Las perspectivas de los hoteleros españoles para la temporada sitúan a Baleares en cabeza en cuanto al crecimiento de la ocupación prevista en los próximos meses. De cara al verano, se mantiene un fuerte ritmo de reservas con unas tarifas que serán las más altas del país: una media de 247 euros por noche. Todo ello, por supuesto, en un contexto inevitablemente mediatizado por la evolución del conflicto en Oriente Medio.
Las Islas lideran el incremento de la ocupación prevista de abril a junio, con hasta tres puntos por encima de los porcentajes del año pasado (cerca del 50 % de las plazas ofertadas ya reservadas). Con respecto al siguiente trimestre, de julio a septiembre, y entrando ya de lleno en la temporada alta, las reservas se mantienen igual que en 2025 o un punto por encima (entre el 25 % y el 35 % de las plazas ofertadas ya reservadas a día de hoy), aunque con unas tarifas hoteleras mayores. Es decir, que tener los precios más altos de España no penaliza al Archipiélago, que incluso ha reducido el índice de cancelaciones para este periodo.
Así, el precio medio por noche para los meses de verano (julio-septiembre) se sitúa en 247 euros, siete euros por encima de la media registrada en el mismo periodo del año pasado. Los ingresos previstos muestran un crecimiento anual del 16 %. En el caso del periodo abril-junio, el crecimiento en ingresos es de 19 puntos, con una tarifa media bastante más reducida: 170 euros (tres euros más que el año pasado). Así lo reflejan los datos del informe Smart Observatory de la industria hotelera, elaborado por PwC y la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT).
El hecho de que la tasa de cancelaciones para el verano sea incluso inferior a la del año pasado (17 %) es interpretado como un síntoma positivo en medio del escenario geopolítico actual, marcado por la incertidumbre que envuelve a toda la economía global debido a la crisis en Oriente Medio.
De este modo, el informe indica que el alza del turismo internacional modela unas perspectivas positivas para la primavera. No obstante, matiza que el conflicto bélico aumenta la inestabilidad macroeconómica al amenazar al suministro de carburantes. Especialmente en caso de una prolongación de la guerra; las previsiones veraniegas están por ello totalmente condicionados a la evolución del conflicto y de la crisis de combustible que lleva aparejada.
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