Las conexiones aéreas con Balears se caracterizan por un alto nivel de rentabilidad que minimiza la posibilidad de ajustes operativos para esta temporada. De haber recortes de frecuencias, en todo caso, estos se concentrarían en los meses de temporada baja, aunque si en algo va a traducirse la carestía y el encarecimiento de queroseno provocados por la guerra de Irán es en un contexto de precios al alza de los billetes de avión.
Desde la Asociación de Agencias de Viajes de Baleares (AVIBA) indican que por el momento se está observando «una cierta contención» en las tarifas aéreas, pese a que la inevitable evolución de los acontecimientos acabe conduciendo a un verano «un contexto de mayor tensión y costes crecientes que se irán trasladando de forma progresiva al precio de lo billetes». Un escenario que ya anticipó la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) el pasado martes.
Lufthansa anunciaba justo ayer la cancelación de unos 20.000 vuelos hasta octubre como parte de su reajuste de la operativa. La compañía señaló que estos recortes se corresponden con bases poco rentables, ninguna de ellas en España. La tendencia es la de redirigir esfuerzos hacia las rutas más rentables.
Así lo asevera Pedro Fiol, presidente de AVIBA, que señala que «Baleares parte con cierta ventaja porque las rutas hacia nuestras islas son altamente rentables, sobre todo en temporada alta». En ese sentido, admite que no se prevén grandes cambios estructurales, sino algún que otro ajuste puntual. «Mallorca sigue siendo una apuesta segura».
Donde debería poner el foco, indica Fiol, es en la temporada baja y en el resto de islas: cualquier ajuste de capacidad en Menorca o Ibiza «se percibiría con mayor intensidad». Con todo, Fiol lanza un mensaje de prudencia, no de alarma. «No vemos un verano con aviones parados por falta de queroseno, pero sí un entorno de precios al alza y de mayor complejidad».
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