Temporada 2009-2010 de la Primera División en el RCDE de Cornellà-El Prat de Barcelona, feudo del RCD Espanyol. Corría el minuto 67 de encuentro cuando el preparador del RCD Mallorca, el histórico Gregorio Manzano, daba las últimas instrucciones a un joven futbolista de Ciutadella llamado Sergi Enrich Ametller (1990) que– todavía sin ni haber cumplido los 20 años– escribía otra página de oro para el fútbol menorquín al saltar al terreno de juego catalán y debutar en Primera División, sustituyendo al mallorquinista, Fernando Varela. Ahora, este pasado fin de semana, aquel chaval formado en el Municipal de Son Marçal y que de niño se marchó a Son Moix, cumplía la gesta de llegar a los tres dígitos personales, alcanzando la friolera de los 100 goles como futbolista profesional.
Después de 17 temporadas entre Primera y Segunda División y habiendo jugado en ocho clubes, Enrich alcanza las 100 dianas en la SD Huesca. Un goleador que ha marcado a casi 50 equipos distintos, con 34 goles en Primera División y el resto, en Segunda y en la Copa del Rey.
El menorquín, agradecido
«Este niño nunca se hubiera imaginado marcar cien goles como jugador profesional», exclamaba el mismo Enrich, a través de sus cuentas sociales y tras llegar a los tres dígitos como goleador. «En el último partido lo logré. Es mucho más que una cifra, es un sueño cumplido», proseguía el menorquín, después de marcar el tanto del honor en la abultada última derrota oscense ante un Castellón lanzado.
Ya para «Es Diari», el ciutadellenc aseguraba ayer que en este número se refleja, «mucha dedicación, ilusión, ganas de mejorar y no rendirme nunca. Y sí, mucha humildad», aseguraba, orgulloso de sí mismo y reconociendo que, «jamás había contado mis goles de profesional pero este año me vino un técnico, Sergi Guilló (antecesor de Bolo) y en el primer partido, en el vestuario, nos recordó a los veteranos nuestros números, recordándome que me faltaban tres goles para los 100», narraba ayer.
Y este año, en El Alcoraz, «mis compañeros me han dado fuerza para llegar al centenar. No fue ni mucho menos el gol más importante al caer 4-1 pero lo pienso en frío y sí, llegar a esta cifra emociona y todo el vestuario y quien me quiere se alegró mucho. Me han transmitido que lo logrado no es fácil», manifestaba feliz. Un Enrich al que se le recordó que de los 100, ninguno es de penalti, «algo todavía más complicado y más para un delantero. Ya es la broma, que no me podré retirar sin marcar de pena máxima», bromeaba el jugador oscense, que él mismo insiste que él es más que gol para su equipo. «Doy esa experiencia a los jóvenes y se necesitan veteranos. Me gusta ayudar a los que suben, en vestuario y césped. Soy trabajador, de disputa y no dar un balón por perdido y si encima marco goles, mejor. Pero nunca ha sido una obsesión el gol, me veo humilde, en toda mi carrera, no solo ahora».
Un Sergi Enrich que se ve con cuerda para rato, a sus 35 años. «Me veo muy bien físicamente y cuidarme tanto estos años saca sus frutos. Llevo tiempo sin lesiones graves y pasan los años y quizás sí cambia la chispa; en un mes cumplo 36 años y tanto en Primera como en Segunda no somos muchos ya a esta edad y jugando de titulares», se congratula, «sin mirar más allá de gozar del momento actual, seguir con esa ilusión por jugar y ya se verá el futuro. A seguir disfrutando, más ahora, con dos hijos, que quiero que lo disfruten unos años y puedan hablar que su padre fue profesional», manifestaba ayer con la voz entrecortada a este diario y ya desde Huesca, tras pasar las Navidades en la Isla.
Delicada situación
Enrich habló para los medios de comunicación después de la última debacle en la liga (4-1), una derrota en Castelló que tiene al Huesca al borde del descenso con 23 puntos, a uno de la Real Sociedad B que está en zona de pérdida de categoría y, eso sí, empatados por arriba con el Albacete y el Leganés. «Hay que hacer borrón y cuenta nueva, ya que viene un partido importante», decía, refiriéndose al choque contra el Córdoba del menorquín, Xavi Sintes, que se encuentra en el ecuador de la clasificación con 29 puntos.
Para el delantero nacido y formado entre el Penya Ciutadella y el RCD Mallorca, gran parte de culpa de la situación y de esta última derrota ante el Castellón, «es de los jugadores, ya que los que jugamos somos nosotros y ahora toca trabajar porque siempre hay que mejorar», abunda Enrich, quitando culpas al ‘míster’, Bolo. Y es que la SD Huesca, desde el aterrizaje del nuevo entrenador hace unos meses, había sido más sólido y seguro en su retaguardia, pero en la pasada jornada esta dinámica se vio truncada. «Nos han metido cuatro goles que duelen», lamentaba el jugador de Ciutadella de un Huesca inmerso de lleno en la pelea por la vida en Segunda División, gran reto de los aragoneses este curso, pese a su gran e ilusionante arranque al inicio de liga. «Estamos en una liga que hay muchos equipos metidos allí y es muy competitiva», repetía una vez más este veterano goleador.
Para Enrich la solución a los males actuales del Huesca y para abrir una brecha ya importante con respeto a la zona caliente es muy clara. «Nos faltan dos victorias para poder estar más tranquilos en la tabla clasificatoria pero es difícil», sostiene, abogando el insular por «resetear este partido ante el Castellón y aunque duela, esta semana a muerte y adelante porque el camino va a ser largo y duro», señala Enrich, a días de regresar a su casa, a El Alcoraz, ante el Córdoba de Xavi Sintes. «El equipo es consciente que no se pueden dejar escapar puntos en casa, tenemos que ir a por ello y es muy importante para no verte en puestos de descenso».
Este tipo no es el del vídeo caliente?