Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
Tiro al aire

Básquet jaleo

El menorquinista Adams Sola, en Alicante, avanzando con el balón. | Foto: B.M.

| Maó |

La victoria en Alicante no hace más que reforzar algo que, en mi opinión, ya se venía dibujando desde hace semanas y que incluso en la prórroga del Fontes do Sar dejó una huella reconocible: el Hestia Menorca está construyendo una identidad propia. Un equipo reconocible en su manera de competir. Capaz de exprimir el talento de su perímetro y, al mismo tiempo, de reducir a un rival directo a 58 puntos en su propia pista. Capaz de imponerse desde el ritmo y también desde la defensa. Un equipo que empieza a saber exactamente a qué quiere jugar.

Frente a rivales físicos, incómodos, bien trabajados y acostumbrados a convertir los partidos en combates tácticos, Menorca no ha buscado atajos. Ha aceptado el contexto y ha decidido habitarlo. Desde el esfuerzo compartido, desde la confianza en el plan, creciendo minuto a minuto, peleando cada balón dividido y llevando cada defensa al límite.

Ante Guipuzkoa fue resistencia pura, fricción constante, rebotes que parecían pequeñas batallas. Frente a Cantabria apareció la versión de impacto: circulación eficiente, poderío exterior, sensación de apisonadora. Y cuando el 78-77 comprimió el aire en Bintaufa, el equipo no se descompuso. Supo sufrir. Supo volver a defender. Supo cerrar.

Incluso la derrota en Santiago de Compostela encaja, creo, en ese proceso. Fue un partido durísimo, condicionado por decisiones que dejaron un poso evidente de frustración, pero el equipo no se rompió. Compitió hasta el límite en uno de los escenarios más exigentes de la categoría. Perder así también forma parte del crecimiento.

El derbi en Palma añadió otra capa: no fue el partido más brillante, pero sí uno serio, maduro, sostenido desde la dureza defensiva y el talento de su línea exterior. Y lo de Alicante, lejos de casa y ante un equipo que hablaba de revancha, fue una confirmación más: dominio desde el inicio, control del rebote, defensa agresiva que obligó a lanzar a HLA con porcentajes mínimos y una sensación de autoridad competitiva impropia de un equipo que hace no tanto solo aspiraba a competir bien.

Y en todo este proceso aparece Bintalfa. Porque también ha evolucionado. Ya no es solo un pabellón que anima cuando el marcador sonríe. Es una grada que entiende el esfuerzo, que se levanta con cada ayuda defensiva de Fynn, que reconoce el desgaste constante de Adams, que ruge con un rebote de Fer o con un tapón de Wembi. Lo ocurrido en Son Moix, con más de doscientos aficionados empujando como si el pabellón se hubiera trasladado unos kilómetros al oeste, no fue solo una imagen bonita. Fue una declaración de pertenencia. La conexión ya no depende del código postal.

Todo esto, en mi opinión, está transformando a un equipo que competía bien en uno que empieza a imponer contexto. Que puede ganar desde el triple, desde el rebote —como en Alicante— o desde la defensa —como en Palma—. Que puede sostener ventajas amplias y sobrevivir cuando el partido se le complica. Que incluso puede perder en una pista grande sin perderse a sí mismo.

Por eso creo que hablar de Básquet Jaleo no es buscar una etiqueta atractiva. Es ponerle nombre a una manera de competir que conecta con la Isla. Porque aquí el jaleo no remite al ruido ni al desorden, sino a algo mucho más reconocible: alegría colectiva, esfuerzo compartido, riesgo medido, adrenalina, orgullo y legado. Intensidad con dirección.

Ahora llegan nuevas salidas exigentes, empezando por Movistar Estudiantes, con la clasificación apretándose en la zona alta y el equipo asomado al balcón de los playoffs. No será sencillo. No lo ha sido nunca. Pero cuando un equipo juega sabiendo quién es, la clasificación deja de ser una obsesión para convertirse en consecuencia.

Quizá de eso se trate ahora: de seguir creciendo, de mantener el pulso competitivo y de comprobar hasta dónde puede llegar este Básquet Jaleo que, al menos para mí, ya no es solo un concepto. Es una forma de estar en la pista. Y también en la grada. Sort i ventura.

2 comentarios

sebastian orfila florit sebastian orfila florit | Hace un mes

Eduardo De La CruzMuchas gracias Eduardo, es una gran suerte poder expresar mis opiniones en Es Diari y es una gran suerte recibir una respuesta tan positiva como la tuya. Saludos y gracias de nuevo Eduardo.

user Eduardo De La Cruz | Hace un mes

enhorabuena Sebastián, un gran artículo y una definición muy menorquina para este baloncesto que nos hace disfrutar y emocionar, este año

Lo más visto