La escalada de precios en el alquiler de autocares se ha convertido en un muro insalvable para muchos centros educativos de Baleares. Como ha venido informando este diario, la alta demanda turística de una actividad presente durante todo el año y la dificultad de muchas familias para costear excursiones que han disparado su precio han provocado una oleada de cancelaciones en los centros. Ante este escenario, el modelo de las «Motxilles escolars» implantado desde hace años en Cataluña se perfila como una posible solución para evitar que los alumnos con menos recursos se queden sin salir. Sobre todo si el Govern no media o se plantea topar los precios, una medida que no está sobre la mesa. Este sistema consiste en una dotación económica que la Administración asigna directamente a las escuelas e institutos por cada alumno detectado con necesidades socioeconómicas, garantizando que el dinero llegue al centro antes de realizar la actividad.
La originalidad de este modelo no reside solo en la ayuda económica, sino en la anticipación. Según detalla la normativa de la Generalitat, la identificación de los alumnos que necesitan esta ‘mochila’ se realiza antes del inicio del curso escolar a través de los servicios educativos. Esto permite que, cuando el centro planifica sus excursiones anuales, ya sepa con qué fondos cuenta para cubrir a los estudiantes vulnerables. De este modo, el colegio recibe el ingreso de forma finalista para costear lo que se denominan «actividades complementarias», un concepto que blinda el derecho del alumno a participar en cualquier salida fuera del aula sin que suponga un esfuerzo inasumible para su economía familiar.
Esta gestión elimina la burocracia tradicional de las becas, donde las familias suelen tener que adelantar el dinero o presentar farragosos formularios. En el modelo de mochila, el centro es el único interlocutor: contrata el autobús, paga las entradas o reserva las casas de colonias, y posteriormente justifica el gasto ante la administración. Para las familias, el proceso es invisible y totalmente gratuito, lo que evita el estigma de que un alumno no pueda subir al autobús porque sus padres no han podido abonar la cuota correspondiente.
El Govern balear cuenta con el Fons Escolar d'Emergència para atender alumnado vulnerable que este curso cuenta con una partida de 300.000 euros que beneficia a 209 centros públicos que solicitaron partida, cuando en el periodo anterior fueron 157. El sistema catalán, no obstante, no es una ayuda que se pida, sino una dotación presupuestaria automática integrada en la planificación educativa para combatir la segregación. De ahí que se pida modificar el formato
Este modelo puede ser útil porque ahora mismo, además, la situación solo puede empeorar porque el progresivo encarecimiento de precios como consecuencia de la guerra en Oriente Medio encarecerá más el combustible. Las empresas de autocares llevan tiempo alegando que han subido el precio por el encarecimiento del coste de la vida, si bien desde los centros se les acusa de preferir llevar turistas porque pagan más. De ahí que haya más falta de transporte al final de curso, cuando la temporada ya completamente en marcha. Ahora, por si fuera poco, el precio por alumno es tan elevado que ya se convierte en algo impagable. Los sindicatos educativos de Baleares pidieron financiar las salidas ante el alza de los precios.
«Normalmente son las familias más desfavorecidas las que más problemas tienen y también las que menos van a equipamientos culturales en su tiempo libre; no suelen tener estas experiencias», lamenta el coordinador de los programas del Parc Arqueològic del Puig de Sa Morisca, David Javaloyas. Están preocupados porque se han cancelado muchas visitas. Este diario, de hecho, sigue recibiendo quejas de centros por este motivo.
Es graciós veure que sempre hi ha el borinot de torn. Catalunya que "esquilma". mireu bé ses balances fiscals i deixeu de mostrar-vos tant curts.