Parecía que el séptimo triunfo consecutivo se le escapaba al Hestia en un último cuarto tétrico después de dominar con puño de hierro todo el partido, pero la muñeca de un Jaume Lobo tocado por una varita mágica este último mes dio a los menorquines la oportunidad de llevárselo a la prórroga. No obstante, la victoria acabó quedándose en casa una vez el trío arbitral la lió con las técnicas y el míster Javi Zamora no supo controlar sus impulsos ante un Lipe Cristóbal que le pedía cabeza fría.
La expulsión del técnico madrileño empañó un plan de partido brillante que no entendía de ambientes hostiles. La carta de presentación de Hestia Menorca en el Fontes do Sar, toda una plaza ACB para un equipo que ansía el regreso a la élite nacional, fue inmejorable.
El sistema de ‘Epi’, bloqueado
La superioridad en la pintura de Felipe dos Anjos era un daño colateral de la excelente defensa sobre la peligrosísima línea exterior de Obradoiro. Barcello y compañía no empezaban entonados, al contrario que un Edgar Vicedo que abría la lata con dos triplazos consecutivos (2-6). Su asistente Zurbriggen, quien volvía a la que fue su casa con una conmovedora ovación de bienvenida, se movía como pez en el agua en carrera y sumaba a la causa a un Thad McFadden que acaparaba todos los focos.
El escolta con pasaporte georgiano asomaba la patita en el perímetro con tres triples consecutivos, saliendo de los bloqueos con una facilidad pasmosa (5-16). Epi lo paraba para reajustar en defensa y surgía efecto inmediato con un miniparcial de 0-4. No obstante, las malas selecciones de los locales en ataque, que ya acumulaban cuatro pérdidas en el primer periodo, eran penalizadas por los dos exHalcones de Xalapa: Zurbriggen, clínico en la dirección y McFadden, justiciero desde la línea de 6,75 (9-19).
Wembi, crucial con su determinación bajo el aro, anotaba su primer mate para poner el +11. Viéndose cómodo vencedor a falta de un minuto, los de Javi Zamora echaron a perder la renta con un demoledor parcial de 0-9 en contra. Pese al tiro libre final de Wembi (19-22), Obradoiro estaba más vivo que nunca.
Cambio de paradigma
El espectáculo del inspirado McFadden y la presencia con sentido de Wembi en la pintura rival mantenía la condición dominante de los de Bintalfa tanto en el juego como en el luminoso (30-35). Entremedias, Diogo Brito picoteaba canastas de gran valor a medida que Fynn Schott regalaba faltas en su intento de defensa a Dos Anjos, la cual desesperaba a su entrenador.
El catch and shoot excelso de McFadden —anotaría su quinto y último triple en todo el partido— y la bomba sobre la bocina de Adams Sola daban ventaja a un Menorca que resistía liderando con unos porcentajes irreales en el triple (10/19).
Empiezan las dudas
El comienzo de la segunda parte era esperanzador para los intereses menorquines. Littleson colocaba la puntilla convirtiendo la técnica pitada a ‘Epi’ al final de la primera parte y Vicedo terminaba por clavarla soltando su tercer triple de la noche.
Tercera era también la falta, otra vez sobre Dos Anjos, de un Wembi que encendía las alarmas en un Hestia superadísimo en el rebote por un rival muchísimo más físico (53-58). El argentino Zurbriggen, imparable en carrera, se encargaba de resolver el desaguisado de los pívots en defensa con un 2+1 que volvía loco a un Westermann totalmente superado por su excompañero, quien acabó provocando su expulsión en la prórroga.
Speight aparecía con la misma intensidad en el bando compostelano, mostrándose infalible con sus lanzamientos de tres (61-65). Zamora se veía obligado a pararlo ante la aparición del exGranada, pero el de Oklahoma seguía empeñado en poner a su equipo por delante.
Una nueva penetración magistral de Zurbriggen, el que mejor estaba entendiendo el partido en el combinado visitante, y una canasta fuera de tiempo de Diogo Brito dejaban a Menorca un punto por encima antes del asalto final (66-67).
Lobo resiste
El último cuarto, trabado de cabo a rabo, confirmó los síntomas de agotamiento de un McFadden diluido como un azucarillo —acabó el encuentro con los 17 puntos del descanso— y la sensación de mayor frescura en un Obradoiro con el mejor fondo de armario de la Liga —57 puntos del banquillo—. Justo en el tramo decisivo.
El Hestia, que llegó a verse siete abajo a falta de cuatro minutos (76-69), se encomendó al microondas que ya le dio el triunfo frente a Cantabria: Jaume Lobo. El barcelonés, en estado de gracia, conseguía primero un gancho a tabla inverosímil para luego clavarla desde la esquina saliendo del bloqueo y rematar la faena desde la personal (76-76). Todo en apenas un minuto y con un triple liberado decisivo errado por un Zurbriggen sin suerte en el tiro de tres.
Una defensa a cara de perro en la última posesión, con un Hestia entregado y un Kravic maniatado por el base argentino —sí, ha leído bien— permitió jugárselo todo en la prórroga.
Estocada final
La séptima seguida y la novena en once partidos aun parecían posibles con dos nuevos tiros libres de Jaume Lobo y el tan ansidado tiro de tres al sexto intento de Zurbriggen (78-81).
Pero Speight dijo basta. El estadounidense, autor de siete triples en diez intentos para irse hasta los 40 créditos de valoración, subió no una, sino dos marchas para encarrilar el partido y hacer mella en un Hestia fundido físicamente. Sacó la cuarta a Wembi y puso a los gallegos dos arriba (84-82).
Una falta de Vicedo sobre Galán en el rebote tras el último tiro libre ampliaba aún más la renta (86-82) y una nueva falta de Vicedo en ataque desataba la lluvia de técnicas. Una para el madrileño, otra contra el equipo local y Zamora, furioso con la decisión, no era capaz de controlar su rabia. Con su expulsión por doble técnica, el Hestia decía adiós a un partido que pudo ganar y que compitió con garantías. El 89-82 ya reinaba en el electrónico, pero Speight despidió su ‘show’ particular con un vendaval final y un triple sobre la bocina.
manu menorca@manu menorca Que dius? No te enteras de nada!