El fenómeno de la emergencia habitacional y el sinhogarismo en Palma ha dejado en las últimas horas una de esas imágenes que llaman la atención de quienes las observan e invitan de nuevo a la reflexión. La estampa nos traslada a la playa de Can Pere Antoni, en la fachada marítima de la capital mallorquina, un escenario que estos días ya recibe la visita de numerosos bañistas, gracias en buena medida a las altas temperaturas y el buen tiempo reinante en la recta final del mes de abril. Allí aparecen, separadas por unos pocos metros y alejadas de la orilla, junto al tramo que da al carril bici, dos tiendas de campaña que permanecen al sol y que no pasan desapercibidas.
Aseguran trabajadores de la zona y los socorristas que llevarían unos pocos días allí instaladas, además de advertir de la presencia de la policía en la zona, pudiendo estar próximo su desalojo de ese espacio. Además, explican que serían tres las personas que se habrían visto abocadas a vivir en esas condiciones, aunque con unas vistas únicas a la bahía de Palma y ante el mar. Se trataría, según aseguran los habituales de la zona, de dos hombres y una mujer; uno de ellos viviría solo en la tienda más pequeña, mientras que en la otra se observan en su exterior algunas de sus pertenencias, como zapatillas o chanclas, además de botellas o bolsas de plástico en la parte trasera.
Discretos
Aunque su ubicación resulta discreta, su presencia cerca del carril bici hace que también capten la atención de los usuarios de esa infraestructura, aunque los turistas, residentes y trabajadores de la playa de Can Pere Antoni no pueden evitar dirigir su mirada hacia ese punto, por lo llamativo de la imagen en una zona frecuentada por numerosos visitantes, además de, en estos días, por los asistentes a eventos en el Palau de Congressos de Palma. Eso sí, el entorno de las tiendas de campaña está despejado y apenas algún bañista se acerca para cambiarse a la sombra.
Cabe destacar la presencia en las proximidades de Can Pere Antoni de otros asentamientos en los que las tiendas de campaña son el habitáculo de referencia. Por un lado, en el parque próximo al viejo edificio de Gesa, varias personas se han instalado, de la misma manera que en el Nou Llevant o en un tramo de la autovía de Llucmajor en su acceso a Palma, donde un asentamiento muy poblado también se deja ver, con cada vez más tiendas de campaña a la vista desde los propios vehículos.
Dormir en la playa no es algo nuevo, ni tampoco instalarse en estos espacios, pero el caso de Can Pere Antoni resulta especial por tratarse de una playa urbana, muy próxima a la ciudad, y en la que la presencia de estas tiendas de campaña y este pequeño asentamiento ha sorprendido a quienes la visitan y trabajan a diario allí.
ACAMPAR EN LAS PLAYAS ES ILEGAL...A QUE ESPERAN LAS FUERZAS DEL ORDEN?????