Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
tiro al aire

Marcando tendencia

| Menorca |

Creo que muchos coincidiríamos en calificar al Valencia Basket de Pedro Martínez como el equipo más estimulante de ver en este inicio de temporada. No solo porque gana, que lo hace, y mucho, sino porque lo hace creando estilo, innovando y, sin levantar la voz, marcando tendencia. Los taronja no negocian ni especulan con el ritmo: simplemente lo imponen. Se han convertido en un equipo que obliga al rival a llegar siempre medio segundo tarde, a defender siempre un metro más atrás, a pensar la jugada cuando ya están corriendo cuesta abajo.

Desde el primer día, el mensaje ha sido inequívoco. Este Valencia no quiere administrar ventajas ni esconderse detrás de posesiones largas. Quiere correr, defender, volver a correr y, cuando el cuerpo empieza a pedir tregua, rotar para poder correr y defender otra vez. Un baloncesto vertical, agresivo, profundamente contemporáneo, que no busca agradar pero acaba seduciendo porque no miente. Corren porque pueden, pero sobre todo porque saben a dónde van. Y porque están seguros de que detrás hay una estructura defensiva que sostiene el vértigo y una lectura colectiva que evita el desorden. Pedro Martínez vuelve a demostrar que el ritmo no está reñido con el control y que correr, cuando se hace bien, también es una forma elevada de influir en el juego.

Y, sin embargo, este Valencia tan del presente no nace de la nada. Tiene memoria, historia, kilómetros y, aunque no lo parezca y haya que acercarse mucho para verlo, un poquito de Menorca. Sé que a algunos les puede parecer una conexión forzada, pero es que Pedro Martínez ya estuvo antes en la Isla. En la temporada 1999/2000 dirigió al entonces Menorca Bàsquet, en una época en la que entrenar en la LEB era también sobrevivir. Aquella experiencia, hoy casi olvidada en la cronología del baloncesto moderno, fue una página más, una adición relevante, en la ya amplia carrera del técnico catalán y quizá, sumada a su dilatada trayectoria, explique muchas cosas: la capacidad de adaptación, la obsesión por el detalle, por la innovación y la valentía para proponer incluso cuando el contexto aprieta.

Alejado del foco, en los despachos aparece un menorquín de adopción, Luis Arbalejo, director deportivo, discreto, de un modelo que entiende el baloncesto como una cadena donde la formación, el trabajo con la cantera y la cultura del esfuerzo pesan tanto, o más, que el talento. En el banquillo, junto a Pedro, Xavier Albert, técnico que conoce bien al Hestia Menorca y Bintalfa no por referencias, sino por experiencia directa, cuando, asistido por el mallorquín Joan Llull, dirigía al filial taronja en la época dorada de la LEB Plata. Además, algunos jugadores de este Valencia ya sabían lo que era jugar en Bintalfa antes de pisar los grandes escenarios de la Euroliga y la Liga Endesa. Sergio de Larrea, Brancou Badio y Jean Montero lo hicieron en tiempos de LEB Plata, cuando jugar en ella era puro aprendizaje. Porque enfrentarte a colosos como Edwin Jackson, Slava Kravtsov, Urko Otegi, Corbacho o Jorge Jiménez con 17 o 18 años debería ser convalidable con cualquier licenciatura académica. En definitiva, lo más parecido a un aprendizaje sin red. Y eso deja una huella indeleble en la carrera de cualquier jugador.

Pedro Martínez y su Valencia Basket son ya tan reconocibles como la velocidad y ese caos eficientemente organizado que imprimen a sus equipos. Una identidad tan clara que ha trascendido a la percepción local o europea. De hecho, Kenny Atkinson, recientemente reconocido como uno de los técnicos más influyentes de la NBA, lo resumió con una frase tan contundente como reveladora: «Todos los entrenadores de la NBA aprendemos de él». Y esa es quizá la mejor definición de Martinez y su estilo en este Valencia Basket: un juego profundamente innovador, con raíces en lugares tan aparentemente remotos como Menorca y que juega un baloncesto tan actual que termina influyendo incluso allí donde se supone que todo está inventado.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto