Estrecha la mano con poderío marcial. Y tampoco escatima abrazos de oso. El comandante general de Baleares, Fernando Luis Gracia, pasa a la reserva en su mejor momento, aunque lo acepta estoicamente: «Hay que dejar paso a los que vienen detrás». En una entrevista con Ultima Hora desgrana sus años en el archipiélago y sobre la guerra en Irán, apunta: «El paradigma ha cambiado».
¿Cómo se define?
—Sin duda, como un soldado de infantería convencido y enamorado de ello.
Ha estado desplegado en medio mundo.
—En muchos lugares, es verdad. La primera fue en Bosnia Herzegovina, luego Croacia, Sudán, Líbano, Afganistán, después en una operación de Estados unidos para Irak y siria (la guerra contra el Estado Islámico) y la última en Mali.
Imagino que habla un inglés impecable.
—Sí, lo hablo bien. Y el francés también pero lo tengo un poco oxidado.
Es hijo de militar.
—Y nieto, en realidad. Mi padre también era hijo de militares, nació en Tetuán, en África, porque mi abuelo estaba destinado en los Regulares allí. Pasé toda mi infancia en el Colegio del Pilar, en Zaragoza. Luego ingresé en la Academia y cuando salí en 1988 era teniente y fui a la Legión, a Melilla.
A Mallorca llegó en 2022.
—Sí, habré estado cuatro años y un mes al frente de la Comandancia General de Baleares.
¿Cuáles han sido sus retos?
—Pues cuando llegué aquí, sobre la base del trabajo estupendo que se había hecho por mis predecesores, seguir empujando en la dirección de poner a Balears en el mapa. Balears tuvo una posición histórica, privilegiada, durante siglos en el Mediterráneo Occidental, y así fue hasta los finales de los ochenta y principios de los 90. Cuando cae el muro de Berlín y la Unión Soviética, el Mediterráneo pasa a ser un mar más tranquilo y Balears, de alguna manera, pierde esa función tan vital que tenía.
¿Y ahora ha cambiado el modelo?
—Bueno, Balears vuelve a tener un papel importante y eso debe ir acompañado de medios y misiones. Un hito fue que nos incluyeran en el Mando Operativo Terrestre. Nos ha dado la visibilidad que necesitábamos. Entrar en ese concepto de Flanco Sur nos ha permitido resituarnos estratégicamente.
¿Balears sería un portaaviones en el Mediterráneo?
—Así es, eso lo dijo el GEMA en el aniversario de la base aérea de Son Sant Joan. Dijo que esto era un inmenso portaaviones. Es una base aeronaval de primer orden.
¿Cómo le acogieron en la Isla?
—Muy bien, la verdad. Lo he dicho siempre, el secreto está en que tienes que concienciarte del espíritu del lugar en el que estás. Yo soy muy aragonés, pero mi casa está en Granada. Mis hijos nacieron en Melilla. Te acostumbras a ser de donde estás. Aquí soy mallorquín y he querido entender al pueblo mallorquín. Así perciben que eres uno de ellos. Y lo facilita todo. La integración es la clave.
¿Cómo somos?
—El mallorquín es afable, sensato, responsable, sincero, hospitalario , amable y muy noble. Pero es isleño y, por ende, desconfiado. ¿Por qué? Porque aquí, a lo largo de los siglos, ha habido muchos saqueos e invasiones de fuera.
¿Qué tal la relación con la Policía Nacional y la Guardia Civil?
—Fantástica. Si aquí hay una catástrofe, si pueden venir los de fuera bien, pero ¿y si no pueden? Pues tenemos que estar coordinados, para ir a una, o no funciona.
¿Es más ‘azul’ o ‘verde’?
—De los dos Cuerpos por igual. Con el coronel Alejandro Hernández y con el jefe superior José Luis Santafé hemos tenido una relación extraordinaria. A ‘Jandri’ lo conozco hace 40 años, cuando yo estaba en Segundo él en Primero.
¿Qué balance hace de su gestión?
—Me voy con la tranquilidad de que creo que hemos sido útiles. Dejamos las cosas un poco mejor de como las recibimos. ¿Cuánto? No lo sé, pero mejor, sí.
Usted sostiene que el Ejército español es de los mejores del mundo.
—Sí, sin ninguna duda. Pero por la calidad de nuestro personal. Nuestro sistema de enseñanza militar es muy bueno.
¿Cómo ve la guerra en Irán?
—Bueno, tenemos que ser fieles a lo que dice nuestro Gobierno y desde el punto de vista de geopolítica estamos en un momento cambiante. El paradigma está cambiando. Eso nos requerirá a todos los países recolocarnos, hay que reevaluar la situación geopolítica que teníamos hace años a la actual. Con las nuevas reglas que nos vienen de otros países, sin perder nuestros valores, nos tocará recolocarnos.
¿Será una guerra breve?
—No le podría decir.
En pocos días EE.UU e Israel han conseguido la superioridad aérea.
—Porque la guerra, al fin y al cabo, es tecnología.
... recordando una mili en la que se iba cada mañana al campo a pegar barrigazos porque sí, y comprobar ahora que la guerra es de los drones, nos pone a todos en evidencia, ¿verdad, general?