Con una clasificación ajustada al límite y marcada por el calendario desigual y con el acceso al playoffs reservado solo para los más certeros en este final de liga regular, el Hestia afrontaba el partido instalado justo en la frontera de la zona de acceso, en una posición de equilibrio frágil: a dos victorias de escalar posiciones, pero también a dos derrotas de salir de la pelea.
En ese contexto de vértigo competitivo, el conjunto menorquín consiguió una victoria que rompe la dinámica negativa y consolida sus aspiraciones de playoffs. Lo hizo en un escenario donde el equipo demostró que, cuando encuentra su estructura, es capaz de dominar incluso los partidos más incómodos. Una victoria consolidada en la segunda mitad donde el equipo encontró el orden necesario para romper un partido que durante muchos minutos se movió en el filo.
El 88-70 final, amplio, no refleja del todo la exigencia de un duelo incómodo ante un Grupo Ureta Tizona competitivo y que llegó a Bintalfa con nada que perder y mucho que ganar.
Controlando las prisas
Javier Zamora apostó de inicio por Zurbriggen, Littleson, Sola, Vicedo y Schott, mientras Denís Pombar puso en pista a Terins, Jackson, Gil, Parrado y Vilà. El arranque fue tan dinámico como dubitativo, con ambos equipos corriendo por encima de sus posibilidades y ejecutando con menor claridad de la necesaria. Tizona, muy concentrado, castigó desde el rebote ofensivo y encontró en Vilà su principal vía de producción, mientras el Hestia comenzaba a ordenar el juego a través de un, de nuevo, magistral Zurbriggen. La circulación apareció —ocho asistencias en el primer cuarto— y permitió abrir una primera ventaja (14-7), pero el desacierto exterior y las molestias físicas de piezas clave evitaron una ruptura mayor. El 21-18 reflejaba un ligero dominio menorquín, sostenido más en el control que en el acierto.
Lunares en el intercambio
El segundo asalto cambió el pulso del partido. El orden dio paso a un tramo más abierto, con un ritmo incómodo para el Hestia. Tizona creció desde la segunda unidad, con Czerapowicz asumiendo responsabilidades y Jofresa encontrando puntos que sostuvieron a los visitantes. Sin Zurbriggen en pista y con el ataque menos estructurado, el equipo menorquín entró en un tramo espeso, con posesiones más forzadas y menor fluidez.
Littleson sostuvo al equipo con acciones de talento —triple y situaciones de uno contra uno—, pero la sensación era de pérdida de control. La tercera falta de Zurbriggen condicionó aún más la dirección y el partido se instaló en un intercambio constante. Solo la defensa y el trabajo colectivo permitieron al Hestia cerrar por delante al descanso (39-37), con la evidencia de un problema claro: el equipo seguía desenfocado desde el perímetro y no lograba castigar sus ventajas.
Mala primera parte por parte del Hestia que nos hizo recordar fantasmas del pasado, por la forma de jugar y por la apatia de algunos jugadores en pista. Desde la marcha de McFaden, como venimos diciendo, el equipo no es el mismo. Porque se fué y no volvió? Ha sucedido algo en el equipo? ..... No vemos esa alegria que nos hizo soñar durante muchas jornadas. Falta poco y hay que seguir luchando. 6 jornadas de infarto..... Y al playoff (eso esperamos) . Proxima estación.... Cartagena. Amunt Menorca...