La Oficina de Extranjería de Baleares está desbordada y una prueba de ello es que el Gobierno ha decidido dejarla fuera del proceso extraordinario de regularización de inmigrantes, que ha comenzado esta semana. «La mitad de las plazas están sin cubrir y hay 120 días de espera para tramitar un expediente», denuncia César Pérez, responsable de CCOO en las Oficinas de Extranjería de España.
En este sentido, precisa que de las 75 plazas que tiene la Oficina de Extranjería en Baleares, únicamente están cubiertas 38. De ellas, 36 están en Mallorca y dos en Menorca; en Ibiza no hay ninguna persona prestando este servicio público. Además, resalta que esta plantilla no se actualiza desde el año 2006 y resalta que en durante estas dos décadas la población inmigrante ha crecido mucho en las Islas. A su modo de ver, para dar respuesta a la demanda habría que crear 20 plazas más, hasta llegar a las 95.
En el programa Al Dia de IB3 Radio, Pérez informó que en 2024 la Oficina de Extranjería de Baleares tramitó 27.893 expedientes de inmigrantes que venían de sus países de origen con todos los documentos en regla; mientras que en 2025 fueron 44.184. Por tanto, en sólo un año se ha incrementado un 41,6 %.
Esto ha motivado que la «Oficina de Extranjería de Baleares sea la que tiene la peor situación de España». De media, tardan 120 días en tramitar un expediente. «Esto es inadmisible, se tolera porque los afectados son personas vulnerables que tienen miedo a quejarse debido a la situación de irregularidad que tienen», asevera.
«Irá a peor»
Además, responsable de CCOO en las Oficinas de Extranjería avanza que esta situación irá a peor, ya que se calcula que puedan regularizar su situación unas 10.800 personas, «que también acudirán a la Oficina de Extranjería a realizar trámites, como el reagrupamiento familiar. Si ya no damos abasto, con el notable aumento de usuarios potenciales será mucho peor». En este punto, subraya que 10 provincias, entre las que se encuentra Baleares, concentran la gran mayoría de los trámites de extranjería.
En el caso del Archipiélago balear la situación se agrava por la falta de profesionales que prestan sus servicios en la Oficina de Extranjería. El elevado precio de la vivienda motiva que muchos funcionarios renuncien venir a trabajar a las Islas. Pérez resalta que los salarios que perciben estos profesionales son tan bajos, que en algunos casos no son suficientes ni para alquilar un piso. «Un trabajador base cobra 1.280 euros; uno intermedio, 1.410 euros; y un jefe, 1.800 euros».
El citado sindicalista avanza que el Ministerio de Política Territorial es consciente de los problemas que padecen las oficinas de extranjería en toda España, y especialmente en Baleares, por lo que se ha puesto en contacto con ellos para buscar medidas que permiten mejorar las plantillas.
SE PUEDE HACER PEOR ?