La Selección Española de triatlón paralímpico concluyó su concentración de inicio de temporada 2026 en el CAR Región de Murcia. Durante dos semanas, el deportista de Maó, Nil Riudavets, completó diferentes pruebas de rendimiento a cargo de los especialistas en Ciencias del Deporte de la Universidad de Murcia, liderados por Jesús García Pallarés, dando resultados de gran relevancia para la planificación del curso, marcado por el Europeo y el Mundial, dispuesto a seguir acercándose al oro y con los Paralímpicos 2028 de EEUU en mente. En plena madurez y a sus 29 años, el mahonés quiere y aspira todavía a más.
Vibraciones de cara al 2026
El triatleta de Maó quiso compartir este domingo con este diario sus sensaciones de cara al 2026, encontrándose, «muy bien tras el ‘stage’ realizado con la Selección Española, tanto mental como físicamente. Estamos en el punto de partida de la temporada, cogiendo base para coger un buen nivel y poner la carga necesaria en cuanto a intensidad sobre todo para coger los picos de forma de cara a las competiciones, ya de cara a verano», nos detallaba el menorquín, cuyo primer gran test competitivo de este curso del 2026 será el segundo fin de semana de junio, cuando le llegará a Riudavets el Europeo, en Tarragona. «Me ilusiona bastante, cerca de casa y una ciudad que me encanta», decía, viendo como punto clave del 2026 el próximo Mundial.
A las primeras de cambio el medallista paralímpico habló de los retos de este nuevo curso deportivo, viéndose de cada vez algo más cerca de los oros, tras ser un clásico ya en los podios internacionales. «Es un objetivo que sí, esta algo más cerca pero sigue estando lejos, sobre todo el oro. ¿La plata? De la segunda a la quinta plaza estamos todos muy juntos pero el oro sigue siendo muy difícil., si bien vamos acercándonos», piensa en voz alta el insular. «Es muy complicado y sigue siendo favorito Alexis Hanquinquant, el francés que lo gana todo. Intentaremos estar lo más cerca posible, teniendo en cuenta que el nivel y progresión que cogemos son muy buenos, pendientes de ver hasta dónde llegamos», razona Riudavets.
Llegado el caso del oro para el menorquín sería, «para estar súper feliz y de lo contrario, muy contento. Los límites te los pone el cuerpo y la diferencia de discapacidad, ya que él compite con una prótesis, con una lesión de pierna, y yo de brazo. A veces el rendimiento en los tres sectores varía y beneficiado», relata, con el Mundial de Pontevedra marcado en rojo. «Me veo en plena madurez deportiva pero sé que aún me queda por hacer, en cuanto a adaptación física y fisiológica de mi cuerpo que me permite mejorar mis ritmos de competición en los tres sectores, con una evolución ni mucho menos estancada, con una progresión por detrás aún por verse y que espero que sea con el gran objetivo final de este ciclo», manifiesta, refiriéndose a los Juegos paralímpicos de Los Ángeles 2028.