Pedro Homar Ferragut (Palma, 1970) acaba de cumplir su primer año como secretario general de UGT Illes Balears. El aniversario coincide con el conflicto en Oriente Medio, que amenaza con perjudicar a las empresas y empobrecer más a los trabajadores
En su primera entrevista como secretario general reconoció a este diario que asumía el cargo en un momento de desunión interna. ¿Ha conseguido unificar el sindicato?
Me lo tomo como un reto para el mandato completo. En este año he trabajado con una voluntad clara de integración y cohesión, y esa intención sigue intacta. UGT es una organización compleja, con muchas sensibilidades, y el secretario general representa a la mayoría. Eso exige asumir esa diversidad con cierta aceptación, si se quiere, estoica.
¿«Aceptación estoica» es sinónimo de resignación?
No. Significa asumir la complejidad de una organización como la nuestra. Hay distintas visiones, pero todas comparten el interés general del sindicalismo. Mi papel es tener una visión global y no entrar en cuestiones particulares.
Dijo que llegaba para escuchar y tomar nota. ¿Qué balance hace de ese proceso?
He constatado que somos una organización diversa, con distintas formas de entender la acción sindical, pero siempre dentro de unos principios comunes. La clave es guiar el sindicato atendiendo al sentir mayoritario.
El secretario general de la Federación de Servicios Públicos, Miguel Ángel Romero, le ofreció ser secretario general y votó a favor de su candidatura, mientras que José García Relucio, que lidera Servicios Movilidad y Consumo, no le apoyó. ¿Cómo se lleva con ellos y cómo es la relación entre ambos?
Mi relación con ellos es correcta, tanto en lo institucional como en lo personal. Las federaciones tienen autonomía plena en su gestión, negociación y convocatoria de movilizaciones. El secretario general debe velar por la visión de conjunto, no intervenir en el día a día.
Se marcó como prioridad acercar el sindicato a los jóvenes. ¿Qué pasos ha dado al respecto?
Hemos abierto el sindicato, con visitas de estudiantes de institutos y Formación Profesional, y queremos romper esa imagen de organización cerrada. También hemos puesto en marcha un podcast con entrevistas a personas del mundo laboral y queremos incorporar a jóvenes. Aún queda camino.
Muchos jóvenes están convencidos de que vivirán peor que sus padres. Si con esta situación no se afilian a un sindicato es que confían muy poco en que ustedes les arreglen la vida...
Los sindicatos estamos detrás de convenios, del salario mínimo y de muchas mejoras laborales que afectan directamente a los jóvenes. Si no perciben esa cercanía, es un trabajo que tenemos que hacer nosotros. El problema es que el mercado laboral y las redes fomentan el individualismo, y las condiciones laborales solo se defienden colectivamente.
Se habla mucho de una brecha entre jóvenes y pensionistas. ¿Existe realmente?
Si comparamos pensiones y salarios de entrada al mercado laboral, el contraste es evidente. Hay que mejorar los salarios, especialmente los más bajos, para construir una sociedad más equitativa.
¿Se está sustituyendo el conflicto de clase por uno generacional?
Hay discursos que apuntan en esa dirección, pero no sé si responden a intereses concretos. Lo que sí vemos es que ciertos conflictos se amplifican desde distintos ámbitos.
¿Cómo solucionaría UGT Illes Balears el problema de la vivienda?
Interviniendo el mercado. Un derecho básico no puede estar sometido únicamente a dinámicas especulativas. Es inasumible que los jóvenes no puedan emanciparse o que el alquiler absorba gran parte del salario. Hay herramientas como la declaración de zonas tensionadas, pero falta coordinación entre administraciones.
¿Qué medidas sociales echa en falta en el plan anticrisis del Govern?
Este primer paquete se centra en sectores productivos y es razonable, pero esperamos una segunda fase con medidas sociales. La vivienda debe ser prioritaria y no puede agravarse por la coyuntura de la guerra.
