Lo que parecía resuelto terminó siendo una prueba de carácter. El Hestia Menorca sumó su sexta victoria consecutiva (89-81) en un partido que dominó con autoridad durante muchos minutos, que estuvo a punto de escapársele en el último cuarto y que terminó cerrando desde la madurez competitiva.
Y todo ello sin la participación de Spencer Littleson, reservado por molestias en la espalda. Tras un primer periodo demoledor, los de Javier Zamora construyeron ventajas amplias apoyados en el acierto exterior y el control del rebote, pero el Grupo Alega Cantabria reaccionó tras el descanso, llegó a ponerse por delante y obligó a los locales a ganar el partido dos veces. Esta vez sí, el desenlace cayó del lado menorquín… y también el básket average.
Antes del salto inicial, Bintalfa se detuvo. Merecido reconocimiento a Diego Alderete, detalle entregado por el presidente Oriol Segura y ovación multitudinaria de una grada que sabe agradecer lo que fue suyo.
Luego el balón volvió a botar. Zamora abrió con Zurbriggen a los mandos, McFadden y Sola en las alas y la pintura reservada para Vicedo y Schott. Encinas, condicionado por las bajas, entregó la dirección a Germán Martínez, escoltado por Reggie Johnson, con Alderete, Samu Rodríguez y Yu Jiahao completando el quinteto. Y el inicio fue un vendaval: 34-16 al final del primer cuarto, 13 de 16 en tiros de campo y 6 de 8 desde el triple. Fer Zurbriggen, imperial —9 puntos en el arranque— y un McFadden encendido marcaron la diferencia ante un Alega precipitado, confundiendo velocidad con prisa.
Borrón y cuenta nueva
El segundo cuarto mantuvo el control local, aunque ya sin el brillo del arranque. Menorca llegó a estirar la ventaja hasta los 22 puntos, castigando la zona visitante con 10 de 17 en triples al descanso. Zurbriggen dominaba el rebote, Lobo, zarpazo a zarpazo, castigaba desde el perímetro y el Hestia imponía rotación y ritmo. Sin embargo, Cantabria sobrevivía desde la línea —17 de 20 en tiros libres en la primera parte— y evitaba el golpe definitivo. Al intermedio, 51-38 y una sensación clara: superioridad menorquina, pero partido aún sin cerrar.
Y cuando parecía que todo caminaba hacia una tarde plácida, Cantabria decidió volver. Reggie Johnson abrió el tercer cuarto con cinco puntos consecutivos y encendió el partido. El Hestia perdió fluidez, el acierto exterior ya no fue el mismo y Encinas encontró soluciones en las defensas alternativas. Rodríguez acercó a los suyos, Yu comenzó a generar problemas en la pintura y el encuentro se comprimió. Zamora reajustó quinteto, devolvió liderazgo a pista y encontró respuestas en el colmillo de Lobo y en la capacidad infinita del genio de Flint, Thad McFadden. El tercer periodo terminó 72-60, con el Hestia recuperando oxígeno justo a tiempo.
La moneda cayó de cara
El último cuarto fue una batalla de nervios. Johnson volvió a golpear, Yu adelantó por primera vez a Cantabria y Bintalfa sintió el vértigo. Sola respondió con un 2+1 de carácter, Vicedo apareció en el momento justo y Zurbriggen, entre otras muchas cosas, se adueñó del partido y, sobre todo, del rebote —13 capturas al final— para sostener al equipo cuando más temblaba el pulso.
McFadden cerró desde la línea tras dos rebotes defensivos decisivos y contundentes. Y el marcador terminó en 89-81. Cantabria compitió hasta el límite, vivió en el tiro libre (31/35), pero el Hestia supo resistir.
Los números finales explican la victoria: 34 rebotes, 11 triples, 98 de valoración colectiva. Zurbriggen firmó una actuación total (15 puntos, 13 rebotes, 29 de valoración), Lobo aportó 21 puntos de colmillo y McFadden 22 de jerarquía. Sexta victoria consecutiva. La mejor racha del club en Primera FEB. Dominar es importante. Pero rematar, imprescindible. Adiós ‘clutchfobia’.
Lojumaca100 % contigo. Me parece que hoy por hoy no aporta prácticamente nada. Ya no es el Víctor del primer año en la categoría, cuando junto a Hannan y Stevic marcaba la diferencia, taponaba, reboteaba y anotaba muchos puntos. Ahora son 5 minutos para dar descanso, gastar faltas y poco más. Siempre agradecido por lo que dio, pero, al igual que como pasó con Alderete, creo que ha llegado el momento de pasar página.