La carretera de Maó a Es Castell sufrió este jueves largas interrupciones al tráfico por el aparatoso accidente ocurrido sobre las 11.30 horas, en el que se vieron implicados tres vehículos, una furgoneta, un Volkswagen Golf y un Kia Niro, debido a una maniobra intimidatoria de uno de ellos.
Las causas del siniestro están siendo investigadas por la Guardia Civil de Tráfico aunque el testimonio de uno de los implicados, reforzado por el de los policías nacionales que circulaban tras los dos turismos desde la plaza Abu Umar hacia Es Castell, sugieren que se trató de una acción temeraria del Volkswagen que acabó chocando contra una furgoneta al invadir el carril contrario en dirección a Maó.
La conducción peligrosa del hombre al volante del Volkswagen fue, muy probablemente, una reacción airada a la maniobra forzada que tuvo que hacer cuando salía de un garaje de la calle Borja Moll. En ese momento el Kia pasaba por delante sin la visión suficiente puesto que había una furgoneta aparcada en doble fila, lo que sobresaltó al conductor del coche que acabaría provocando el peligroso accidente instantes después.
A partir de la plaza Abu Umar el Volkswagen aceleró hasta situarse a una distancia mínima del Kia. La velocidad excesiva fue advertida por un coche camuflado de la Policía Nacional que decidió perseguirle por el peligro que suponía para el resto del tráfico. Ya en la carretera de Es Castell, tras la primera curva, el Volkswagen intentó adelantar al otro coche que había reaccionado también aumentando su velocidad y fue cuando el primero invadió el carril contrario y chocó lateralmente contra una furgoneta, y posteriormente golpeó por detrás al coche al que perseguía.
El conductor de la furgoneta precisó asistencia médica a cargo de los sanitarios de una ambulancia básica, aunque no sufrió lesiones, mientras que los de los otros dos vehículos, de unos 35 y 53 años de edad, resultaron ilesos. Todos dieron negativo en el test de alcoholemia.
El hombre que conducía el Kia, de nacionalidad italiana, explicó horas después a este diario que por su parte no había existido ningún pique con el otro conductor, aunque admitió que sintió gran temor a la colisión cuando le observó persiguiéndole después del encontronazo anterior en la calle Borja Moll.
El accidente supuso un despliegue colosal de policías locales de Maó y Es Castell y, especialmente, de agentes nacionales, debido al coche camuflado que presenció el accidente al circular detrás de ellos. La Guardia Civil de Tráfico se hizo cargo del atestado con la carretera sufriendo constantes interrupciones hasta que pudieron ser retirados tanto el Volkswagen, que sufrió graves desperfectos, como la furgoneta.
very good police