¿Quién dijo que no se puede jugar al fútbol sala femenino en Segunda División, con 45 años y tuteando a las más jóvenes? Dicen que la edad es solo un número y ahí está Cristina Capó Camps, mahonesa de 45 años y con tres hijos (Olga, 23; Martí, 19 y Roger, 13), para demostrarlo. Trabajando siempre en el sector náutico, Capó suma 30 años jugando al ‘futsal’– pese a dejarlo cinco años–, con el histórico AP Favàritx en Menorca y con fases baleares, en la UD Mahón en Autonómica y ahora, en el Atlético Mercadal, hasta el histórico ascenso a Segunda División. Apasionada del deporte, ejemplo para las más jóvenes y acérrima defensora de la igualdad, Capó emana pasión, pese a su edad.
¿Cuándo empezó usted a practicar el fútbol sala?
—Fue en el 1995, con 15 años. Desde pequeña me había gustado jugar pero mis padres no podían bajarme a entrenar, ya que vivíamos en un predio y, a parte, a mi padre eso de jugar con chicos no le iba mucho. Ese mismo año, ese verano, me invitaron a jugar un torneo en Andrea Doria de ‘futsal’ con chicas.
Claro, usted forma parte de aquel recordado AP Favàritx...
—Allí me enteré que había ‘futsal’ en Menorca y ese mismo año le dije a mi padre que quería hacer un equipo, que él fuera mi entrenador y yo buscaba chicas para hacer grupo. Que si quería yo iba a las reuniones y arreglaba los papeles pero yo quería jugar. Allí empezó el primer equipo AP Favàritx, con seis jugadoras; una mi hermana y otra era mi madre, con 40 años. Y así, año tras año.
¿Siempre ha jugado al fútbol sala no? ¿Nunca en el F-11 no?
—Sí, siempre ‘futsal’, a lo mejor porque antes fútbol hierba de mujeres no había. Aunque he jugado torneos de fútbol 7 y no me tira mucho, no me termina de gustar y el fútbol hierba menos. Supongo que al haber jugado siempre a ‘futsal’ me falta tocar más el balón y me aburre.
¿Qué recuerda de aquellos primeros años en los que la mujer no jugaba al fútbol?
— Mis primeros años fueron muy satisfactorios; perdíamos de muchos pero era divertido, ya que era lo que siempre quise. A mí esos años no me resultaron difíciles; lo complicado era encontrar chicas que quisieran probarlo y que sus padres les dejarán.
Usted ha vivido de primera mano esta transformación en positivo del deporte de chicas...
—Sí, ha cambiado un montón. Ahora hay muchas más chicas, los clubs apuestan más por nosotras, solo que el fútbol hierba hace mucho daño al ‘futsal’.
¿Habría llegado a imaginar con 45 años debutar en Segunda?
—Pues no, pero es una alegría que con 45 años pueda correr todavía (risas).
¿Las lesiones la han respetado durante tantos años jugando?
—Durante muchos años sí pero en la 2023-2024 me rompí el ligamento cruzado anterior y decidí que me retiraba. Sin embargo, mi marido me lo prohibió, me dijo que me operará, probara un año más, a ver si me había quedado bien y que luego me retirara. Esa era la idea pero al siguiente año, Manolo Pérez me pidió por favor que hiciera un año más que quería subir el equipo a Segunda. Acepté pero solo un año más pero subimos el equipo y aquí estoy a por otro.
¿Cómo se siente físicamente en la actualidad?
—Físicamente me siento bien aunque se notan los 45 años, ya que vas más lenta, te cansas más y el cansancio dura más.
¿Cuál es el secreto para que Cris Capó todavía siga jugando a sus 45 años?
—Pues el secreto supongo que es la pasión y las ganas y sobre todo lo que me gusta, que es entrenar y jugar. ¿Cuerda para rato? Éste es mi último año, tenía que ser el anterior pero seguí por Pérez que me lo pidió por favor. Hay que dar paso a las jóvenes.
En el Atlético Mercadal viven una temporada complicada. ¿Qué es lo que más acusan en el histórico salto de categoría?
—Temporada difícil, ante más nivel, un equipo podríamos decir que todo nuevo, conocerse... Lo difícil, que es mucho más exigente, con más fuerza, más velocidad y mayor concentración. Un mínimo despiste y la cagas.
¿Es optimista? ¿Piensa que se acabarán salvando en 2ª?
—Pienso que sí; será difícil, pero sí. Ya ha habido cambios y si seguimos así lo conseguiremos. Siempre hay que pensar en positivo. ¿Mejorar? La defensa y sobretodo estar concentradas.
Personalmente, ¿qué le aporta todavía el ‘fustal’ para seguir jugando a este exigente nivel?
—Que me gusta mucho y me siento bien haciendo deporte y más si es el que me gusta. Además, en esta categoría hay que esforzarse más y eso me gusta.
Como mujer y como deportista, ¿a día de hoy se siente valorada y respetada en general?
—Como mujer y deportista, en mi entorno familiar sí; en el trabajo, como mujer sí. Y en general, como deportista, poco, ya que la mujer siempre es lo último. Aunque en nuestro club no, nunca he tenido queja.
La última, ¿un consejo personal para las nuevas generaciones en Menorca?
—(Suspiros) Un consejo... Que no dejen sus sueños, que luchen aunque sea difícil y que nunca se rindan. Que no tiren la toalla y que si quieren llegar lejos, que trabajen, trabajen y trabajen.