Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
Tiro al aire

McVerso libre

Thad McFadden.

| Maó |

Su papel no era fácil. Llegó a mitad de temporada con unas etiquetas muy concretas: veterano, tirador y oficio. Un jugador de esos que han vivido lo suficiente en la élite del baloncesto europeo como para entender rápido dónde están, qué necesita el equipo y cuándo toca aparecer.

En un grupo joven como este, su encaje parecía claro: espaciar el campo, castigar desde el triple y aportar calma cuando el ataque, incluso dentro del sistema, se quedara sin ideas. Nada extraordinario para él, simplemente lo que lleva años haciendo en la élite del baloncesto. Sus números no cuentan, en absoluto, una mala historia: trece puntos, asistencias, robos, tiros libres seguros. Producción más que notable en una liga donde cada posesión pesa plomo. Y, en mi opinión, también ayudó a transformar a un equipo que competía bien en un equipo claramente ganador. Pero el baloncesto no siempre se explica desde los números ni desde las estadísticas avanzadas. Porque hay jugadores cuya influencia empieza antes de tocar el balón. Su mera presencia en el róster obliga a la defensa a decidir. A dudar. Y ese respeto también es producción: intangible, pero real.

McAtracciones que generaron ventajas que otros pudieron aprovechar. Pero los equipos también tienen su propio sistema de gravedad. Un equilibrio invisible que genera sincronía. Y hay jugadores que viven dentro de ese sistema… y otros que se mueven con un punto más de libertad.

Eso, para mí, es un verso libre. Un jugador capaz de cambiar un partido en dos acciones… o de aparecer por rachas, como un pulso irregular que altera el ritmo. Ese tipo de jugador siempre tendrá sitio en mi baloncesto.

Pero también hay algo que a veces olvidamos cuando hablamos de profesionales: antes que genios, tiradores o veteranos, antes que fichajes de invierno, son personas que cargan con su propia historia. Y la suya es larga y empieza muy lejos. En Flint. Un lugar donde el baloncesto no es solo juego; es refugio. Quizá por eso siempre jugó así. Libre. Aparentemente ajeno al sistema de gravedad. Hace unos días llegó la noticia de su regreso urgente a casa por motivos personales. Un viaje que ahora sabemos definitivo. No volverá. Su paso por Bintaufa quedará, seguramente, en algo más sencillo de lo que a veces exige el análisis o las estadísticas avanzadas: un profesional que llegó para ayudar cuando el equipo lo necesitaba, que aportó su Mcnitud al grupo y que ayudó a convertirlo en ganador.

Y no, no estoy Mcdecepcionado. Simplemente me quedo con el recuerdo de un jugador que siempre jugó a su manera. Como lo hacen los versos libres.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto