El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de siete años de cárcel a un turista holandés que violó a una compatriota en la lavandería de un hotel de s’Arenal. El agresor deberá indemnizar a la víctima con 13.215 euros por los daños morales ocasionados.
El Alto Tribunal ha desestimado el recurso de casación interpuesto por la defensa, que reiteraba las mismas cuestiones que ya fueron debidamente analizadas y resueltas en la apelación. El letrado alegaba, entre otras cuestiones, que los testigos de la acusación declararon por videoconferencia cuando la defensa había solicitado que lo hicieran de forma presencial.
El Tribunal Superior de Justicia ya resolvió esta cuestión: «El acusado y su defensa pudieron seguir el desarrollo del juicio y ver y oír cuanto sucedía ante el Tribunal; las videoconferencias se realizaron en tiempo real, permitiendo una conexión plena entre la Sala de enjuiciamiento y el lugar desde el que declararon los testigos». El Supremo concluye que lo expuesto «es correcto y debe refrendarse» y que en este caso «se ha puesto de relieve la justificación del uso de la videoconferencia al exponerse que los testigos se encontraban en país extranjero».
El Alto Tribunal sostiene que el recurrente se limita a reiterar el contenido de la impugnación desarrollada en la apelación. «No alega ni plantea argumentos distintos de los ya esgrimidos con anterioridad». Además, añade que las alegaciones del abogado de la defensa «son reproducción de las que introdujera en apelación, sin que aporte nada nuevo que otorgue a la cuestión relevancia casacional».
Los hechos se remontan a agosto de 2023. El acusado y varios amigos conocieron unos días antes a la víctima en la piscina del hotel en el que estaban hospedados. La madrugada del día 3, con la excusa de ir a por un colchón para un amigo, los dos jóvenes se dirigieron a la lavandería del hotel.
En un momento dado y de forma sorpresiva el acusado puso a la chica contra la pared y la arrinconó sujetándola por las muñecas. A continuación la forzó mientras la perjudicada le decía que no quería y le pedía que parara.
La joven consiguió zafarse y se fue hacia el ascensor, pero el procesado la alcanzó y la volvió a arrinconar contra la pared para besarla sin su consentimiento hasta que llegaron al tercer piso. La Audiencia recalcó que la declaración de la víctima, que fue representada por la letrada Filomena Milano y David Daura, fue «clara y congruente» y que ofreció una cantidad de detalles «que solo pueden responder a una experiencia realmente vivida».