moderada que otras veces. No citó la inmigración pero las elipsis permitieron entender qué decía. La intervención de agradecimiento de Anglada, «desde el corazón» fue un bálsamo: directa y breve. Aplaudieron todos.

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