El Consell de Govern aprobó este viernes el decreto que regula el Bachillerato de Excelencia, un nuevo programa dirigido a estudiantes con un rendimiento académico alto. Entrará en funcionamiento a partir del curso 2026-2027, según informó el portavoz del Govern, Antoni Costa.
El decreto es también exigente con el profesorado: los docentes que impartan el programa deberán contar con un mínimo de cinco años de experiencia como funcionarios de carrera. La provisión se realizará mediante un concurso de traslados específico que valorará los méritos (y mediante comisión de servicios durante los dos años de los que se dispone para convocar el concurso de traslados una vez creado el centro de excelencia).
Esta nueva modalidad de bachillerato abre la posibilidad de que los estudiantes obtengan una doble titulación al finalizar la etapa educativa. Los alumnos podrán cursar determinadas materias en línea para conseguir el título en dos modalidades simultáneamente, una opción que se ajusta a las disposiciones estatales actualmente vigentes. Esta flexibilidad académica busca potenciar las capacidades de los estudiantes con mayor rendimiento escolar.
El modelo metodológico planteado por la Conselleria de Educació en el decreto contempla enfoques diferenciados según la modalidad elegida. Para el bachillerato de ciencias y tecnología, se han previsto prácticas de laboratorio que refuercen el aprendizaje experimental. En la modalidad de humanidades y ciencias sociales, el programa se centrará en el estudio de textos y la producción de ensayos académicos. Por su parte, la modalidad de artes pondrá el foco en la creación artística. Estas especializaciones pretenden garantizar una formación de calidad adaptada a las características de cada itinerario formativo. El Govern ha destacado que esta diferenciación permite profundizar en las competencias específicas de cada rama del conocimiento, ofreciendo a los estudiantes herramientas pedagógicas avanzadas.
El Decreto también establece mecanismos de seguimiento y evaluación para garantizar la calidad del Programa, entre ellos la posibilidad de que el Instituto de Evaluación y Calidad organice pruebas externas sin efectos académicos. Desde el Govern recalcan que es, además de una propuesta de mejora de calidad educativa, una herramienta de respuesta a la diversidad, «también existente entre el alumnado con alto rendimiento».
El Bachillerato de Excelencia provocó reacciones enconadas en el Consell Consultiu. Aunque la mayoría del órgano avaló la medida con alguna pega de carácter técnico, un voto particular suscrito por los consellers María de los Ángeles Berrocal, Maria Ballester, Antonio Diéguez y Lourdes Aguiló (propuestos por la oposición) avisan que la medida choca frontalmente con la doctrina del Tribunal Constitucional. El voto particular considera segregadora la medida, en la misma línea que ya marcó el informe del Consejo Escolar: «En lugar de fomentar la igualdad real de oportunidades y la heterogeneidad del alumnado, va en camino de perjudicar a los alumnos más desfavorecidos».