Tras la subida de un 15 % de los fletes marítimos que pagan los transportistas en las conexiones entre la Península y Baleares desde el inicio de la crisis de Oriente Medio, el aumento podría trasladarse a los billetes de los pasajeros. Así lo dejó entrever ayer el delegado de Trasmed en Balears, Miguel Pardo, tras la reunión mantenida con la Conselleria de Economía, en la que se analizaron posibles medidas para mitigar el impacto en el transporte marítimo.
A las puertas de Semana Santa, el sector evita hacer previsiones. No obstante, Pardo advirtió de que «nadie dispone de reservas infinitas y menos a bajo precio», lo que abre la puerta a posibles subidas de precios a los pasajeros si persiste la tensión internacional y se mantiene la presión de costes. «Es muy complicado anticipar escenarios y todo dependerá de cómo evolucione el precio del combustible y de las perspectivas a corto y medio plazo».
«La volatilidad es máxima y no sabemos cuál será la evolución», señaló Pardo, al tiempo que defendió que la coordinación entre administraciones locales, nacionales y europeas, junto con la implicación del sector privado, será «fundamental» para afrontar los retos inmediatos.
El directivo explicó que el principal problema radica en el incremento de costes, especialmente el combustible, un factor que escapa al control de las compañías. En este contexto, apuntó que cualquier medida deberá centrarse en aliviar otros costes operativos, ámbito en el que sí pueden intervenir las administraciones.
Sobre la magnitud del impacto, evitó comparaciones concluyentes con la crisis provocada por la guerra de Ucrania, aunque sí reconoció que las subidas iniciales de costes están siendo incluso superiores. No obstante, confió en que la duración del conflicto sea más limitada.
En cuanto a las medidas que tiene previsto presentar este viernes el gobierno español, el representante de Trasmed rebajó las expectativas a corto plazo, al tratarse «de un conflicto global con escaso margen de actuación directa». Aun así, reclamó «sensibilidad» ante el incremento de costes y, sobre todo, mayor flexibilidad normativa en aquellos ámbitos que puedan contribuir a mejorar las condiciones económicas de las navieras mientras persista la incertidumbre.
Ah, només navieres, i les aerolínies (avions) com funcionen?... amb aigua?...