Siempre que hay un acontecimiento en alguna parte del mundo hay allí un mallorquín para contarlo. No es por azar o por casualidad; se debe a que Baleares recibe inmigración, pero también la aporta, de forma que hay ciudadanos del archipiélago repartidos por los cinco continentes y prácticamente la mitad de los países que existen en el mundo. Los datos de emigración al extranjero que ha publicado recientemente el Instituto Nacional de Estadística (INE) acreditan que esa fuga a un país extranjero se ha intensificado en la última década.
Según los datos del INE, en estos momentos hay 13.007 ciudadanos de Baleares, el equivalente a un pueblo de tamaño medio de las Islas, que viven en países como Francia, Filipinas, Mauritania, Canadá o Ecuador, por citar un país de cada uno de los cinco continentes. La cifra no es comparable con el número de extranjeros que residen en las Islas, más de 359.000 personas, pero comienza a ser significativa porque el éxodo ha aumentado un 54 % en una década. Hace exactamente 10 años, el número de nacidos en Baleares que residía en el extranjero era de 8.442 personas.
Los motivos
Una singularidad de quienes emigran es que son mayoritariamente personas jóvenes menores de 40 años. Pere Salvà, catedrático de Geografía Humana en la UIB ya jubilado y una de los mayores expertos en Balears en la materia de demografía y población, sostiene que la mayor parte de quienes emigran lo hacen cuando son jóvenes y preferentemente por motivos laborales.
Lo acredita el hecho de que la emigración se haga de forma mayoritaria a Europa, donde hay oportunidades labores de mayor cualificación de las que existen en las Islas. «Baleares se ha especializado en una oferta de trabajo muy poco cualificada y cuando un joven tiene una preparación académica elevada tiene que emigrar porque aquí no encuentra oportunidades de trabajo a su altura», comenta. Esa circunstancia se da con profesionales de la Enfermería, la Medicina, la Informática y la Ingeniería de alta cualificación, entre otros empleos. Por esta razón, quienes emigran desde Balears lo hacen al Reino Unido, Alemania, Francia o los países nórdicos, así como a Estados Unidos.
El proceso comienza con una beca de investigación una oferta de empleo temporal que al final se consolida ante la falta de expectativas en las Islas. «Es una auténtica fuga de cerebros porque, al final, muchos terminan quedándose allí», señala. Salvà lamenta que esta situación provoque una pérdida de talento en las islas. «Hemos invertido en la formación de nuestros jóvenes y al final son otros países lo que se benefician de esta inversión», lamenta Salvà.
Las cifras le dan la razón: casi el 70 % de los nacidos en Baleares que han abandonado las islas están en algún país de Europa. Como muestra el mapa, destaca la presencia de ciudadanos de Balears en Francia, Reino Unido y Alemania, con presencia destacad en Bélgica, donde se encuentran las principales instituciones comunitarias. «Cada año se van unos 3.000 jóvenes porque aquí no encuentran el proyecto de vida que buscan», señala el catedrático de Geografía Humana. Cuando intentan volver, se dan de bruces con la realidad de sueldos que no llegan a mileurista y terminan regresando a los países donde tuvieron la beca de investigación o el contrato de trabajo temporal, añade.
El caso de América es diferente. En esta caso, el numero de emigraciones a países americanos apenas ha aumentado en esta década. No se emigra allí y quienes viven en países americanos es probable que lleven años residiendo allí. Salvà cree que son la segunda generación de ciudadanos que hicieron las Américas, volvieron a Europa y después fueron sus hijos los que regresaron a los países. Argentina es el principal país de destino americano. El caso de Estados Unidos y Canadá, donde viven 545 y 55 nacidos en Balears, respectivamente, las razones para emigrar allí son similares a las de Europa.
En África apenas viven ciudadanos que han nacido en Baleares y el aumento registrado en la última década tampoco es significativo. En algún país africano viven ahora 169 personas que han nacido en Balears. Marruecos y Senegal son los países con mayor presencia de ciudadanos de las Islas, pero también hay presencia en Argelia, Gambia, Ghana, Guinea Ecuatorial, Mauritania y Sudáfrica. También esta emigración presenta singularidades. Salvà cree que puede haber ciudadanos de Balears que han ido a estos países a vivir, pero la mayoría de ellos son hijos de inmigrantes nacidos en las Islas pero que han regresado con sus familias a sus países de origen. Pasa lo mismo con los ciudadanos que viven en países asiáticos como Pakistán o Filipinas, pero la emigración a Asia no presenta un único patrón, sino que es poliédrica en función de la zona. Por ejemplo, en el área de los países del golfo aparece de nuevo la emigración laboral de alta cualificación, con ingenieros o pilotos en países como Catar o los Emiratos Árabes Unidos.
Exportar talento
La conclusión a la que llega Salvà es simple y desoladora: Baleares exporta talento e importa trabajadores de baja cualificación. «Si no cambiamos el modelo económico, nos exponemos a que esta realidad vaya a más de lo que se ha visto en esta década», afirma. La masa laboral que llega a las Islas, de bajo nivel laboral, es la que interesa a una parte de los empresarios porque así pagan sueldos más bajos.
«Este es un modelo precario, de bajo nivel cualificado, pero de gran volumen de trabajadores que además necesitan los servicios sanitarios, educativos, de vivienda y de asistencia social», remarca. «Exportamos talento e importamos baja cualificación», concluye. Asegura que, si se mantiene este modelo, se mantendrá la tendencia a esa fuga de cerebros desde Balears. «Es necesario empezar a abordar la necesidad de construir una economía de más calidad para los residentes», señala.
En esa fuga está el 101 % de aumento de los nacidos en Baleares que ahora trabajan en alguno de los países europeos. El modelo no parece que vaya a cambiar por ahora, pese a las intenciones manifestadas por todos los partidos que han gobernado en las Islas, que siempre han planteado la necesidad de apostar por la diversificación sin haberlo conseguido. Si no se logra, las cifras de ‘Balears por el mundo’ seguirán creciendo y siempre habrá un mallorquín presente en aquella parte del mundo donde esté la noticia en ese momento.
J.B.V.Los inmigrantes no pueden votar. Feijoo y Abascal se ríen de ti, te engañan a diario.