El sector del transporte terrestre en Baleares se está parapetando ante la inminente escalada de precios del combustible. Las empresas están estudiando posibles reajustes de operativas al tiempo que demandan al Gobierno la activación de mecanismos de cobertura como los implementados hace cuatro años con el inicio de la guerra de Ucrania.
El sector advierte de que el combustible representa una tercera parte de los costes de explotación de las empresas, por lo que «una subida sostenida de los precios puede tener consecuencias directas sobre la viabilidad económica de muchas empresas», señala Rafael Roig, presidente la Federación Empresarial Balear del Transporte (FEBT). También advierte de que está en juego la supervivencia de muchas pymes y autónomos que desarrollan su actividad «con márgenes muy ajustados». Asimismo, advierte que los efectos transversales del encarecimiento del combustible harán que se resientan múltiples sectores y la economía en su conjunto. Con el consumidor siempre al final de la cadena de afectados.
El bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo y del gas mundial, hizo entrar la guerra de Irán en una nueva fase en la que los precios del combustible iban a entrar en una espiral inflacionista sin horizonte a la vista. Según datos del sector en las Islas, a final de esta semana el incremento del precio del gasóleo se acercaba a los 25 céntimos por litro, una subida que ya es suficiente para mediatizar seriamente su operativa.
La incertidumbre es la tónica tanto para el transporte discrecional como para el de mercancías. En el primer caso, el impacto es sustancial: muchos servicios se contratan con antelación y hay dificultades para repercutir los incrementos a los precios del servicio, por lo que las empresas deben asumir ese impacto. «La gente está un poco asustada», reconoce Miquel Ramis, presidente de la asociación de transporte de vehículos con conductor (VTC). Con respecto a los problemas de actualización de precios inherentes a este subsector, confirma que los contratos, o gran parte de los mismos, «están ya firmados».
Una circunstancia similar vive el transporte de mercancías, que si bien dispone de mecanismos de revisión de precios indexados al encarecimiento del combustible, esa herramienta es solo aplicable a grandes contratos estables. De este modo, pymes y autónomos vuelven a ser los más perjudicados: camiones de 400 o 500 litros de depósito ya se encuentran con un coste adicional de 100 euros cada vez que llena el depósito.
Asimismo, el sector se las ha de ver con un doble encarecimiento, ya que al coste de llenar los depósitos hay que sumar los precios también al alza de las navieras. Y no solo eso. «También hay que contar con los recambios, que van a encarecerse igualmente. Si sube el transporte, sube todo lo demás», explica Ezequiel Horrach, presidente de la patronal de transporte de mercancías, quien espera que a finales de marzo se pueda contar con una fotografía más fiel de la situación y así disponer de un baremo fiable. Eso sí, tiene claro que «va a repercutir de lleno en la temporada turística». Aunque todavía es pronto y estamos en la fase inicial del conflicto en Oriente Medio, «ya podemos decir que viene el lobo».
Por su parte, Jeroni Valcaneras, presidente de los transportistas afiliados a PIMEM, insta al gobierno central a no esperar más. «Tenemos su compromiso de que estudiará activar la cobertura, pero no hay mucho que estudiar: será un incremento que se mantendrá en el tiempo y en otros países ya vemos que están aplicando medidas».
En el caso del sector mercancías, Valcaneras explica que todavía se están esperando para ver cuánto suben los fletes de las navieras. Si esa subida alcanza el 30 %, advierte, «sería una verdadera animalada» que haría que se dispararan gastos básicos para las familias como el de la cesta de la compra.
El sector del taxi también está planteando ya posibles medidas paraguas para amortiguar el alza del combustible. Desde la Asociación de Autónomos del Taxi de Mallorca, su presidente, Biel Moragues, asegura que el sector se sumará a todas las ayudas que despliegue la administración pública, aunque advierte de que estas pueden no ser suficiente si la escalada de precios acaba siendo más exagerada de lo esperado. «Si acaba habiendo una subida descomunal se tendrá que plantear una subida de tarifas. Hablamos de subidas del 25 % o el 30 % que acaben llevando el precio del litro a los dos euros», explica Moragues.
Por su parte, las navieras continúan siguiendo con atención la situación, aunque por el momento impera la prudencia. Desde Balearia señalan que no han planteado ningún reajuste especial a su operativa y que disponen de un gran stock de combustible, dado que lo habitual es hacer grandes compras con bastante antelación.
PiolínAuboscal es el lamebotas del presidente naranja…