La decisión del grupo Damm de cerrar Agama ha provocado la reacción de buena parte del sector primario de Mallorca que se muestran preocupados por la situación de las pocas vaquerías que todavía quedan en la Isla. Preocupación también en el Govern con un tuit de la presidenta Marga Prohens calificando de «intolerable» la actuación de la multinacional.
Prohens destaca que desde el ejecutivo «seguiremos al lado del sector lácteo» pero considera intolerable «el engaño primero a la Administración y ahora también a los ganaderos» por parte de Damm. Con ello la presidenta se refiere a la ayuda de 1,1 millones de euros que la multinacional recibió por parte de la Conselleria d’Agricultura (Fogaiba) para mejorar la planta embotelladora. A finales de 2024 el Govern hizo efectivo el pago por aquella inversión que venía ligada a la continuidad del proyecto durante cinco años. Poco más de un año después, Damm anuncia el cierre con lo que deberá devolver dicha subvención.
Por su parte, dentro del sector primario de Mallorca, las declaraciones más contundentes se vertieron desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). Así, Joana Mascaró acusó directamente a la multinacional de «precipitar la caída del sector lácteo de Balears, y en consecuencia del sector primario». Mascaró recuerda que esta crisis no solo afecta a las tres vaquerías que proporcionan la leche a Agama, sino que también se pueden ver implicados otros agentes como los productores de forrajes o cereales. «Damm ha demostrado que no tiene palabra», sentenciaba Joana Mascaró al recordar que la compañía anunció a los ganaderos que a partir del 30 de marzo no les recogería más leche cuando, en teoría, tenían pactado hasta finales de septiembre. «En solo tres semanas ¿cómo podemos buscar otras vías de distribución o producción? Es imposible», lamentaba la representante de UPA. También desde Asaja, su presidente, Joan Company, calificó de «problema importante» la decisión del grupo Damm de reducir de septiembre a marzo el plazo de la compra de leche. Company también recordó que «se intentó dar una solución» con la creación de una empresa público-privada para ‘salvar’ la marca pero reconoce que «sin sostenibilidad económica no era viable».
Incisivo se mostró el coordinador de Unió de Pagesos, Joan Gaià, quien recordaba ayer la falta de implicación del mercado con el producto local. «La leche es un producto de primera necesidad, sin producción propia de leche no hay soberanía alimentaria», argumentaba mientras añadía que la caída de Agama se explica por la manera de comprar de los ciudadanos y ello afecta tanto a grandes como a pequeños. «¿Cuál será el próximo en caer?», se preguntaba Gaià. Por su parte, desde las Cooperativas Agroalimentarias, Jerònima Bonafè, explicó que «mostramos toda nuestra solidaridad con el sector ganadero, ya que no se puede consentir que la poca industria que tenemos se derrumbe», lamentó.
Pues nada, boicot a la Damm como humilde consumidor. Lastima no poder hacer lo mismo con los gestores políticos. Hay sectores y actividades claves para la soberanía de un territorio cuya continuidad no debe depender de que sean o no viables o deficitarios. Por esa regla de tres deberíamos dejar de prestar asistencia sanitaria y pagar pensiones a una persona que se jubile. Es un argumento estúpido.