El recorrido de Sergio Llorente (Madrid, 1995) habla por sí solo. La suya es una voz más que autorizada para diseccionar el actual estado de forma de un Hestia al que conoce bien. En esta recta final de su carrera, le encanta compartir su conocimiento con sus compañeros o epecialmente los más jóvenes, ya sea en el campus con su padre ‘Joe’ Llorente o en su pódcast Ball Up. La educación deportiva lo es todo para el base.
En las horas previas al partido entre HLA Alicante y Hestia Menorca, Sergio Llorente comparte con «Es Diari» sus sensaciones acerca de un auténtico choque de playoffs.
¿Qué tal le va por Alicante? Es un entorno que ya conocía.
—Pues estoy muy bien. Es un entorno que conozco porque he veraneado cerca de Alicante desde que nací. Aparte de ya haber jugado aquí el año pasado antes de ir a Menorca, la zona la siento familiar y eso ayuda mucho en el día a día.
Los partidos son la parte visible de los jugadores, pero quizás la parte más importante es el trabajo o las rutinas que tenemos en el día a día. Y cuanto más cómodo estés fuera de la pista, mejor vas cada día a entrenar.
Hace 2 meses firmaba una extensión del contrato temporal que le vinculaba al equipo. En teoría debía expirar esta semana... Así que, ¿estará contra el Hestia?
—Sí, obviamente jugaré contra Menorca el sábado, que también tengo muchas ganas porque tengo muchos amigos en el otro lado.
La cuestión es que como todo el mundo estaba contento con cómo estaban saliendo las cosas individualmente, pero sobre todo de manera colectiva, hemos ido alargándolo. Por la relación con Rubén (Perelló) y con el club estaba muy cómodo. Lo importante para mí es estar cómodo en el día a día.
Ya tengo una experiencia suficiente como para no pensar más allá de lo que tengo que hacer al día siguiente y yo creo que lo importante es sea capaz de dar mi mejor versión.
Tiene interiorizada una frase que dice «siempre juego 40 minutos, lo que sucede es que algunos de esos ratos son desde el banquillo». ¿En qué está ayudando ahora al HLA Alicante?
—No sé si la debí leer en algún sitio, pero me gusta que la saques porque en el mundo en el que estamos ahora cada vez es todo más individual. No se tiene la sensación colectiva como se tenía cuando yo empezaba a jugar y lo echo un poco de menos. Eso es lo que intento aportar.
Intento aportar a cada uno lo que creo que necesita y ser un poco el pegamento del equipo, además de ser el jugador que intenta reconducir la situación cuando se pierde un poco el rumbo.
A veces casi salgo más perjudicado yo porque lo que se mide ahora es el protagonismo que tienes en la pista y no tanto lo que pasa de puertas para dentro, pero a mí no me importa en absoluto. Sé que lo importante es que el equipo dé pasos hacia adelante y sea capaz no solo de ganar los partidos, sino de competirlos y de tener una sensación de que el juego no se interrumpe por perder o ganar un partido, sino que estamos todos en una mejora continua.
El Hestia también llega en una dinámica muy buena. ¿Le soprende el rendimiento de esta temporada respecto a la anterior que vivió en primera persona?
—No me sorprende porque sé cómo trabajan y quizás hayan encontrado las piezas adecuadas que se ajustan a lo que ellos estaban buscando. El año pasado, cuando llegué yo, diría que la exigencia del trabajo era máxima si cuento todos los años de mi carrera. El nivel de riqueza táctica y también de compromiso por parte de los entrenadores y de los jugadores era absoluto. Eso es algo que se va cultivando durante el año y al final en el último partido sale porque es algo que has estado trabajando todo el año.
Y este curso han fichado a Littleson y McFadden, que son dos anotadores que les dan mucha fluidez en el juego, pero sobre todo son muy estables en defensa. Yo que conozco desde dentro todas las normas, seguramente estén siendo muy rigurosos cumpliendo todo eso y les permite jugar más fluidos en ataque, con Jalen al base y con un Fer Zurbriggen que creo que está aportando justo lo que el equipo necesita: ritmo y carácter.
Me consta que el año pasado ‘tutorizaba’ a Jalen Cone. ¿Cómo está viendo esta transición al base?
—No sé lo que te dirá él. Yo lo que puedo decir con este tipo de situaciones es que los jugadores debemos ser capaces de ver el medio y el largo plazo de nuestras carreras.
A lo mejor dentro de tres o cuatro años recordarás lo bien que te vino aceptar este rol para una situación en el futuro. Este año tiene más responsabilidades porque además de anotar tiene que distribuir y defender.
Cuando eres base tienes que estar pendiente de más cosas: tienes que seguir bien el partido, sentir quién está dentro del mismo, quién no está, porque es posible que en la segunda parte vuelvas a encontrar a todo el mundo...
Jalen es un grandísimo jugador y muy trabajador, porque siempre que llegábamos a Bintalfa estaba ahí el primero. Lo que le diría es que sea paciente porque su carrera va a durar muchos años. Y si en algún momento se siente algo incómodo en el rol de base, pues que piense que es para mejor. Siempre. Cuando tú estás incómodo significa que estás mejorando.
¿Qué Alicante se va a encontrar el Hestia en el Pedro Ferrándiz? ¿Espera un partido distinto al vivido en Bintalfa?
—Tenemos que intentar jugar como los primeros tres cuartos de Fuenlabrada, con iniciativa. Al final el baloncesto se basa en llevar la iniciativa, tanto en defensa como en ataque.
Imagino que el partido se hará largo y creo que el que sea más paciente, no se ponga nervioso y sea capaz de ser fiel a su plan, será el que se lo lleve.
Sergio LLorente conoce al Menorca del año pasado, el de ahora es otro totalmente diferente donde solo nos falta un pívot potente.