Al Hestia todo le sale a pedir de boca. El equipo de Javi Zamora llega al parón de competición obligado por la celebración de las segundas ventanas FIBA con la moral lo más alta posible para afrontar lo que queda de fase de liga regular.
La conquista del Pedro Ferrándiz, una pista en la que el Hestia no había logrado imponerse desde que ascendiera a la categoría de plata del baloncesto español, es la enésima consagración de un conjunto que tiene ganas de playoffs: así lo transmiten su juego y su dinámica. «Creo que ha sido un partido en el que hemos empezado con mucha energía, con mucha solidez en el juego, defendiendo sus fortalezas, bien agarrados al campo y tapando las situaciones que habíamos entrenado», iniciaba su rueda de prensa Javi Zamora.
En los últimos tiempos, la planificación de los partidos desde el punto de vista táctico recuerdan a las de aquel Hestia primerizo en la competición con los veteranos Clevin Hannah, Víctor Arteaga y Oliver Stevic como principales estandartes. La pizarra y preparación táctica del técnico madrileño otorgaban un plus competitivo importantísimo al equipo, que compensaba su falta de calidad —respecto a la plantilla actual— con un entrenador que sumaba como el anotador más enchufado.
Por hache o por be, eso no se pudo ver la temporada anterior, la cual estuvo a punto de acabar en tragedia si no fuese por la victoria de la última jornada en Valladolid. Pero este curso, el nivel general del róster y el del banquillo se están retroalimentando: los buenos planes de partido están siendo ejecutados a la perfección por un grupo de jugadores que tienen el compromiso y la calidad necesaria para llevarlos a cabo.
Posición privilegiada
Por muchas cosas que se puedan decir sobre el juego y las sensaciones, al fin y al cabo las victorias son el mayor chute de confianza que puede haber en un vestuario.
La clasificación promedio de la Liga que publica de forma clínica cada semana en la red social X el usuario Net del Palmera, la cual se calcula en base al porcentaje de victorias, el promedio de diferencia de puntos y el promedio de puntos a favor, es una buena vara de medir al tratarse de una liga asimétrica.
Si la tabla oficial emplaza al Hestia Menorca, el primer equipo en cumplir su jornada de descanso en esta segunda vuelta, en la octava posición, la clasificación promedio lo eleva hasta el quinto puesto. Esta es la primera plaza que no otorga factor cancha debido a la condición de campeón de Copa España de Movistar Estudiantes, séptimo y sexto en las respectivas tablas clasificatorias.
Líder desde el ejemplo
El 60 por ciento de victorias que atesora el conjunto menorquín se explica, en gran parte, a partir de la figura de Fer Zurbriggen. El argentino aterrizó en la Isla con el equipo instalado en la duodécima posición y un balance negativo de dos triunfos y cinco derrotas: el mismo récord que Tizona Burgos y Cartagena, dos equipos inmersos en la lucha por el descenso.
Quince jornadas después, el equipo insular suma diez victorias y tan solo ha perdido otros tres partidos. Además, acumula ocho victorias en los últimos nueve partidos —ahora sí, no como afirmamos de manera errónea la semana pasada— y el cuadro de Bintalfa parece tener incluso un mayor margen de mejora.
Sin disponer de la versión más redonda de un Nico Galette venido a menos en las últimas semanas tras un mes sobresaliente, con un Jalen Cone que atraviesa un nuevo valle a nivel de rendimiento, sin ninguno de los pívots en su máximo esplendor y un Jaume Lobo tocado de su tobillo, el Hestia compite y gana con una solvencia asombrosa.
La confianza mencionada con anterioridad se refleja en la forma en la que Fer Zurbriggen se rehace de sus errores. En el ecuador del segundo cuarto marró una bandeja clarísima tras recuperación que sorprendió a propios y extraños, pero en la jugada inmediatamente posterior el santafesino respondió como hacen los mejores. Parió la posesión con la pelota en sus manos, encaró a su par para iniciar la jugada y arrancó directo y sin miedo hacia el aro sin miedo. Esta vez, antes de buscar el tablero y anotar, tuvo la serenidad para detenerse, dejar que Ismael Tamba se pasara de frenada y rehacerse de su error.
Con este atrevimiento, descaro y valentía por parte de uno de los líderes, cómo no le va a seguir el resto del quipo.
Y el domingo a por el Estudiantes, que tiene muchas bajas y a perdido los últimos encuentros y es una gran ocasión para hurgar en la herida.