Melilla Ciudad del Deporte afronta un duelo crucial ante la necesidad de sumar tras un bagaje de cinco derrotas en los últimos seis partidos. Con la llegada de Rafa Sanz, anunciado el martes, el club dice buscar «estabilidad y resultados» en una competición en la que, de momento, acumula dos victorias. El domingo, ante el Hestia, buscarán un golpe de efecto en un encuentro de una dificultad muy alta para los de Javier Zamora, visitando al tercer mejor equipo en el rebote defensivo.
Los melillenses conservan gran parte del bloque del equipo que ascendió. Buena muestra de ello es Javi García en el puesto de base. El joven jugador maño es uno de los dos grandes manejadores del equipo, aportando control de juego desde bloqueo directo. Le acompaña un experimentado Christian Díaz para seguir nutriendo en el juego desde bloqueo directo y con poderío a la hora de finalizar con su mano izquierda, pudiendo ejecutar también desde fuera. A ese grupo de exteriores, se les suma Stefan Peno, del que se espera ese paso adelante que aún no ha podido dar. Una situación muy distinta a la de un Pablo Córdoba que está exhibiendo ritmo, defensa y juego en el 1x1. La ristra exterior la cierra Heron, uno de los grandes talentos del equipo. Gran físico para atacar canasta con verticalidad, pudiendo jugar en el puesto de alero.
Con la baja de Iván Cruz, el juego en las alas se ha visto mermado. No obstante, Melilla conserva un gran número de jugadores de la pasada campaña en las posiciones de ‘tres’ y de ‘cuatro’: Pavlo Krutous, Stilma y Godspower. El ucraniano destaca por su capacidad a la hora de defender en varias posiciones, mientras que el segundo fue uno de los baluartes del equipo en el ascenso, al igual que un Godspower que puede exhibir buena mano, además de contundencia. A mitad de curso, y tras la lesión de Cruz, llegó un Stumbris que ha dotado al equipo de más capacidad física, ganando un efectivo más en el rebote.
Cierran la plantilla dos de sus jugadores más poderosos, ambos en el juego interior. Darel Poirier y Ludgy Debaut. Perfiles muy complementarios que están exhibiendo un gran nivel ofensivo. El primero está siendo uno de los nombres más destacados de la temporada gracias a su trabajo en el rebote, su juego por encima del aro y por su capacidad en el triple (52 por ciento de acierto): un perfil muy móvil que puede hacer mucho daño. El segundo, referencia total en la pintura, que puede correr la pista y con un molde físico tremendo.
Un equipo con múltiples variantes por fuera y con mucho poderío en el juego interior. Las claves del encuentro pasarán por el control de rebote y por la capacidad defensiva de Menorca en situaciones de primeros segundos, sobre todo ante sus manejadores y exteriores. Con ganas de ver si este cambio en el banquillo melillense surte efecto y qué plan de partido lleva Menorca ante un equipo que sabe lo que es ganar como local, ya que sus dos victorias han sido en el Imbroda.