Ante la posibilidad de que se alargue el conflicto en Oriente Próximo, desde sectores empresariales se habla del turismo como valor refugio que puede ayudar a mitigar la crisis en Balears ¿Se van a aplazar las posibles medidas de contención turística que habían de salir del Pacte per la Sostenibilitat para esta temporada?
La guerra ha desbaratado completamente este pacto, que estaba pensado para un contexto de estabilidad. Ahora mismo, incluso un aumento de turistas puede verse como un alivio económico. Lamentablemente, no es el momento de abordar este tipo de medidas.
¿Da por bueno entonces que vengan más turistas si sirven para mitigar los efectos de la Guerra de Irán en las Islas?
El impacto de la temporada turística se prevé superior al de la anterior pero igual no es el momento, al menos este año, de criticar ese fenómeno.
¿Para qué sirve el Pacte per la Sostenibilidad?
Un espacio de diálogo siempre es positivo. Hay buen clima entre Govern, patronal y sindicatos, pero necesitamos que ese diálogo se traduzca en decisiones concretas.
¿A quien escucha más el Govern. a los sindicatos, a la patronal o a Vox?
En apariencia nos hace caso a todos. Percibo sensibilidad y conciencia de que los problemas son comunes cuando hablamos de masificación o de vivienda, pero las discrepancias vienen a la hora de adoptar medidas, porque influyen factores como la aritmética parlamentaria y lo que pasa es que a Prohens no le queda otro remedio que hacer caso a un partido antisistema como Vox.
Si las medidas no son las que los sindicatos proponen, quiere decir que no les hacen mucho caso...
En mi primera reunión de la Mesa de Diálogo Social, Prohens nos dio un documento cerrado para someter a nuestra consideración medidas como el incremento del Impuesto de Turismo Sostenible o el control de vehículos de alquiler y otras cuestiones que nos parecieron muy positivas. Lo siguiente que supimos es que nada de eso se llevaría a cabo porque Vox estaba en contra. Se me escapa si Prohens está jugando con nosotros o si el Govern hace de policía bueno y Vox de policía malo; pero, al menos en apariencia, veo un Govern consciente de que el turismo debe aportar riqueza y bienestar a los ciudadanos.
¿Cómo se lleva con la presidenta del Govern, Marga Prohens?
Muy bien. Muestra un respeto institucional impecable hacia el sindicato, nos escucha con atención y nos convoca a cualquier cuestión que necesita la interlocución social. Y en lo personal, tiene un trato muy agradable.
Se da por inevitable que el PP va a volver a ganar las elecciones en Balears en 2027 y la única duda es si va a necesitar a Vox tanto o más que ahora. ¿Qué cree usted que tiene que pasar para que no sea así?
Me gustaría que la ciudadanía tomara conciencia de que Vox es un partido antisistema que se está instalando en las instituciones con un discurso negacionista climático y excluyente en lo social que busca destruir la democracia desde dentro. Y sería bueno que los partidos tradicionales recuperaran protagonismo. UGT es un sindicato de inspiración socialista, pero entre PP y PP-VOX, mejor el PP en solitario
¿Ve a la izquierda balear en disposición de volver a gobernar en 2027?
Sí, porque recoge el descontento social ante políticas que no resuelven problemas como la vivienda o la desigualdad.
Insisten en que los buenos números macroeconómicos de Balears no se reflejan en los bolsillos de los trabajadores. ¿Qué proponen para arreglarlo?
Un mejor reparto de la riqueza, que es la base para mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Balears recibe millones de turistas y eso debe traducirse en mejores salarios y condiciones de vida por la vía de la negociación colectiva y la política fiscal.
Pedro Homar: «Con la guerra de Irán no es momento de hablar de medidas de contención turística» eso es "nivellas" que tenim de sindicalistes d'esquerra que tinm....ala ve a fe un poc de feina que per fe Ppolitica ja en tenim d'altres...PATETIC!!!!!!