Baleares aparece como uno de los ejes colaterales del entramado político-económico que vinculara Vox con los intereses del empresario Julio Ariza, propietario de Intereconomía. Voces críticas con el aparato que dirige Santiago Abascal, que denuncian las últimas purgas de dirigentes, se están haciendo eco de la relación cada vez más estrecha entre Abascal y Ariza. En los últimos días han aparecido denuncias que recuerdan la colocación de Ricardo Camuñas, casado con una hija de Ariza, como miembro del equipo de Gabriel Le Senne en el Parlament.
El desembarco se produjo poco después de que Le Senne tomara posesión, pero las alarmas en el partido comenzaron a saltar cuando el president del Parlament fue digitado presidente de Vox y a su vez él digitó a Camuñas, abogado y exasesor en el Congreso, como secretaria de Comité Ejecutivo y responsable del área jurídica. En el partido ya le ven en el puesto número tres de la lista a las autonómicas, por detrás del propio Le Senne y de Melina Merki, que es la vicepresidenta.
Camuñas llegó a Mallorca tras el retroceso electoral de Vox en las elecciones generales de julio de 2023, que dejó a varios asesores de Vox en Madrid en la cuerda floja. Fuentes críticas de Vox señalan que el propio Julio Ariza se desplazó personalmente a Palma para reunirse con el president del Parlament, para pedir la contratación de su yerno. Pese a los recelos iniciales de Le Senne, lo cierto es que Camuñas se ha ganado su confianza, pero también tiene el respaldo directo de Abascal al ser el yerno de Ariza.
Las voces criticas de Vox denuncian el excesivo control de Ariza sobre Abascal y figuras como Macarena Olona han denunciado el uso de las instituciones públicas para sostener la estructura económica de la familia Ariza y del entorno de Kiko Méndez-Monasterio, número dos de Vox. Según Olona, el partido ya intentó en 2019 condicionar el apoyo a los presupuestos de Andalucía a cambio de contratos millonarios para las productoras de Ariza en Canal Sur. También denunció que casi todos los responsables de comunicación de Vox provienen de la antigua estructura de Intereconomía, propiedad de Ariza.
De las Heras reveló en una carta a López Maraver que "el gasto del partido en las Baleares ha ido prácticamente en su integridad a los desplazamientos personales de Jorge Campos en primera clase y hoteles de hasta 200 euros la noche, aunque eso supusiera no poder pagar ni siquiera el papel higiénico para las personas que trabajan en la sede, o tener las sedes de Menorca y de Ibiza sin ningún mobiliario. No solo se destinaba el presupuesto, sino también se endeudaba para seguir sufragando sus gastos personales viviendo como un rey a costa del partido, y de aquí su insistencia a no perder el control".